La artista visual tocopillana Noemí Karamanos expuso por segundo año consecutivo en la galería ArtArt de Florencia, Italia, donde presentó una serie de obras inspiradas en el desierto de Atacama, incluyendo una pieza que aborda la violencia y los conflictos globales desde una mirada artística.
La artista visual y arquitecta tocopillana Noemí Karamanos volvió a posicionar al norte de Chile en la escena internacional tras exponer, por segundo año consecutivo, en la ciudad de Florencia, uno de los epicentros históricos del arte mundial.
Tras su participación en la galería ArtArt declaró que “volver a ese espacio fue una confirmación personal profunda. Sentí que la voz que nace desde el desierto más árido del mundo también puede dialogar de igual a igual con los grandes relatos universales del arte”.
Obras que nacen del desierto y conectan con el mundo
En esta nueva experiencia, Karamanos presentó una serie de obras de carácter surrealista, trabajadas principalmente en tinta sobre tela, donde aborda temáticas como la memoria, la resistencia emocional y la identidad.
Su trabajo no busca representar el territorio de forma literal, sino transmitir su esencia. “El desierto está siempre presente, en las piedras, en la sensación de inmensidad y en la memoria. No ilustro el paisaje, sino lo que provoca internamente”, explicó.
Entre las obras destaca “Las balas nunca ganan”, una pieza cargada de contenido político y humano, que surge como una denuncia frente a la violencia y los conflictos internacionales.
Proyección internacional desde regiones
La recepción del público europeo ha sido positiva, destacando la profundidad y espiritualidad de su propuesta, lo que reafirma el valor de las miradas artísticas que emergen desde territorios alejados de los grandes centros culturales.
“Me emocionó ver cómo personas de otras culturas logran reconocerse en obras que nacen desde el desierto chileno. Eso confirma que el arte, cuando es honesto, trasciende fronteras”, sostuvo.
La tocopillana también abordó los desafíos de desarrollar una carrera internacional desde el norte del país, donde las redes y oportunidades suelen ser más limitadas.
“El desafío ha sido transformar esa distancia en una fortaleza y demostrar que no es necesario estar en los centros tradicionales para proyectarse globalmente”, afirmó.

