Volcanóloga de CKELAR Volcanes advierte fase de inestabilidad tras Alerta Amarilla en el Láscar

La Alerta Amarilla en el volcán Láscar fue decretada tras detectarse un aumento de la sismicidad y de las emisiones de gases; la volcanóloga Susana Layana del Instituto Milenio Ckelar explicó que el fenómeno responde a una fase de inestabilidad interna que no implica necesariamente una erupción.

Un aumento sostenido de la sismicidad volcano-tectónica —es decir, sismos asociados al rompimiento de roca y al movimiento de fluidos al interior del volcán— llevó a las autoridades a decretar Alerta Amarilla para el volcán Láscar, en la Región de Antofagasta. La medida establece además un perímetro de seguridad de cinco kilómetros alrededor del macizo.

El pasado 8 de febrero, el volcán nortino también registró un pulso eruptivo de baja intensidad, caracterizado principalmente por un aumento en la desgasificación y una emisión menor de ceniza, lo que evidenció una actividad poco habitual en el sistema volcánico.

Para la investigadora joven del Instituto Milenio Ckelar Volcanes y académica de la Universidad Andrés Bello (UNAB), Susana Layana, estos cambios responden a una fase de mayor inestabilidad en el comportamiento del volcán.

“La actividad que estamos viendo corresponde a un aumento de la sismicidad volcano-tectónica. Esto nos indica que el volcán se encuentra en una condición de inestabilidad, con patrones que no estamos acostumbrados a observar dentro de su comportamiento habitual”, explicó la volcanóloga.

De acuerdo con Layana, cada volcán posee una “línea base” de actividad, la cual permite a los científicos reconocer cuándo el sistema comienza a comportarse de forma distinta. Cuando esas variaciones se vuelven persistentes, pueden motivar cambios en los niveles de alerta establecidos por los organismos de monitoreo.

No obstante, la experta enfatizó que este tipo de inestabilidad no significa necesariamente que se produzca una erupción.

“Es importante considerar que estas variaciones pueden reflejar cambios internos del volcán que muchas veces no se manifiestan en la superficie”, afirmó.

Pulsos eruptivos breves

Según la investigadora, el volcán Láscar se ha caracterizado durante los últimos años por presentar pulsos eruptivos de pequeña escala, como el ocurrido el pasado 8 de febrero.

“Puede ser que ocurra actividad eruptiva, pero el volcán Láscar generalmente presenta pulsos eruptivos muy pequeños y de muy corta duración, a veces de solo minutos, en los que se dispersa gas y una pequeña cantidad de ceniza. El hecho de que emita poca ceniza también sugiere que la actividad interna está más bien generada por una sobrepresión del sistema volcánico, lo que culmina en un aumento en la emisión de gases y cenizas”, explicó Layana.

Finalmente, la investigadora destacó que, desde el punto de vista estadístico, no todas las variaciones internas de un volcán terminan generando actividad eruptiva.

“En términos probabilísticos, muchas de las variaciones internas del volcán no terminan necesariamente en una erupción o en actividad en superficie, especialmente considerando el tipo de volcanismo que tenemos en el norte de Chile”, concluyó.