El reciente fallo del Tribunal Ambiental de Antofagasta (que desestimó el reclamo del Colegio Médico que buscaba dejar sin efecto las resoluciones que permiten el funcionamiento del galpón de acopio de concentrado de cobre de la empresa Ati) ha reabierto el debate sobre la contaminación en los alrededores del puerto.

A pesar de los estudios y evidencias que han demostrado científicamente los efectos contaminantes del puerto del grupo Luksic, el Tribunal desestimó la solicitud del gremio médico.

Esto ha recordado los constantes episodios en que la empresa Ati se ha visto involucrada, lo que ha sido refrendado por la Superintendencia de Medio Ambiente y otros organismos.

El caso más reciente data del 9 de julio de 2018, cuando la Superintendencia de Medio Ambiente (SMA), tras una serie de fiscalizaciones y revisión de diversos antecedentes, resolvió formular cargos en contra de la empresa portuaria por una serie de incumplimientos en el proceso de embarque de concentrados de cobre.

En esa oportunidad se confirmó que la limpieza que ATI informó haber realizado en enero de 2018 en los alrededores del puerto (y que fue ratificada por la Corte Suprema como una obligación) no se realizó como corresponde o no fue efectiva, puesto que los índices de contaminación medidos en el sector son similares a los detectados el año 2015.

Por otro lado, dicha fiscalizaicón confirmó que la empresa incumplió el límite que la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) permitía en relación a la cantidad de toneladas de embarque.

Además, durante una inspección realizada el 24 de junio de 2015, se constató que el buque utilizado en la faena de embarque estaba siendo embarcado en el sitio 5 del Puerto de Antofagasta, lugar no autorizado para estos efectos.

Como si lo anterior fuera poco, otra inspección durante las faenas de embarque de concentrado de cobre procedentes desde el Galpón RAEC, constató la presencia de restos de concentrado de cobre debajo de la correa móvil que posee el chute telescópico y a un costado de la bodega del buque utilizado en la operación.

Tras este episodio, la Superintendencia ordenó una serie de medidas, entre ellas una nueva limpieza, la que fue realizada con escobas y palas por parte de la empresa.

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