Este documento fue redactado de forma conjunta entre Mónica Díaz y Sandra Gahona, integrantes de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos y Detenidos Desaparecidos de Antofagasta, Rodrigo Suárez Madariaga, parte del equipo de investigación del Sitio de Memoria La Providencia, y Carolina Toro Cortés, arquitecta integrante del comité de patrimonio del Colegio de Arquitectos de Antofagasta.
El siguiente texto tiene como objetivo entregar antecedentes que respalden la solicitud de declaratoria como monumento histórico de la Quebrada el Way, realizada por la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos y Detenidos Desaparecidos el 6 de mayo de 2024, con número de ingreso N°2892-2024, aportando un relato sobre los asesinatos ocurridos en ese lugar en la madrugada del 19 de octubre de 1973.
Si bien existe diversa literatura que aborda el paso de la Caravana de la Muerte, el juicio que le siguió, las personas que asesinó y los motivos de este, este breve escrito se centrará en el lugar mencionado y el recorrido que tuvo dentro de la ciudad de Antofagasta1, utilizando parte de la bibliografía aludida, documentación de prensa local del Centro de Documentación y Archivo del Sitio de Memoria Providencia – Antofagasta, del archivo de la AFEP y documentación judicial sobre el Caso Caravana ‘Episodio Antofagasta’.
La Caravana de la Muerte
Entre el 30 de septiembre y el 22 de octubre de 1973, una comitiva del ejército, a cargo de Sergio Arellano Stark, recorrió el país de sur a norte, asesinando a 104 personas. Siete de ellas, detenidas en Temuco y Copiapó, se encuentran desaparecidas hasta hoy.
Esta comitiva fue denominada “Caravana de la Muerte”, y recorrió inicialmente ciudades del centro y sur de Chile: Rancagua, Curicó, Talca, Linares, Concepción, Temuco, Valdivia, Puerto Montt y Cauquenes entre el 30 de septiembre y el 6 de octubre de 1973. Hacia el norte del país, la misión partió el 16 de octubre de 1973, recorriendo las ciudades de La Serena, Copiapó, Antofagasta, Calama, Iquique y Pisagua, regresando el 22 de octubre del mismo año a Santiago.
La orden que tuvo Arellano Stark fue “acelerar procesos y uniformar criterios en la administración de la justicia” (Escalante, 2000, 36), que derivó en falsos consejos de guerra, desestimando los juicios ya emitidos, sacando a prisioneros políticos de las cárceles y fusilándolos en diferentes lugares.
Los militares llegaron a la ciudad de Antofagasta el 18 de octubre, siendo recibidos por el Jefe de Zona en Estado de Emergencia, general Joaquín Lagos Osorio, quien se encontraba al mando de la región. Ese mismo día, en una reunión con los altos mandos, se dispuso que 14 prisioneros políticos, encarcelados semanas y días previos por sus militancias o actividades organizativas, fueran retirados de la cárcel pública de la ciudad y trasladados al sector de la Quebrada el Way, ubicada junto al camino a Roca Roja, en la zona sur de la capital minera. Una vez allí, los 14 dirigentes sociales fueron acribillados mientras se encontraban esposados, sin posibilidad de huir.
- Luis Eduardo Alaniz Álvarez, 23 años, Partido Socialista
- Dinator Segundo Ávila Rocco, 32 años, Partido Socialista
- Mario del Carmen Arqueros Silva, 45 años, Partido Comunista
- Guillermo Nelson Cuello Álvarez, 30 años, Partido Socialista
- Segundo Norton Flores Antivilo, 25 años, Partido Socialista
- José Boeslindo García Berríos, 66 años, Partido Comunista
- Mario Armando Darío Godoy Mansilla, 18 años, Partido Socialista
- Miguel Hernán Manríquez Díaz, 25 años, Partido Socialista
- Danilo Daniel Alberto Moreno Acevedo, 28 años, Partido Socialista
- Redomil Muñoz Donoso, 32 años, Partido Socialista
- Eugenio Ruiz-Tagle Orrego, 26 años, MAPU
- Héctor Mario Silva Iriarte, 45 años, Partido Socialista
- Alexis Alberto Valenzuela Flores, 29 años, Partido Comunista
- Marco Felipe de la Vega Rivera, 46 años, Partido Comunista
El helicóptero con la comitiva continuó su viaje hacia Calama a la mañana siguiente, donde asesinó a 26 personas, que durante años fueron detenidos desaparecidos en la zona. Según consta en el expediente judicial de la Causa Rol 2182-98, episodio “Caravana-Antofagasta”, los familiares reclamaron los cuerpos al general Lagos Osorio, yendo directamente a su casa. Ante la presión, el general ordenó la entrega de los cadáveres.

