El salar de Quisquiro pertenece a los salares alto andinos y se ubica en la depresión geológica denominada Caldera de la Pacana, aledaño a los salares de Aguas Calientes 2 y salar de Pujsa. Se puede llegar a él tomando la ruta CH-27, cercana al kilómetro 120.

El Consejo de Pueblos Atacameños, a través de su Unidad de Medio Ambiente (UMA), comenzó a trabajar en este lugar para levantar información para su resguardo y protección, frente a la amenaza de futuros proyectos mineros y el turismo no regulado. Para esto, se generó un trabajo en conjunto con las comunidades de Toconao y Talabre, en donde se diseñaron objetivos y metodologías para realizar un levantamiento en base de ecosistemas e hidrogeología.

En los trabajos de monitoreo participaron los profesiones, monitores  y representantes ambientales, además de asesores técnicos de la Comunidad de Talabre y Toconao. También participaron tesistas de geólogía de la Universidad Católica del Norte (UCN).

Inicio de trabajos

Las primeras salidas a terreno en el Salar de Quisquiro comenzaron en noviembre de 2019 y los trabajos se enfocaron en tomar muestras de aguas, sedimentos y rocas para ser analizadas en laboratorio. Además se realizaron diferentes mediciones con los equipos multiparámetros (sirve para medir la calidad de agua) y se tomaron mediciones de los caudales de agua de los ríos y vertientes.

«En el levantamiento geológico se identificaron y muestrearon las rocas que existen en el lugar, para poder generar un mapa geológico actualizado del salar. Así se pueden conocer en detalle las características más relevantes, como las rocas existentes, fallas geológicas, alteraciones minerales y geoformas de relevancia para el estudio de las ciencias de la tierra», afirmó Jordán Jofré, geólogo de UMA.

Agregó además que «otro aspecto fundamental de los trabajos, es que estuvieron enfocados en realizar un reconocimiento completo de las diferentes costras y minerales salinos, para así poder caracterizar si Quisquiro es un salar de tipo maduro o inmaduro”.

Los resultados que se han obtenido de los análisis geológicos, hidroquímicos y ecosistémicos, indican que este salar se clasifica como inmaduro. Esto quiere decir que no presenta un desarrollo importante de sus costras salinas, como el Salar de Atacama, según explicaron desde la Unidad de Medio Ambiente.

En lo referente a los resultados de los estudios del agua en el salar, Loreto Valdivia, hidrogeóloga de la unidad, comentó que «se identificaron y caracterizaron las distintas fuentes de agua que alimentan a este salar, lo cual nos permitirá generar un modelo conceptual hidrogeológico, para saber cuánta es el agua que entra y sale de este salar”.

Además, se enviaron muestras de agua los laboratorios de Estados Unidos, lo que permitirá determinar si este salar se encuentra conectado con los salares vecinos y si de alguna forma el agua que se encuentra aquí llega o no al Salar de Atacama, según explicó Valdivia.

«Con los resultados podemos determinar varias conclusiones y poder buscar formas de protección y que sea una herramienta de protección para nuestras comunidades que aún hacen uso de estos sectores», destacó la profesional.

Aspectos a destacar

La industria minera tiene puesto sus intereses en diferentes salares para ejecutar la extracción de litio. La empresa Wealth Minerals ha considerado al Salar de Quisquiro en su proyecto Trinity (el cual se puede revisar en su página web), donde se planea una eventual explotación de este salar por medio de la extracción de agua, lo que afectaría todo el sistema ecológico que en él se desarrolla.

Por otro parte, el turismo sin regulación afecta la preservación de un lugar único en su clase. La afluencia de personas tiene directa relación con la contaminación del lugar y como resultado la disminución de la flora y la fauna.

El encargado de la Unidad de Medio Ambiente, Francisco Mondaca, señaló su satisfacción «por los trabajos que nuestros profesionales y monitores ambientales han desarrollado en este salar, dado que han demostrado un alto profesionalismo y puesto en práctica las intensas jornadas de capacitación en las cuales ellos han participado, con el objeto de entender estos servicios ecosistémicos tan frágiles».

«Es muy importante para nuestras comunidades esta información, ya que conozco de cerca la realidad de este salar y sé que las empresas están interesadas en entrar a explotar, además sé que la actividad turística no controlada ha generado un daño importante en diferentes sitios», afirmó Mondaca.

Los planes a futuro que tiene la unidad buscan generar líneas de acción para poder proteger el Salar de Quisquiro, trabajando en forma conjunta con las comunidades en pro del bienestar de este patrimonio natural.

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