La obra liderada por el Ministerio de Obras Públicas (MOP) supera el 60% de avance y busca mitigar el impacto de aluviones en el sector norte de la ciudad. Expertos advierten que sin una mejor planificación urbana, la ocupación de zonas de riesgo seguirá siendo un problema crítico.
La segunda fase del proyecto se encuentra en su etapa final, considera más de $5 mil millones de inversión y contempla la operatividad de dos barreras, dos pozas decantadoras y mil metros lineales de canal aluvional, que permitirán contener materiales como roca o lodo en caso de lluvias y evitar que lleguen a la zona urbana.
Se espera contar con el revestimiento completo antes de la temporada de invierno 2026, así lo confirma el seremi de Obras Públicas, José Fuentes quien enfatizó que, “la ciudad cuenta hoy con protección activa en el afluente norte gracias a las nuevas pozas, elevando la seguridad del sector, donde residen cerca de 12 mil personas, ante las próximas lluvias”.
Urbanismo y riesgo territorial
Pese a la construcción de sistemas de control ante aluviones existe un factor de peligro clave: asentamientos en zonas de riesgo. Según un catastro realizado por TECHO-Chile el año 2024, en Antofagasta existen al menos 10 mil familias viviendo en campamentos, se estima que más de cinco mil de ellas se encontrarían viviendo en zonas expuestas ante eventos de desastre natural.
Al respecto, el arquitecto y exdirector del Servicio de Vivienda y Urbanización (SERVIU) Víctor Gálvez declaró que en el caso de la comuna esto responde a déficits históricos en planificación urbana. Gálvez enfatizó que: “el poblamiento de estas zonas por familias desde fines de los años 90 y acrecentado a la fecha es en gran parte responsabilidad del Estado, por la falta de acción de los actores públicos y municipales”.
Asimismo, en conversación con Diario Regionalista sostuvo que las obras de contención aluvional planificadas por el MOP, son suficientes mientras se completen y se avance en su mantención, ya que cuentan con cálculos de retorno pluviométrico a 50 años. Sin embargo, el arquitecto sentenció que “lo que puede colapsar es la ciudad que se está construyendo en el borde cerro de Antofagasta, sin una planificación urbana adecuada, es muy difícil que se pueda resguardar la vida de las personas que habitan esos territorios, por muy adecuadas que sean las obras de contención aluvional”.
El desafío será fortalecer la planificación urbana, de modo que las obras no queden rezagadas frente al crecimiento de la ciudad.

