A más de una semana del cambio de mando, el gabinete regional del Presidente José Antonio Kast sigue vacío. La ausencia de Secretarios Regionales Ministeriales (Seremis) mantiene frenadas decisiones críticas en salud, seguridad, medioambiente y otras materias.
El reloj de la administración pública parece haberse detenido en la Región de Antofagasta. Hoy se cumplen 9 días exactos desde que el nuevo Gobierno asumió sus funciones el pasado 11 de marzo y, hasta el cierre de esta publicación, el nombramiento de los Secretarios Regionales Ministeriales (Seremis) aún no se produce.
Esta vacancia, lejos de ser un mero trámite administrativo, ha derivado en una parálisis operativa que afecta directamente la calidad de vida de los habitantes. Sin seremis, las carteras clave carecen de firmas autorizadas, liderazgo técnico-político y representación ante la ciudadanía, dejando a las direcciones regionales en un limbo de gestión.
La falta de autoridades regionales ocurre en un momento de crisis de funcionamiento del Hospital Regional de Antofagasta (HRA), debido a las graves falencias de la concesionaria Salud Siglo XXI (Sacyr), acreditadas en un reciente informe de Contraloría. Sin embargo, no se cuenta con una contraparte ministerial que lidere las sanciones o la fiscalización en terreno.
Por otro lado, el relato que ha querido instalar el nuevo gobierno de José Antonio Kast, hablando de «emergencia», no se condice con la lentitud en los nombramientos, más aún cuando se anunció la seguridad como prioridad. En esta materia, la Región de Antofagasta ya suma varios incidentes policiales como la muerte de una menor de edad en Antofagasta, un asesinato en Mejillones, riñas violentas en el terminal de buses, entre otros hechos.
Fuentes al interior de la coalición oficialista sugieren que el retraso responde a la intensa disputa por los cupos regionales entre el Partido Republicano, Renovación Nacional, la UDI, El Partido Social Cristiano y otras tiendas políticas de la derecha y la ultraderecha local. Mientras los nombres se barajan en las oficinas de Santiago, Antofagasta observa con distancia cómo las prioridades del territorio parecen quedar en segundo plano frente a los equilibrios políticos de la capital.
A pesar de que la Delegada Presidencial, Katherine López, ha intentado dar señales de normalidad tras su reunión con el mandatario en su reciente visita relámpago, la realidad en las oficinas de las distintas seremis es otra: sin jefaturas, la ejecución presupuestaria y la atención de emergencias territoriales siguen en modo de espera.

