El lunes 9 de marzo se desplomaron las bolsas del mundo. Nuevo “lunes negro” para la economía capitalista mundial. Wall Street detuvo sus cotizaciones por 15 minutos. El precio del petróleo cayó a 33 dólares el barril. En enero estaba a 63 dólares. La interrupción de la cotización es un movimiento de emergencia que Wall Street instauró durante la crisis de 2008 para tratar de evitar las ventas de pánico. Pero el pánico entre los capitalistas, el capital financiero y las multinacionales está instalado. Y no es solo por el coronavirus.

Wall Street sufrió la peor caída desde el 2008. Todas las bolsas del mundo cayeron. En México y Brasil se devaluaron las monedas. Muchos economistas y analistas patronales pretenden adjudicar el nuevo estallido y derrumbe de la economía capitalista a los efectos de la epidemia del coronavirus. Indudablemente las consecuencias del coronavirus tienen influencia. Pero el coronavirus no es la causa central del nuevo crack económico global. Desde ya que la epidemia del coronavirus es muy importante. Ya son más 110.000 de infectados en el mundo y cerca de 100 los países afectados.

El coronavirus vino a profundizar la ya existente crisis aguda de la economía capitalista mundial. El sistema capitalista-imperialista sigue sin poder superar la crisis económica aguda abierta en 2007/8. Los datos de la realidad así lo demuestran. “a economía capitalista mundial ya se había desacelerado hasta una ‘velocidad de caída’ cercana al 2.5% anual. Estados Unidos está creciendo a solo el 2% anual, Europa y Japón a solo 1%; y las principales economías emergentes de Brasil, México, Turquía, Argentina, Sudáfrica y Rusia están básicamente estancadas. Las enormes economías de India y China también se han desacelerado significativamente en el último año. Y ahora la cuarentena por el COVID-19 ha llevado a la economía china a un abismo.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que representa las 36 economías más avanzadas del planeta, advierte sobre la posibilidad de que el impacto de COVID-19 reduzca a la mitad el crecimiento económico mundial este año en relación con su pronóstico anterior. La OCDE redujo su pronóstico de crecimiento central del 2.9 por ciento al 2.4 por ciento, pero advierte que un «brote de coronavirus más largo e intenso» podría reducir el crecimiento al 1.5 por ciento en 2020” (Michel Roberts, economista inglés, en Sin Permiso 7/3/2020).

El coronavirus le metió “más leña al fuego” a la crisis de la economía capitalista. El coronavirus surgió en China (ver “China: Coronavirus y dictadura”). China es el mayor exportador del mundo y la caída récord que ha registrado su producción industrial, por el cierre de las empresas, tiene ya un impacto negativo en todo el mundo capitalista. Ya trasciende los marcos de China. Se ve afectado, por ejemplo, todo lo relacionado con la industria del turismo. Caen la producción y los precios del petróleo. Se profundizará la crisis de la economía capitalista en curso desde 2007/08. Las multinacionales están preocupadas por sus enormes pérdidas de ganancias en China y en el mundo. Los juegos especulativos de las bolsas y de los precios del petróleo solo expresan la búsqueda de salvar las riquezas de los multimillonarios del mundo. El gran problema para la humanidad es que imperialismo y sus gobiernos van a tratar de profundizar los planes de ajuste y saqueo sobre la clase trabajadora y los pueblos.

También la sorpresiva aparición de la epidemia del coronavirus es expresión de la decadencia del capitalismo. El crecimiento de la pobreza, del hacinamiento, de los cambios ambientales y el colapso de los sistemas de salud pública del mundo, son el terreno propicio para el surgimiento y desarrollo de viejas y nuevas enfermedades.

La crisis capitalista y del coronavirus la deben pagar los capitalistas

Para peor la epidemia del coronavirus no se detiene en el mundo, aunque dicen que en China los casos habrían bajado. Al momento de escribir este artículo ya había en el mundo más 110.000 infectados, 3800 muertos y más de 100 países afectados. Italia declara al país en cuarentena.

