Las razones de la salida de Roberto Soto de FOSIS: Los celos políticos y egos que detonaron la crisis en la derecha local

Lo que comenzó como una aparente «pérdida de confianza» institucional a nivel central, terminó por destapar una trinchera de divisiones, personalismos y fuego cruzado en la derecha local. Fuentes de Diario Regionalista confirman que una actividad sin invitar a la Delegada Katherine López (UDI) habría sellado el destino del militante republicano y exconcejal por Antofagasta.

La desvinculación oficial de Roberto Soto de la dirección regional del Fondo de Solidaridad e Inversión Social (Fosis) —tras apenas un mes y medio en el cargo— ha generado un amplio debate político. Aunque el comunicado de la Dirección Ejecutiva del organismo se limitó a señalar de manera formal que la remoción se fundó en la «pérdida de confianza», la prematura salida del militante del Partido Republicano dejó al descubierto una pugna interna que triza las relaciones de la derecha en Antofagasta.

Cabe recordar que ante la solicitud inicial de renuncia, Soto se negó tajantemente a dejar el cargo, gatillando incluso manifestaciones y protestas de adherentes frente a las dependencias de la Delegación Presidencial Regional. Los dardos desde el entorno del destituido director apuntan directamente a una responsable: la Delegada Presidencial, Katherine López (UDI).

El «desaire» que habría encendido la mecha

A pesar de que desde el círculo de la Delegada se han intentado desmarcar de la polémica, atribuyendo la salida a un mero requerimiento administrativo del nivel central, fuentes consultadas por Diario Regionalista insisten en que López tuvo una participación determinante en la caída del jefe de servicio.

El detonante de la molestia de la máxima autoridad regional se habría gestado en el marco de la reciente feria minera EXPONOR. Roberto Soto organizó una actividad comunitaria en la junta de vecinos Villa Chica de Antofagasta para recibir a la primera dama, María Pía Adriasola, quien acompañaba en su gira al presidente José Antonio Kast.

A dicha cita asistieron el propio Soto y la directora de Dideco de la Municipalidad, Yantiel Calderón. Sin embargo, la Delegada Presidencial, Katherine López, no habría sido invitada. Este hecho habría herido el ego de la autoridad del gremialismo, gatillando de inmediato su gestión ante el nivel central para exigir la remoción de Soto.

Un patrón de aislamiento

Este episodio vuelve a poner sobre la mesa los cuestionamientos hacia el estilo de liderazgo de Katherine López. Al interior de las carteras oficialistas es un secreto a voces que la Delegada mantiene roces con algunos seremis y jefes de servicios en la zona, primando los personalismos por sobre la coordinación técnica.

Mientras Fosis adopta medidas administrativas para asegurar la continuidad de sus programas de apoyo social tras este «terremoto», la crisis política en Antofagasta recién comienza. La remoción de Soto tensiona al máximo la convivencia de las fuerzas del gobierno del Presidente Kast en la región, evidenciando que, de cara a los desafíos del territorio, la derecha local prefiere seguir midiendo fuerzas en una guerra de trincheras e intereses particulares.