La fuerte baja en su aprobación durante las primeras semanas de gobierno instala un debate sobre el rol de la vocería en un escenario de alta exposición pública, donde la comunicación política y las redes sociales inciden directamente en la evaluación ciudadana.
La ministra secretaria general de Gobierno, Mara Sedini, enfrenta una fuerte caída en su evaluación pública durante las primeras semanas del gobierno de José Antonio Kast. Según la edición de Plaza Pública Cadem, correspondiente a la cuarta semana de abril, la vocera bajó 18 puntos en un mes y alcanzó un 69% de desaprobación, quedando como la ministra peor evaluada del gabinete.
La rapidez de esta caída no solo responde a un momento puntual del gobierno, sino que refleja un cambio en la forma en que hoy se evalúa a las autoridades. A diferencia de otros periodos, en los que existía mayor margen para instalar una gestión, las evaluaciones actuales se realizan en plazos más cortos y con menor tolerancia ante errores o inconsistencias.
En ese escenario, la académica Francis Espinoza vincula este tipo de caídas con un fenómeno más amplio: la reducción de los periodos iniciales de respaldo hacia los gobiernos. “No es un hecho aislado, sino un síntoma de la crisis de las ‘lunas de miel’ políticas”, afirmó.
A partir de esto, el rol de la vocería también se transforma. Más que limitarse a informar, pasa a cumplir una función clave en la gestión de crisis y en la defensa comunicacional del gobierno. Como explica Espinoza, se trata de un espacio de “contención estratégica”, donde se ordenan los mensajes del Ejecutivo y se enfrenta el desgaste.
Sin embargo, este fenómeno no se explica únicamente por decisiones del Ejecutivo. También está condicionado por el entorno en que se desarrolla la política. El crecimiento de las redes sociales y el acceso permanente a la información han modificado la forma en que las personas participan, opinan y reaccionan frente a la contingencia.
El artículo “Nuevas formas de participación ciudadana en Chile”, publicado en la Revista de Estudios Políticos y Estratégicos, señala que las redes sociales han ampliado la capacidad de la ciudadanía para incidir en la agenda pública, acelerando la formación de opiniones.
A ello se suma un cambio en los públicos políticos con una ciudadanía más crítica, menos ligada a lealtades estables, lo que vuelve el respaldo más variable. Como advierte Espinoza, “la aprobación es extremadamente frágil: el ciudadano se siente un consumidor de política”. En este contexto, la baja de Mara Sedini no solo refleja un momento complejo de gestión, sino también un entorno donde las redes sociales aceleran la evaluación pública.

