Autoridad constató que mujeres embarazadas y lactantes habitan un área diferenciada, pero bajo condiciones mínimas. Gendarmería colabora pese a las “limitaciones estructurales”.
La Defensoría Regional de Antofagasta realizó este martes una visita institucional al Centro Penitenciario Femenino (CPF) de la ciudad, donde constató un grave nivel de hacinamiento. El recinto alberga actualmente a 248 mujeres, pese a haber sido diseñado para una capacidad máxima de 117 internas, más del doble de lo permitido.
Durante el recorrido, encabezado por la Defensora Regional Karina Reyes Gálvez, se verificó la coexistencia de tres áreas diferenciadas —imputadas, condenadas y madres lactantes—, en un contexto marcado por la alta densidad poblacional y serias limitaciones en el acceso a servicios básicos, lo que afecta directamente las condiciones de habitabilidad.
La visita permitió actualizar el diagnóstico sobre la situación del CPF de Antofagasta y evidenciar las consecuencias de una infraestructura que no responde a la demanda actual del sistema penitenciario femenino. La comitiva, integrada también por Valentina Acuña, encargada de la Unidad de Apoyo a la Gestión de Defensa, analizó la operatividad de las distintas secciones del establecimiento, relevando la urgencia de abordar soluciones estructurales que garanticen condiciones dignas y el respeto de los derechos de las mujeres privadas de libertad.
Población penal y servicios básicos
En los sectores destinados a mujeres imputadas y condenadas, la densidad habitacional implica que grupos de seis internas compartan celdas de dimensiones reducidas. Esta situación se extiende a la infraestructura sanitaria, donde la población de ambos pabellones depende de solo dos baños.
Dado que el acceso a los servicios sanitarios está regulado por los protocolos de custodia de Gendarmería, su uso no es discrecional. Al respecto, Valentina Acuña señaló que «el acceso restringido a los baños y la saturación del recinto constituyen un riesgo permanente para la salud de la población penal».
Sector materno-infantil
El recorrido incluyó la tercera zona del penal, un área segregada físicamente donde residen mujeres embarazadas y madres lactantes con sus hijos (actualmente dos lactantes). Aunque este sector presenta algunas mejoras en comparación con las áreas de imputadas y condenadas, la autoridad observó que el espacio funciona bajo condiciones mínimas de implementación.
A diferencia de otras unidades penales del país que cuentan con infraestructura de sala cuna y programas de educación inicial, el CPF de Antofagasta carece de estas instalaciones formales.
Sobre esta materia, la Defensora Regional, Karina Reyes Gálvez, destacó la relevancia del seguimiento institucional. “Nuestro compromiso es velar por que las condiciones de cumplimiento de la prisión preventiva y de las condenas se ajusten a los tratados internacionales de Derechos Humanos, especialmente cuando hay niños y niñas involucrados que requieren un entorno adecuado para su desarrollo», precisó.
Pese al complejo escenario, la Defensora Regional destacó la disposición mostrada por Gendarmería y la Seremi de Justicia para abordar la gestión del recinto, marcado por severas limitaciones estructurales que dificultan su funcionamiento.
Según informó la institución, todos los antecedentes recopilados durante la visita serán remitidos a las autoridades competentes, con el fin de acelerar la implementación de mejoras urgentes en el inmueble. El objetivo es reforzar las condiciones del actual centro mientras avanza el proceso de entrega del nuevo CPF en Antofagasta.

