La temporada de avistamiento y caída de esta especie se concentra entre abril y junio. Sus principales amenazas son la contaminación lumínica y la alteración de sus zonas de nidificación en el desierto de Atacama.
Al sur de playa El Lenguado, en Antofagasta, el Centro de Rescate y Rehabilitación de Fauna Silvestre (CRRFS) de la UA liberó un grupo de 16 golondrinas de mar, compuesto por seis ejemplares de collar y diez golondrinas de mar negra. Con este procedimiento, ya suman 150 aves de esta especie devueltas a su hábitat natural durante 2026, tras precipitarse en distintas zonas de la región a causa de la contaminación lumínica.
La caída de los volantones ocurre cuando se desplazan desde sus sitios de nidificación en el desierto de Atacama hacia el área oceánica, donde pasan la mayor parte de su vida. El proceso de reintegración al sistema natural se realiza luego de que profesionales del CRRFS acogen, estabilizan y entregan cuidados veterinarios a las aves, que en un periodo no superior a tres días son liberadas.
Esta especie habita principalmente en el norte de Chile y sur de Perú, y se clasifica en cuatro tipos: golondrina de mar genérica, chica, negra y de collar. Esta última es la predominante en la Región de Antofagasta y se distingue por su plumaje único, que incluye una corona oscura, un collar grisáceo y partes inferiores blancas.
El ecólogo marino e investigador del CRRFS, Jorge Páez Godoy, explicó que esta ave nidifica bajo tierra: “No las vamos a ver en el desierto en el día, que por el efecto del calor y todo, ellas protegen su nido, en sectores que nosotros le llamamos carcotes de sal, que son cavidades que se forman a través de la sal en el desierto, por lluvias o salares, y dejan unas cavidades. Y esas cavidades el animal las ocupa para poner el único huevo, y ese único huevo lo incuba por un periodo de tiempo, que aproximadamente puede ser un mes, un mes y medio”.
Respecto a la sensibilidad de estas aves frente a la luminosidad, el profesional explicó que “el pollito cuando sale del nido, como están bajo tierra, ellos no ven una luz, solo ven una pequeña luz en un túnel, y después, cuando ellas salen, esa luz les molesta, por eso prefieren su salida de los nidos en la noche”. Esta característica las vuelve especialmente vulnerables a la luz artificial.
De acuerdo con los datos proporcionados por el CRRFS, se han registrado caídas en sectores como Coya Sur, La Negra, terminales portuarios y la zona urbana de Antofagasta. Sin embargo, la entrada en vigor de la nueva norma lumínica, establecida en el D.S. N° 1/2022 del Ministerio del Medio Ambiente, podría aminorar el impacto de los sistemas de iluminación en la avifauna.
En Chile, la golondrina de mar negra se encuentra categorizada por el Ministerio del Medio Ambiente como En Peligro (EN), debido a la destrucción de sus sitios de nidificación y la alta mortalidad asociada a la desorientación provocada por la luz artificial, especialmente en la Región de Tarapacá.
Por su parte, la golondrina de mar de collar está clasificada como Vulnerable (VU). En el caso de otros tipos de golondrinas de mar, los datos aún son insuficientes para una categorización más precisa, debido a que sus colonias se ubican en zonas desérticas y su estudio presenta alta complejidad.
En caso de que una persona encuentre un ave desorientada, la recomendación es no alimentarla ni arrojarla al aire. El protocolo es reportar el hallazgo al Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) o al CRRFS, llamando al 55 2 51 3582 o dirigiéndose a sus instalaciones en el campus Coloso.

