El triunfo de Stephanie Vaquer ante Liv Morgan por el Campeonato Mundial Femenino de WWE, disputado el sábado 12 de septiembre en el Santander Arena de Santiago, es resultado de años de esfuerzo y dedicación, y reafirma la pasión de Chile por la lucha libre.
Desde la primera visita de WWE en 2008, cada house show realizado en nuestro país ha hecho vibrar a miles de fanáticos, demostrando el vínculo que existe entre Chile y la lucha libre.
Después de lo ocurrido en la última visita, y con el respaldo expresado por distintos luchadores, vuelve a quedar de manifiesto la pasión de miles de seguidores por este espectáculo.
La última vez que se produjo un cambio de título en un live event fue en 2017; mientras que el título mundial femenino había cambiado en 2004 y el masculino en 1994.
Un momento histórico
Vivimos historia. Vaquer quedará marcada por ser la primera luchadora en protagonizar un cambio de título en Sudamérica, y que este campeonato llegara a sus manos en su tierra natal surge como una especie de recompensa a su trayectoria.
Chile merecía un momento así y también merece un Premium Live Event (PLE). La respuesta de los fanáticos durante la jornada volvió a demostrar la importancia que tiene la lucha libre en el país.
Aguante Stephanie Vaquer, aguante Chile, aguante la lucha libre chilena, que semana a semana mantiene la energía y el ánimo de cada uno de los fanáticos que asisten y apoyan a cientos de luchadores de norte a sur.
Un favor pendiente
Pero esta historia todavía tiene algo pendiente. Becky Lynch fue una pieza importante en el camino que llevó a Stephanie Vaquer a conquistar el campeonato, especialmente por lo ocurrido frente a Liv Morgan.
Y si algo dejó claro la propia Stephanie después de aquel momento es que sabe perfectamente el papel que tuvo Becky en esta conquista.
Ahora que el título está nuevamente en manos de la chilena, queda una especie de cuenta por saldar: devolverle el favor a Becky.

