Tras la salida de Cristián »Dr. File» Contreras de la bancada y las polémicas de Javier Olivares con la apología textil a la figura del dictador Augusto Pinochet durante mayo, el PDG enfrenta nuevos cuestionamientos sobre su identidad política. El analista Cristian Zamorano advirtió falta de definición interna, mientras la coordinadora electoral regional Leslie Astorga Aran defendió el carácter ciudadano del partido.
El Partido de la Gente (PDG) volvió a enfrentar cuestionamientos sobre su identidad política tras las recientes polémicas protagonizadas por algunos de sus representantes. Los episodios reactivaron el debate sobre la distancia entre el discurso ciudadano con que la colectividad irrumpió en la política nacional y las posturas confrontacionales que han marcado parte de su presencia pública.
Uno de los primeros puntos de tensión se produjo tras la separación del diputado Cristián Contreras, conocido como “Dr. File”, de la bancada del PDG. La decisión ocurrió luego de que el parlamentario impulsara iniciativas como la vacunación voluntaria, la desvinculación de Chile de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y un plebiscito sobre la pena de muerte.
En conversación con Diario Regionalista, el analista político Cristian Zamorano sostuvo que el PDG todavía conserva parte de su carácter transversal, aunque advirtió que actualmente existe una falta de definición política interna. “Lo transversal sí lo guardan, pero el problema es que se transforma en algo totalmente heteróclito, muy disperso”, explicó el académico.
Zamorano agregó que dentro del partido conviven figuras con estilos y posturas muy distintas entre sí, lo que dificulta la construcción de una identidad política reconocible. A su juicio, esa amplitud puede convertirse en un problema cuando la colectividad debe fijar posición frente a episodios que generan controversia pública.
Las tensiones volvieron a instalarse en mayo, luego de las polémicas protagonizadas por el diputado Javier Olivares. El parlamentario fue cuestionado tras asistir al Congreso con una capa de estilo militar prusiano, prenda criticada por su similitud con vestimentas asociadas a Augusto Pinochet, episodio que derivó en un cruce con la diputada del Partido Comunista (PC), Lorena Pizarro.
Posteriormente, Olivares volvió a recibir críticas luego de publicar una imagen burlesca contra Pizarro en redes sociales. Para Zamorano, este tipo de episodios “obliga al partido a tomar postura”, especialmente cuando involucran temas sensibles vinculados a derechos humanos o figuras asociadas a la dictadura militar.
El analista sostuvo que el PDG “ha sido medio tibio” frente a estas situaciones y advirtió que esa indefinición puede terminar desdibujando la identidad original de la agrupación.
Desde el PDG de la región de Antofagasta, la coordinadora electoral regional y parte de la directiva, Leslie Astorga Aran, defendió la identidad del partido y aseguró que la colectividad continúa representando una alternativa ciudadana alejada de los esquemas políticos tradicionales.
“Somos un partido que nace de la ciudadanía, con una fuerte vocación de transparencia, meritocracia, responsabilidad fiscal y preocupación por temas concretos que afectan a las familias chilenas”, manifestó Astorga.
La dirigenta reconoció que las polémicas recientes pueden afectar la percepción pública de la organización. Consultada por las actuaciones del diputado Olivares, explicó: “Tiene un estilo más directo y confrontacional, pero cuando una opinión no ha sido discutida ni respaldada institucionalmente, corresponde entenderla como una postura personal”.
Respecto a las críticas sobre un eventual giro hacia posiciones más conservadoras, Astorga afirmó que el PDG continúa definiéndose como una alternativa pragmática, enfocada en los problemas concretos de la ciudadanía. “Nuestro desafío está en actuar con transparencia, fijar posiciones cuando corresponda y demostrar con propuestas que somos mucho más que episodios coyunturales”, agregó.
Para Zamorano, uno de los principales desafíos que enfrentan los partidos que se presentan como críticos del establishment es evitar replicar las mismas prácticas que históricamente cuestionaron en la política tradicional.
“El problema es terminar transformándose rápidamente en un partido más de estos”, advirtió el analista.
Zamorano también sostuvo que la creciente influencia de figuras mediáticas dentro de la política chilena ha provocado que muchas colectividades comiencen a construir su identidad más desde la exposición pública que desde definiciones ideológicas claras. “Es la era Instagram”, concluyó.

