Habitantes del sector norte de Antofagasta denunciaron que el estacionamiento de Playa Trocadero se ha convertido en escenario habitual de carreras y fiestas clandestinas que se extienden hasta altas horas de la madrugada. Los vecinos solicitan a las autoridades locales aumentar la fiscalización y tomar medidas para controlar estas actividades, con el objetivo de garantizar el descanso, la seguridad y el bienestar de las familias que habitan en la zona.
Según los residentes, los eventos ocurren casi todas las noches, pasadas las 04:00 a.m., con música a alto volumen, consumo de alcohol y drogas, y en algunos casos peleas que alteran la tranquilidad del sector y afectan el descanso de las familias.
El arquitecto y máster en ciencias, tecnología y salud, Nicolás Vega Rojas, especializado en contaminación acústica, conversó con Diario Regionalista y explicó que este tipo de eventos “en el corto plazo pueden provocar tinnitus o sordera. A largo plazo, el mal dormir provoca estrés, ansiedad, problemas gástricos, elevación del cortisol, riesgos cardiovasculares e incluso accidentes cerebrovasculares”.
A través del canal de denuncias de Diario Regionalista, una vecina del sector lamentó la situación: “Por culpa de esa bulla mi hija en la mañana no quiere levantarse para ir al colegio… tiene autismo y necesita descansar”.
Respecto a las neuro divergencias, Nicolás Vega explicó que “son mucho más sensibles a los estímulos, y un mal descanso puede afectar gravemente su regulación diaria. Muchos incluso requieren audífonos o casquillos de protección para mitigar el ruido urbano”.
El experto también enfatizó el rol de la educación cívica y agregó que “ser buen vecino implica comprender que mis acciones pueden afectar gravemente a otros. No se trata solo de respetar la ley, sino de proteger la convivencia y la salud de la comunidad”.
Los vecinos esperan que las autoridades tomen cartas en el asunto y que se implementen medidas concretas para frenar estas actividades, mientras que expertos advierten que la exposición continua a ruidos excesivos no sólo deteriora la salud física y mental de los habitantes, sino que también afecta la convivencia y el bienestar general del sector.

