Las autoras Fiorela Fercé, María Luisa Córdova y Francisca Reyes visibilizan desde Antofagasta las dificultades de desarrollarse en la literatura chilena, marcadas por desigualdades de género, económicas y centralismo cultural, en un escenario vigente que limita las oportunidades fuera de Santiago.
En conversación con Diario Regionalista, las autoras reflexionaron sobre los obstáculos que enfrentan las mujeres en el ámbito literario, especialmente desde regiones, donde el acceso a difusión, reconocimiento y circuitos culturales continúa siendo desigual.
La novelista Fiorela Fercé, autora de más de 24 obras, entre ellas Para que me recuerdes cuando te haya olvidado, sostuvo que:
“Muchas veces las mujeres debemos esforzarnos el doble para ser tomadas en serio”.
Sus palabras reflejan una realidad que distintas investigaciones han evidenciado en el mundo editorial chileno.
Según el estudio “Escritoras chilenas emergentes: condiciones de trabajo y relaciones de género en el campo literario contemporáneo” (2022), en Chile persisten desigualdades en el acceso a premios, espacios de visibilidad y remuneraciones, contribuyendo a un canon literario históricamente dominado por hombres.
Escribir desde regiones
Sobre este escenario, la escritora María Luisa Córdova, autora de Mamerta, bitácora de campo de una madre desnaturalizada, sostuvo que “escribir siendo mujer sigue siendo un acto de resistencia”, y agregó que desde regiones “siempre es un poco más complejo trabajar en las artes”.
Asimismo, la autora Francisca Reyes, quien ha publicado la novela La Costa Perdida y cuentos en antologías, manifestó que “a las mujeres se nos considera menos capaces de desarrollarnos en ciertos géneros”.
A estas desigualdades se suma el centralismo cultural, que limita la circulación y difusión de obras fuera de Santiago. Al respecto, Fercé explicó que “muchas veces pareciera que para ser validado localmente primero debes lograr visibilidad fuera”, evidenciando las barreras que enfrentan las autoras de Antofagasta para posicionar su trabajo.
Finalmente, las novelistas coinciden en la importancia de seguir creando pese a las brechas del sector. En ese sentido, Fercé reflexionó que “La escritura también es una forma de memoria, de resistencia y de transformación”.

