Durante la noche de este lunes 27 de octubre, falleció a los 88 años el destacado actor nacional Héctor Noguera Illanes, conocido cariñosamente como “Tito”, figura esencial del teatro y la televisión chilena. Su partida, producto de un cáncer avanzado diagnosticado hace cuatro meses, se produjo en su hogar acompañado de su familia.
El Presidente Gabriel Boric interrumpió una actividad en La Moneda para despedirse del artista, y posteriormente decretó duelo nacional en honor a su legado. “Gracias, Tito, por tu compromiso con la cultura y con la construcción de un país más justo”, escribió el mandatario en sus redes sociales.
Un lazo profundo con el norte
Noguera dejó una huella imborrable en la memoria colectiva del país, especialmente en la zona norte, donde rodó algunas de sus interpretaciones más recordadas. Entre ellas destacan su papel como Melquiades Antish en Romané (2000), teleserie grabada en la ciudad de Mejillones, y su magistral interpretación de William Clark en Pampa Ilusión (2001), producción ambientada en el auge salitrero de la pampa nortina.
Ambos personajes reflejan con fuerza la identidad, los paisajes y la historia nortina, convirtiéndose en símbolos del vínculo del actor con la región.
La anécdota del pintor Waldo Valenzuela
Según relata Valenzuela, ambos coincidieron en Santiago durante sus años de estudio. “Yo recién había comenzado Bellas Artes y, en las tardes, iba al taller del artista Miguel Venegas, en el barrio alto. Al llegar, vi a Héctor posando como modelo de un ángel, envuelto en una sábana blanca”, contó.
Al terminar la sesión, el actor lo invitó a visitar una exposición en el centro de Santiago. “Me dijo que iríamos a pie, porque él era estudiante de ballet. Me enseñó a caminar moviendo las caderas de tal manera que no me cansara. ‘Yo te voy a enseñar a mover las caderas de tal manera que no te vai’ a cansar, me dijo riendo”, recordó entre risas el pintor.
Con más de seis décadas de trayectoria, Héctor Noguera fue un pilar del teatro chileno y una de las figuras más queridas de la televisión. Dejó una filmografía extensa y una enseñanza profunda sobre el arte, la disciplina y el compromiso cultural.
Su paso por las tierras nortinas, tanto en pantalla como en la memoria de quienes lo conocieron, deja un testimonio vivo de su conexión con la historia, el paisaje y la identidad de Chile. En cada rodaje, en cada personaje, y en cada encuentro, Héctor Noguera iluminó con humanidad y arte los rincones del país. Hoy, su legado permanece entre quienes lo admiraron dentro y fuera del escenario.