Según declaraciones del gendarme Octavio sepúlveda, el 19 de octubre:
Había sido llamado a concurrir hasta las dependencias de la morgue del Hospital Regional de Antofagasta, para que allí procediera a reconocer los cadáveres de los 14 presos políticos que habían sido sacados desde la Cárcel la noche anterior, ya que él había convivido con ellos y se encontraba en condiciones de identificarlos. Posteriormente, al volver de la morgue, contó que los cuerpos presentaban graves lesiones de bala, estando prácticamente irreconocibles, agregando que incluso uno de ellos estaba partido a lo largo de su cuerpo, al parecer por las lesiones provocadas por arma de fuego. (CS-CR 2182-98, p 17)
Los cuerpos fueron ‘recuperados’ por familiares, luego de que habían sido arrojados en las afueras de la morgue. La misma sentencia señala:
La entrega de cadáveres demoró aproximadamente tres días, comenzó el sábado 19 de octubre y fue muy difícil, ya que los cuerpos estaban irreconocibles. Posteriormente tuve que hacer los certificados de defunción y un militar de nombre Adrián Ortiz Gutmann, a quien le decían “El caballo loco», me ordenó que fuera variando la causa de muerte que debía consignar en el certificado (…) Solamente se les hizo reconocimiento de las lesiones. Ellos llamaban autopsia a la constatación de lesiones. Los certificados de defunción fueron firmados por el jefe, el doctor Mamerto Morena, a quien personalmente le llevé los documentos de los catorce fallecidos y él se encargó de firmarlos (CS-CR 2182-98, p 17).
Los asesinatos fueron publicados en la prensa local, aludiendo a “activismo político y conspiración terrorista” por parte de los afectados, además de establecer que se trataba de una “resolución de la honorable junta militar de gobierno”.

Los cuerpos fueron sepultados en el Cementerio General de Antofagasta. Con los años, se realizaron marcas en sus tumbas por parte de la Comisión Regional de Derechos Humanos y por sus familiares y compañeros de militancia, además de romerías y marchas conmemorativas.

Episodio Antofagasta – La Quebrada el Way
El punto en que se asesinó a las 14 personas fue identificado y periciado por Cristina Dorador y Jonathan García en 2024. En su informe entregado a la AFEP establecen que se encuentra a 13.93 km al sur de la Plaza de Armas de la Ciudad de Antofagasta (Plaza Colón). Para acceder al punto de interés se conduce desde la Plaza Colón hacia el Sur por la Ruta 1 por 13.2 km hasta el cruce con la Ruta B-510 (Roca Roja), en donde se toma dirección Este por 1.76 km hasta el cruce de la Ruta 1-Sur (Camino hacia Playa Escondida), entrando por 0.69 km hasta un camino a mano derecha, el cual se toma y se transita por 0.68 km en donde se dobla nuevamente a mano derecha y se bajan unos 180 metros, llegando al punto central de la zona de interés.

