El descenso sostenido de los nacimientos y la postergación de la maternidad reflejan una transformación demográfica que ya preocupa a especialistas.
El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) informó el pasado miércoles que el país registró en 2025 la cifra de nacimientos más baja desde que existen registros, mientras especialistas atribuyen esta tendencia a cambios sociales, económicos y culturales que han transformado las decisiones sobre la maternidad.
Según el estudio Panorama Demográfico en Chile, elaborado a partir de las cifras de estadísticas vitales de nacimientos y defunciones, en 2025 se contabilizaron 146.446 nacidos vivos, cifra que representa una disminución de 46,9% respecto de 1993, cuando se registraron 275.916 nacimientos.
El informe revela que la Tasa Global de Fecundidad (TGF) alcanzó por primera vez un promedio inferior a un hijo por mujer, situándose en 0,99 nacidos vivos, muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional estimado en 2,1 hijos por mujer.
Asimismo, la edad promedio de maternidad aumentó desde los 27 años en 1993 hasta los 30 años en 2025, evidenciando una postergación de la maternidad en las últimas décadas.
Situación a nivel regional
La Región de Antofagasta permanece entre las zonas con mayores niveles de fecundidad del país. De acuerdo con las cifras provisionales de 2025 publicadas por el INE, la región registró una Tasa Global de Fecundidad de 1,02 hijos por mujer, ubicándose por sobre el promedio nacional de 0,99.
Sin embargo, los indicadores regionales también evidencian una disminución respecto de décadas anteriores, siguiendo la misma trayectoria observada a nivel nacional. El descenso de los nacimientos y el retraso en la maternidad forman parte de una transformación demográfica que afecta tanto a la región como al resto del país.
Respecto a las posibles razones, la matrona Daniela Durán enfatizó que “la maternidad sigue siendo uno de los espacios donde más se evidencia la desigualdad de género. Muchas mujeres enfrentan barreras laborales, pausas en sus carreras y menores oportunidades de desarrollo cuando deciden tener hijos”.
Además, agregó que “hay una alta demanda de fertilización asistida, por lo que también hay otros factores que impactan en la actualidad la salud de las mujeres, como por ejemplo el ritmo de vida, el estrés crónico y el déficit de nutrientes en la alimentación”.
Asimismo, la Referente del Programa de la Mujer del Departamento de Atención Primaria del Servicio de Salud, Sonia Casanova, destacó que “a esto se suma el encarecimiento del costo de la vida y la tendencia al alza en la canasta básica de alimentos y servicios, lo que tendría directa relación con la postergación de la maternidad y paternidad en nuestra población».
Mientras la natalidad continúa disminuyendo, especialistas advierten que el desafío no solo será enfrentar el envejecimiento de la población, sino también generar condiciones que permitan compatibilizar maternidad y desarrollo personal.

