La primera encuesta Web Diversidades del INE reveló que el 73,9% de las personas disidentes ha tenido ideación suicida y que un 39,8% ha pensado o intentado acabar con su vida.
Cuando tenía 12 años, Michelle Vázquez comenzó a cuestionar su orientación sexual. En un entorno donde la homosexualidad era un tabú y fuertemente condicionado por creencias religiosas, enfrentó sentimientos de culpa y ansiedad que marcaron su adolescencia. “Rezaba para ser ´normal´, sentía que estaba haciendo algo malo”, recuerda.
Su experiencia ocurre en un contexto complejo para la salud mental juvenil. Durante 2025, la Seremi de Salud informó que los intentos de suicidio aumentaron un 47% en la Región de Antofagasta, cerca de la mitad de los casos corresponde a un rango etario de entre 10 y 23 años.
La psicóloga y fundadora de Red Afirmativa, Verucka Rudolph, explica que esta realidad puede comprenderse a través del denominado “estrés de minorías”, modelo que describe la exposición constante de las personas LGBT a situaciones de rechazo, discriminación e invalidación. La especialista señala que “quienes son parte de las diversidades viven un nivel de estrés sostenido a lo largo del tiempo que es distinto al de las personas hetero-cis”. A su juicio, esta presión prolongada puede derivar en ansiedad, depresión, aislamiento y dificultades para desenvolverse.
Un análisis realizado por la Fundación Todo Mejora a partir de la Encuesta Nacional de Juventudes (INJUV), identificó que el 85,7% de las personas disidentes entre 15 y 29 años reporta malestar psicológico. Desde la organización consideran que estos datos no responden a una característica propia de la orientación sexual o identidad de género, sino a las condiciones que enfrentan.
“Estos grupos experimentan mayores niveles de discriminación y violencia en distintos ámbitos de la vida”, advierten.
Redes de apoyo como factor de protección
La misma organización advierte que la percepción de apoyo social juega un rol clave en el bienestar emocional de las juventudes.
“Cuando disminuye la percepción de apoyo dentro de la comunidad, aumenta el estrés asociado a la discriminación y violencia, afectando negativamente los indicadores de bienestar psicológico”, agregan.
La situación se vuelve aún más compleja cuando el rechazo proviene de espacios cercanos como la familia, el entorno escolar o grupos de pertenencia.
Frente a este escenario, especialistas coinciden en que fortalecer las redes de apoyo es fundamental para prevenir el deterioro de la salud mental. Desde Todo Mejora destacan iniciativas como “Comunidad Diversa”, programa que actualmente se desarrolla en establecimientos públicos de Antofagasta para promover espacios seguros e inclusivos, además de “HoraSegura”, un chat gratuito de orientación y contención emocional para niñeces, adolescencias y juventudes LGBT.
Para Michelle, ese acompañamiento habría marcado una diferencia, y manifiesta que “escuchar que no estaba haciendo nada malo o sentir que alguien estaba de mi lado habría cambiado muchas cosas”.