En esta misma zona, el 22 de noviembre del 2000 se realizó una reconstitución de escena con los integrantes de la comitiva que acompañó a Arellano Stark: Marcelo Luis Moren Brito y Sergio Arredondo González, y con Pedro Octavio Espinoza Bravo, quien en ese entonces era gendarme en la Cárcel de Antofagasta, lugar desde donde sacaron a los detenidos. La pericia partió en el Hotel Antofagasta, donde se alojó la comitiva que llegó desde Santiago en 1973. En dicho lugar se señala en la sentencia “comienzan a llegar diferentes vehículos, los cuales son identificados como de las Comandancias de la zona, presumiblemente con Comandantes de los Regimientos de Antofagasta y sus respectivos choferes, los que permanecen en esas dependencias por un espacio indeterminado de tiempo, para luego de esto trasladarse en forma directa hasta la Quebrada del Way” (CS-CR 2182-98, p.51).
Cabe mencionar que dentro del informe de peritaje de la reconstitución de escena, se generaron una serie de fotografías y planimetrías, como se puede observar en la imagen 5, que ilustra el recorrido realizado el día 19 de octubre de 1973.

Respecto a los hechos ocurridos específicamente en el sector de la Quebrada El Way, según las declaraciones de un instructor de la Escuela de Blindados de Antofagasta, incluidas en el expediente judicial mencionado, a foja 1804 ubicado en la Avenida Brasil de Antofagasta, se menciona que se dirigió un Tanque Anfibio M 113 A1 al Hotel Antofagasta, mientras que dos camiones “Reo” del ejército se dirigieron durante la noche a la Cárcel de Antofagasta, ubicada en calle Prat, donde se subió a los 14 detenidos vendados y amarrados. Uno de los choferes declara: “solo emprendí viaje rumbo a la Quebrada del Way, la que está ubicada camino a Coloso, es decir, al sur de Antofagasta, por la Costanera.” (pp 53). Luego de esto los prisioneros son bajados, torturados y asesinados; “Una vez que los prisioneros son fusilados, uno de los militares con un arma de puño se acerca a cada uno de ellos, aplicando el llamado «tiro de gracia» para, luego de un intercambio de palabras, se da la orden de subir los cuerpos a los camiones, igual como venían, es decir, siete en cada uno, para trasladarlos a la morgue de la ciudad, ubicada en el Cementerio N° 2”. (PP 52). Sobre lo anterior, en el informe pericial se detalla a través de ilustraciones (imagen 6) cómo se ubicaron a los ejecutados y la posición de los fusileros en la Quebrada El Way.

A la luz de este relado toma especial relevancia no sólo el lugar específico del asesinato, sino tambien el recorrido que realizan los militares en la ciudad para el traslado de los detenidos a la Quebrada del Way. Adjuntamos un mapa (imagen 7) que traza la trayectoria que realizaron alrededor de 10 vehículos la noche en que fue realizado el asesinato. En este se ven tres recorridos, en rojo, de la comitiva y los altos cargos que van desde el Hotel Antofagasta hacia la Quebrada El Way, el segundo, de camiones que van desde el Regimiento Esmeralda en la Av. Brasil de Antofagasta, hacia la Cárcel Pública, y luego a la Quebrada El Way. Desde ahí los camiones llevaron a las personas al Hospital Regional, donde lanzaron los cuerpos fuera de la morgue, recorriendo 18 km. El mapa muestra el posible trayecto realizado por el centro de la ciudad por los militares según información del Informe Pericial Planimétrico Reservado N°141-I/200.

