Índice de Calidad de Vida Urbana 2026 reabre el debate sobre calidad de vida en Calama tras la Cuenta Pública

Aunque se presentaron diversos proyectos para la próxima década, el reciente Índice de Calidad de Vida Urbana evidenció que la comuna mantiene brechas estructurales sin avances significativos desde 2015

El pasado viernes 23 de abril se realizó la Cuenta Pública de Calama. En esta instancia, el alcalde Eliecer Chamorro dio a conocer anuncios que vendrían siendo históricos: una cartera de inversión que alcanza los $780.000 millones para los próximos cinco años, asegurando una hoja de ruta clara hasta el año 2031, según informó la autoridad.

Entre los anuncios más destacados existen proyectos de infraestructura relevantes que impactarían directamente en la calidad de vida y salud de los habitantes de la provincia El Loa. Entre ellos, el avance en los diseños del Centro Oncológico y la Universidad para Calama, la construcción del CESFAM Norponiente, un nuevo Edificio Consistorial, infraestructura vial y el diseño de áreas verdes y recreativas como el Parque René Schneider.

El ICVU vuelve a encender las alertas

En paralelo al balance municipal, el Índice de Calidad de Vida Urbana (ICVU) 2026, elaborado por la Cámara Chilena de la Construcción y la Pontificia Universidad Católica de Chile, volvió a abrir debate al posicionar a Calama como una de las ciudades que no ha registrado avances significativos en la última década, manteniendo la misma calificación «medio bajo» desde 2015.

Las principales deficiencias demostradas en el informe abarcan las dimensiones de conectividad y movilidad, vivienda y entorno, salud y medio ambiente. Con respecto a esto, el concejal de la comuna, Claudio Maldonado, enfatizó en que, a pesar de que los anuncios de la cuenta pública parecieran llegar a solucionar este déficit que se arrastra de administraciones anteriores, no existen garantías de que se concreten estos proyectos.

El edil señaló que “mientras el alcalde no tome una acción concreta, clara y precisa del plan regulador y el PLADECO, vamos a seguir acumulando proyectos que, cuando empiezan a avanzar a su etapa de diseño y de implementación, van a chocar con que no tenemos el PLADECO ni el plan regulador actualizado”, tras su desactualización desde el año 2013.

Respecto a este escenario, el concejal Ricardo Campusano enfatizó que “año a año se presentan iniciativas en la Cuenta Pública para subsanar estas brechas. No obstante, los procesos administrativos, la excesiva burocracia y el centralismo —reflejados en licitaciones desiertas o en la demora en el traspaso de recursos— no nos permiten avanzar al ritmo que quisiéramos”.

Asimismo, Campusano destacó que el nivel bajo en el ICVU “la comuna lo vive día a día, en la falta de viviendas, educación, en la escasez de especialistas en el área de la salud, en proyectos de conectividad inconclusos en el centro de la ciudad, en la congestión y, sin duda, también en la contaminación ambiental”, señaló la autoridad.

En medio de anuncios y diagnósticos, el desafío ahora será que los proyectos logren traducirse en mejoras concretas y medibles en la calidad de vida de los habitantes de la comuna, para que Calama logre salir de la falta de avance y brecha persistente.

Por Matias Recabarren

Periodista, Lic. en Ciencias de la Comunicación, UCN.