Especialistas advierten que la detección temprana sigue siendo la principal herramienta para enfrentar el cáncer de mama y cervicouterino. La mamografía y el Papanicolaou permiten identificar estas enfermedades antes de la aparición de síntomas, aumentando significativamente las posibilidades de tratamiento y recuperación.
El miedo al diagnóstico, la falta de tiempo y la postergación de los controles médicos continúan siendo algunas de las principales barreras para la detección temprana del cáncer de mama y cervicouterino. Especialistas advierten que exámenes preventivos como la mamografía y el Papanicolaou (PAP) son fundamentales para identificar estas enfermedades en etapas iniciales y aumentar las posibilidades de tratamiento.
Las cifras reflejan la magnitud del problema. El cáncer de mama es la principal causa de muerte por cáncer en mujeres en Chile, con más de 5.600 nuevos casos al año. En tanto, el cáncer cervicouterino registra cerca de 1.500 diagnósticos anuales y alrededor de 600 fallecimientos.
La experiencia de Lissette Marambio refleja el impacto que genera recibir un diagnóstico de cáncer y la relevancia de una detección oportuna. En conversación con Diario Regionalista, relató cómo enfrentó el proceso tras conocer su enfermedad.
“Uno piensa que nunca le va a tocar. Cuando me dieron el diagnóstico sentí mucho miedo, pero también entendí la importancia de actuar rápido y seguir cada indicación médica”.
Marambio hizo un llamado a no postergar los controles preventivos.
“Las mujeres cumplimos muchos roles importantes en la familia, en el trabajo y en la vida diaria, pero muchas veces nos dejamos para el final. Hay que darse el tiempo para hacerse los exámenes”.
Desde la atención primaria, la matrona Carolanne Andrade explicó a Diario Regionalista que uno de los principales desafíos es que muchas personas solo consultan cuando presentan síntomas, pese a que estas enfermedades pueden desarrollarse de manera silenciosa durante años.
“La mamografía y el examen de Papanicolaou permiten detectar alteraciones antes de que aparezcan síntomas. Cuando una enfermedad se identifica en etapas tempranas, las posibilidades de tratamiento y de un mejor pronóstico aumentan considerablemente”.
Aunque ha aumentado la asistencia a controles preventivos, la cobertura sigue siendo insuficiente y persisten brechas de educación sanitaria. Andrade indicó que muchas mujeres confunden el PAP con otros exámenes ginecológicos o mantienen creencias erróneas sobre la detección del cáncer de mama.
El temor al diagnóstico sigue siendo una barrera importante. Andrade recordó el caso de una paciente que se negó a realizarse un PAP pendiente porque prefería no conocer el resultado.
“Ella me decía que prefería no saber si tenía alguna enfermedad. Es una situación que impacta porque demuestra cómo el miedo puede llevar a las personas a evitar los controles, cuando justamente la detección temprana ofrece más posibilidades de tratamiento y recuperación”.
Para la especialista, el principal desafío sigue siendo vencer el miedo y la desinformación.
“Conocer un diagnóstico a tiempo siempre será mejor que descubrir una enfermedad cuando ya está avanzada. Por eso, mantener los controles al día puede marcar la diferencia entre detectar una enfermedad a tiempo o enfrentarla en etapas más complejas”.
En un escenario donde el cáncer de mama y el cáncer cervicouterino siguen afectando a cientos de familias cada año, el llamado es claro: acudir oportunamente a los controles médicos no solo permite detectar a tiempo posibles patologías, sino que también entrega mayores oportunidades de tratamiento, recuperación y supervivencia.