Según antecedentes recopilados por el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) para esta solicitud, el 30 de octubre de 1981, el Ministerio de Bienes Nacionales, por medio de su secretaria de la región de Antofagasta, cedió terrenos a la I división del ejército de Chile, una superficie de 106.117 hectáreas en que está ubicado el lugar del asesinato. Además cedió terrenos en Taltal, San Pedro de Atacama y Quillagua; y, en 2018 por medio del Decreto Exento 0135, otorgó derechos a Minera Escondida sobre el camino para llegar al lugar señalado, con el objetivo de “la construcción, uso, operación, administración y mantenimiento de sistemas de transmisión eléctrica, de transporte de concentrados de cobre en forma de pulpa a través de cañerías, de abastecimiento de agua y de caminos de acceso y de servicios y de todas instalaciones complementarias y accesorias para operar tales sistemas”. Es decir, el terreno hoy, está destinado a fines particulares y se encuentra obstaculizado su ingreso, reconocimiento y puesta en valor.
La memoria del lugar
Desde 1974 a la fecha, el 19 de octubre ha sido un día de conmemoración en la ciudad. Si bien partió con la realización de una misa en la capilla San Francisco a petición de la familia de Marcos de la Vega, quien fuera alcalde de Tocopilla. Al año siguiente se comenzó a realizar año a año esta misa en la catedral de la ciudad en conmemoración de los 14 asesinados (Gutiérrez, 2011).

Terminada la dictadura, las diversas agrupaciones de familiares, de amigos, simpatizantes, militantes y activistas han realizado diversos hitos conmemorativos en diferentes lugares de la ciudad en torno al paso de la Caravana de la Muerte en Antofagasta: en la plaza Sotomayor, Cementerio General, Sitio de Memoria Providencia y en el ingreso de la Quebrada El Way.
En 2001 se construyó la “Plaza de los derechos humanos” en la entrada al camino de la Quebrada El Way, en homenaje a las personas asesinadas en dicho lugar. Dicha plaza fue reinaugurada en 2007 y luego se colocó una nueva placa en el lugar en 2015. El origen de ella es un mineral de gran tamaño donado por el sindicato N°2 de Chuquicamata en 1991. Sandra Gahona, integrante de la Agrupación, relata que marcaba simbólicamente el punto de partida hacia los cerros donde habían asesinado a sus familiares y que al comienzo de este memorial, sólo existía la piedra en el suelo. Con los años y financiamiento, la AFEP y otras organizaciones han hermoseado la plaza y sostenido en el tiempo la marca pública del lugar en que militares entraron al desierto con el objetivo de asesinar a las 14 personas aludidas.

Consideraciones finales.
El reconocimiento de la Quebrada El Way como Monumento Histórico por un lado preserva la memoria de los 14 ejecutados políticos, y además, actúa como un símbolo de resistencia y reparación para sus familiares. La documentación y los relatos aquí presentados ponen en evidencia la importancia de este lugar en la historia local y nacional, destacando los eventos de la Caravana de la Muerte en la comuna de Antofagasta. La Quebrada del Way y su entorno son testigos de estos hechos, por lo cual este sitio debe ser protegido como un lugar de reflexión y memoria para las futuras generaciones, recordándonos la importancia de defender los derechos humanos y la dignidad de las personas.
Por otro lado, el camino recorrido da cuenta de la impunidad con que actuaron los militares, por lo que se estipula como un ‘atributo’ a ser considerado en la declaratoria, que bienes nacionales debiese considerar otorgarlo a la AFEP para la instalación de señaléticas que permitan el ejercicio de memoria de las 14 personas asesinadas. Particular relevancia cobra el recorrido que realizan los militares desde la Quebrada el Way al Cementerio de Antofagasta, como se señala en en la sentencia, los camiones dejaron una estela de sangre en el camino con los cuerpos masacrados y luego cada cuerpo tenía tierra roja, característica del lugar en que fueron asesinados.
Tal como señala el primer decreto de declaratoria de un Sitio de Memoria en que se protegen los hornos de Lonquén, creemos que este hito, “asigna a dicho lugar la dignidad que debe corresponderle” (CMN, 1996). Por lo demás, pone de relieve la larga lucha de familiares de ejecutados políticos y detenidos desaparecidos y las organizaciones que han sostenido la memoria de los crímenes de la dictadura y la resistencia a ellos.
- Verdugo, P. 1988. Los zarpazos del Puma, Santiago: CESOC.; Escalante, J. 2000. La misión era matar. Santiago: Lom ediciones.; Guzman, J. 2005. En el borde del mundo : memorias del juez que procesó a Pinochet. Barcelona: Anagrama. ↩︎

