Vecinos y autoridades plantean reparos ambientales por proyecto que busca extender El Abra por 40 años

La iniciativa contempla una inversión de US$7.500 millones y una transición hacia el uso exclusivo de agua desalada, mientras vecinos y autoridades plantean reparos por impactos ambientales, manejo de relaves y contratación de mano de obra local.

El proyecto “Continuidad Operacional Minera El Abra y Desarrollo de Planta Concentradora con Transición Hídrica a Agua Desalada”, que permitiría extender la vida útil de la mina por más de cuatro décadas, fue abordado el pasado martes en el proceso de participación ciudadana y consulta indígena liderado por el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA).

La extensión de la mina contempla una inversión por al menos US$7.500 millones, con cinco años estimados de construcción proyectados. Las acciones del proyecto en evaluación se ubicarán en la Región de Antofagasta, en las comunas de Calama, Ollagüe, María Elena, Tocopilla y Mejillones.

Entre las principales obras se consideran la ampliación del rajo de extracción, una planta concentradora y la construcción de una planta desaladora al sur de Tocopilla, infraestructura clave para la transición de la fuente de agua utilizada en la operación minera. Actualmente, la faena utiliza agua subterránea del Salar de Ascotán, con una autorización vigente hasta 2029.

El nuevo plan contempla una transición hacia el uso exclusivo de agua desalada, proceso que tomará cerca de cinco años.

Temas que marcaron el diálogo

El encuentro, realizado en Calama, en el marco del proceso de evaluación ambiental del proyecto, levantó tres ejes de preocupación principales: el recurso hídrico, el destino de los relaves y la contratación de trabajadores locales.

En materia de agua, los asistentes cuestionaron el uso actual desde las vertientes del Salar de Ascotán y sus efectos sobre la flora y fauna del sector por los próximos cinco años de transición. Respecto a los relaves, la preocupación apuntó a la ubicación del depósito proyectado, que quedaría en las cercanías del parque geoglifos Chug-Chug. También hubo consultas sobre calidad del aire y emisiones asociadas a la operación.

En este contexto, el informe del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) concluyó que “el Proyecto requiere su ingreso, mediante un Estudio de Impacto Ambiental, en atención a la identificación de los impactos ambientales significativos”, entre ellos efectos sobre flora, fauna, actividades humanas y sitios de valor cultural y arqueológico.

Al respecto, el jefe de Medioambiente de la Municipalidad de Calama, Yeri Luza, enfatizó en la brecha que aún existe “respecto a los impactos ambientales que el titular no indica como significativos, y de aquellos que sí declara, las medidas de compensación, mitigación y reparación son demasiado bajas respecto a la magnitud del proyecto. Por lo tanto, se requiere más actividades de participación y discusión”.

El proyecto continuará avanzando, mientras la información y diálogo con la ciudadanía serán clave para su tramitación, con miras a obtener la Resolución de Calificación Ambiental entre 2028 y 2029. Su aprobación resulta fundamental, ya que sin ella Minera El Abra sólo podría operar hasta fines de 2029.