A partir de un estudio de la Defensoría de la Niñez, la nota aborda cómo internet pasó a formar parte de la vida social adolescente. Videojuegos, redes y plataformas de conversación permiten crear amistades, pero también abren riesgos como grooming, ciberacoso y manipulación.
El contacto con personas desconocidas en internet se volvió parte de la experiencia digital de muchos jóvenes durante los últimos años. En redes sociales, juegos online y plataformas de conversación, estos vínculos surgen desde compartir intereses, lo que abre una discusión sobre compañía, pertenencia y riesgos digitales.
El estudio Responsabilidad del Estado y las Empresas como Garantes de los Derechos Humanos de Niños, Niñas y Adolescentes en el Entorno Digital, de la Defensoría de la Niñez, señala que el contacto con personas que no conocen en la vida real pasó de 19% (2016) a 42% (2022). Además, 48% ha jugado o se ha comunicado con personas desconocidas y 40% declara haber sido contactado por desconocidos en redes sociales.
Para Michelle Trigo Guerrero, psicóloga, este cambio debe entenderse desde la vida cotidiana de adolescentes que nacieron con celulares y plataformas digitales. “Los adolescentes de hoy nacieron en una era donde la tecnología ya está más que inserta en nuestro diario vivir”, explicó.
Ese cambio se observa en espacios como Roblox, Discord, TikTok o juegos en línea, donde el desconocido puede transformarse en compañero de juego, contacto frecuente o amistad sostenida. Una joven entrevistada compartió que, durante la pandemia, los vínculos la ayudaron a enfrentar el aislamiento: “Hacer amigos virtuales a través del juego me ayudó, no me sentí tan sola”.
La búsqueda de personas con gustos similares aparece como una de las claves de estos vínculos. En los testimonios recogidos por Diario Regionalista, jóvenes con experiencia conociendo gente online coincidieron en que internet permite encontrar a personas con intereses, experiencias o formas de expresarse similares a ellos mismos. Según la profesional, esos espacios pueden hacer que adolescentes “sientan que no están solos y que hay más personas como ellos en el mundo”.
Sin embargo, esa cercanía puede abrir riesgos. Ocultar la edad, falsear la identidad o generar confianza sin contacto presencial expone a adolescentes a grooming, manipulación emocional, ciberacoso o entrega de información personal. Otra joven explicó que “detrás de una pantalla es más difícil analizar las diferencias de edad o notar señales de manipulación”.
El informe también advierte sobre desinformación, acoso sexual digital, contenidos dañinos, publicidad dirigida y uso intensivo de datos personales. Frente a ese escenario, Trigo planteó que las señales de alerta pueden aparecer cuando hay dependencia del dispositivo, cambios de ánimo o intercambio de fotos, videos o información privada.
El desafío no está en aislar a adolescentes del mundo digital, sino en acompañar su uso para mejorar la seguridad de estos espacios.

