La posición categórica del Banco Central, anunciando inflación de haber cuarto retiro de fondos de AFP, es discutible. Refleja el amarre que tiene respecto al actual modelo económico (ver anécdota personal al final de este texto).

El presidente del Banco Central, en su exposición al Parlamento, pronostica más inflación debida al cuarto retiro. Tiene razón en afirmar que cuando hay escasez de bienes, un aumento del consumo incrementa el alza en los precios de estos bienes. Sin embargo, su previsión omite que:

1) La reducción de las restricciones a la movilidad de las personas está liberando la oferta de bienes.  La escasez de ciertos bienes que se produjo en plena pandemia, no es la misma que observamos hoy, ni tampoco la que veremos hacia fines de este año. Por tanto, la oferta se debería expandir gradualmente frente al aumento del gasto. Una mayor demanda es también una ayuda para que las empresas reactiven la producción y el empleo. Especialmente en el ámbito de las pequeñas y medianas empresas que son las que atienden las compras nacionales.

2) Con todo, es cierto que podría haber un problema de sincronización temporal en el lapso que la oferta de bienes demore en adaptarse al incremento de su demanda. Sin embargo, el Banco Central, en lugar de realizar previsiones catastróficas, debiera implementar en ese lapso, medidas para recoger circulante y neutralizar la inflación si la considera inevitable. Para ello, el Banco Central cuenta con contramedidas, como la venta de instrumentos financieros propios y ajenos. Al ofrecer instrumentos de inversión al mercado financiero, el Banco Central recogería dinero y poder de compra desde los grupos de mayores ingresos. Estos grupos, especialmente las grandes empresas, tienen poder de compra y exceso de liquidez en los rubros económicos que se han visto beneficiados por la pandemia.

3) Una parte importante del cuarto retiro de los fondos de pensiones, permitiría pagar deudas a las familias. Deudas que se han venido acumulando frente a los problemas del desempleo. Por tanto, al pagar deudas, no se ve incrementada de inmediato la demanda por bienes. Únicamente a mediano plazo, se libera los cupos para las tarjetas de crédito.

4) La inflación está determinada por múltiples factores y no solo por la demanda por bienes. En el momento que se practiquen los retiros pueden aparecer otras variables que la amortigüen. Por ejemplo, el precio internacional de los combustibles que ha venido a la baja, el precio del dólar que ha venido al alza, el precio del cobre, la situación de la economía mundial. La enorme cantidad de variables que influye sobre la inflación, no permite emitir las afirmaciones categóricas de algunos economistas. Algunos de ellos ya se equivocaron rotundamente cuando anunciaron una catástrofe en los retiros anteriores.

5) La gota que colmó el vaso, fue la afirmación del Presidente del Banco Central sobre las ollas comunes. Para criticar el cuarto retiro, afirmó que serán los sectores pudientes quienes practiquen el cuarto retiro y no las personas que están en ollas comunes. Está profundamente equivocado, porque las personas de altos ingresos no tienen sus inversiones en Fondos de Pensiones por dos razones. Primero, sus ahorros los canalizan hacia activos de mucho mayor rentabilidad y liquidez, que pueden vender en cualquier momento en caso de emergencia. Segundo, los altos ingresos no están obligados a canalizar sus ahorros hacia las AFP: la renta imponible máxima sobre la cual se calcula la cotización mensual obligatoria, tiene un tope que actualmente asciende aproximadamente a $2.800.000 mensuales. En cambio, los sectores de altos ingresos perciben sueldos como el del Presidente del Banco Central, aproximadamente $18.000.000 mensuales.

Para mí, no son sorpresivos los juicios del Presidente del Banco Central. Percibo su amarre al actual modelo económico. No solo porque Mario Marcel, el actual Presidente del BC, dio su nombre a la Comisión de Expertos que propuso “parches” que prolongaron el actual sistema de AFP.

Termino con una anécdota. Recuerdo la carta de reclamo que envió el Banco Central a la Rectoría de la UCN contra mi persona. Mi delito fue haber expresado una opinión crítica en un foro panel, en el cual había representantes del Banco Central. Afirmé en ese debate académico que debería ser parte de su labor contabilizar la depreciación de los recursos naturales para medir correctamente el crecimiento económico neto del país. El Banco Central es el encargado de elaborar las Cuentas Nacionales de Chile y solo estima la depreciación del capital físico.

Naturalmente que en un país como Chile, que exporta recursos naturales, la pérdida del patrimonio natural es fundamental para evaluar el “milagro económico chileno”. Nada impide que se presente la depreciación de algunos recursos naturales en cuenta auxiliar a la cuenta oficial. Años antes, abortó un intento de un equipo del Banco Central, liderado por Marcel Claude, debido a las presiones de los empresarios forestales. Pero ese tema lo analizaremos en otro comentario.

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