La protección del pingüino de Humboldt no es una preocupación reciente. Es el resultado de décadas de esfuerzos de conservación impulsados por organismos públicos, científicos, organizaciones de la sociedad civil y comunidades locales.
Durante los últimos años, estos esfuerzos se han intensificado. La publicación del Plan de Recuperación, Conservación y Gestión (RECOGE) en 2024, junto con los estudios realizados tras los efectos de la influenza aviar y el fenómeno de El Niño, permitieron conocer con mayor precisión el estado de la especie. Los resultados fueron preocupantes: una disminución cercana al 60% de sus poblaciones llevó a reclasificar al pingüino de Humboldt desde la categoría Vulnerable a En Peligro.
Frente a este escenario, a comienzos de 2026 se impulsó el proceso para declarar a la especie como Monumento Natural, una medida respaldada por antecedentes técnicos y por un proceso de participación ciudadana. Sin embargo, la posterior suspensión de los decretos ambientales que incluían esta declaración ha generado preocupación en la comunidad, abriendo una discusión sobre el nivel de prioridad que estamos otorgando a nuestro patrimonio natural.
Pero, ¿por qué es tan importante proteger al pingüino de Humboldt? Los pingüinos cumplen funciones ecológicas fundamentales dentro de los ecosistemas, participando en complejas redes tróficas y contribuyendo al equilibrio natural que sostiene la vida en nuestros océanos. Además, sus colonias aportan nutrientes que favorecen la productividad de estos ambientes.
Su importancia también tiene una dimensión social y económica. En diversas localidades, el turismo asociado a la observación de fauna marina representa una fuente significativa de ingresos para comunidades locales. Proteger al pingüino de Humboldt no significa únicamente conservar una especie; significa también resguardar actividades económicas, ecosistemas saludables y oportunidades para las futuras generaciones.
Por esta razón, la discusión sobre los instrumentos de protección que resguardan a la especie no puede reducirse a un debate sesgado. Detrás de estas decisiones existen años de investigación científica y el trabajo de numerosos profesionales, instituciones y organizaciones comprometidas con la conservación de la biodiversidad.
En momentos en que distintos proyectos de desarrollo continúan avanzando en zonas de alta relevancia ecológica, es fundamental que las decisiones sobre conservación se adopten considerando la mejor evidencia científica disponible y una visión a largo plazo para el país.
La protección del pingüino de Humboldt no es un capricho ni una medida improvisada. Es la consecuencia de años de conocimiento sobre una especie que hoy enfrenta importantes amenazas. Ignorar ese conocimiento significaría poner en riesgo no solo a una de las aves más emblemáticas de Chile, sino también los ecosistemas y los servicios que estos entregan a las personas.