El sistema capitalista-imperialista y sus gobiernos no garantizan una respuesta adecuada esta crisis humanitaria que está afectando a millones (ver “Coronavirus y el rebrote del dengue”).Toman medidas como suspender eventos de deportivos o artísticos masivos. Fomentan el pánico para cubrirse de un mayor desastre sin ir a los problemas de fondo.

Los pueblos del mundo tienen que salir a reclamar a sus gobiernos verdaderas medidas de fondo ante la emergencia. Que los de arriba, los capitalistas, se hagan cargo. Hay que reclamar que se vuelquen fondos urgentes para aumentar sustancialmente los presupuestos de salud para atender la emergencia sanitaria. Fondos para, entre otras medidas, ampliar y mejorar las instalaciones sanitarias, dar aumento salarial a todos los profesionales de la salud, hacer nuevas contrataciones y que se den remedios gratuitos para todos. Que esos fondos salgan de altos impuestos progresivos a los grupos empresarios, al capital financiero y que se dejen de pagar las deudas externas. Por un sistema nacional de salud único y estatal, con consultas, tratamientos y medicamentos gratuitos pagados por el estado y administrado por los usuarios, médicos, trabajadores y profesionales del sector. Por la nacionalización de los laboratorios de especialidades médicas y que pasen a funcionar bajo el control de las y los trabajadores y científicos de la salud y la medicina.

Como decíamos más arriba, el imperialismo y sus multinacionales van a querer usar el coronavirus para lanzar nuevos intentos de mayor explotación sobre los pueblos. Ya se habla de centenares de miles de despidos y suspensiones en las empresas. Buscarán rebajar los salarios con mayores devaluaciones de la moneda en las semi colonias y un mayor saqueo con el mecanismo de la deuda externa.

La crisis capitalista y del coronavirus no la pueden pagar los trabajadores y los pueblos. Ningún despido ni suspendido. No al pago de la deuda externa. Plata para salud y trabajo. Que las empresas y los de arriba se hagan cargo de la crisis.

Las rebeliones de Chile, Francia, Líbano, Irak, Palestina y otras protestas sociales, que crecen en el mundo, muestran que la pelea contra los planes de ajuste y por la defensa de la vida de los pueblos continúa.

Por Miguel Sorans
Miembro de la dirección de Izquierda Socialista (Argentina) y la Unidad de Trabajadoras y Trabajadores (UIT-CI)
9 de marzo de 2020

1 Comentario

  1. Excelente columna, y si se me lo permite, quisiera felicitar al Sr. Miguel Sorans por su lucidez política y sensibilidad humana.— Ante algo tan fundamental como la amenaza de muerte a gran escala, los gobernantes ultraliberales están totalmente desamparados. No saben qué hacer. Toman medidas incoherentes. Son ridículos porque no tienen los conceptos fundamentales para pensar en esa necesidad suprema que compartimos con todos los seres vivos: seguir viviendo y de la mejor manera posible. Casi todo tiene un valor ambiguo, y el lado positivo de la pandemia del coronavirus es obligar a las personas — y por supuesto en particular a los gobernantes — a recordar, porque lo habían olvidado, que lo esencial no es el aumento de la riqueza financiera sino la manera en que se conciben la vida y la muerte, el sentido y el valor que se les da. Y entonces p.ej. en Francia, Macron, este joven banquero, vulgar robot creado a imagen y semejanza del mundo de la finanza, por primera vez, gracias al coronavirus, toca algo de la realidad humana al menos con la palabra: dice que va luchar contra la epidemia «cueste lo cueste». Por el momento son solo palabras y al contrario, sigue disminuyendo a ultranza los presupuestos de todo lo social: salud, educación, seguridad social, etc., es decir, está destruyendo los grandes logros obtenidos por más de un siglo de luchas sociales porque, como se sabe, los ricos y poderosos nunca dan nada graciosamente y hay que arrebatar lo que se necesita para vivir mediante la lucha.

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