Salud mental, falta de acceso a la vivienda, quiebre de vínculos familiares y exclusión social figuran entre las principales causas de un fenómeno que expertos describen como cada vez más complejo y difícil de revertir.
En una de las regiones con mayor actividad económica del país, 1.477 personas fueron contabilizadas en situación de calle por el Censo 2024. Especialistas advierten que esta realidad responde a factores estructurales que trascienden la emergencia invernal, como problemas de salud mental, exclusión social, dificultades de acceso a la vivienda y la falta de redes de apoyo.
Mientras el invierno vuelve visible la realidad de quienes viven en la calle, expertos y organizaciones sociales manifiestan que la exclusión, el deterioro de la salud y la falta de redes de apoyo son problemáticas que persisten durante todo el año en una de las regiones más prósperas del país.
Consultado por Diario Regionalista, el seremi de Desarrollo Social y Familia, Carlos Figueroa, explicó que la diferencia entre las cifras del Censo y los registros administrativos responde a criterios metodológicos distintos, ya que el primero realiza una búsqueda activa en terreno mientras que la segunda considera principalmente a quienes mantienen contacto con la oferta pública.
La autoridad agregó que actualmente la región cuenta con dispositivos como el Programa Calle, las Rutas Protege, centros día y albergues permanentes.
La situación de calle refleja las contradicciones sociales de una región que lidera indicadores económicos, pero mantiene altos niveles de exclusión.
La paradoja de una región ‘próspera’
En conversación con Diario Regionalista, Andrea Cox, directora de carrera del área de Ciencias Sociales de Santo Tomás Antofagasta, sostuvo que la situación de calle refleja una contradicción profunda de la región.
La académica explicó que detrás de esta realidad confluyen factores como pobreza, salud mental, consumo problemático, migración, precariedad laboral y dificultades para acceder a vivienda, afirmando que:
“Somos una región que genera mucha riqueza, pero al mismo tiempo hay personas que viven en condiciones extremas de exclusión”.
Desde su experiencia en terreno, el trabajador social José Gómez Silva señaló a Diario Regionalista que muchas veces existe una percepción equivocada sobre quienes viven en la calle.
“Muchos piensan que están allí por decisión propia o por falta de esfuerzo”.
El profesional explicó que detrás de esta realidad suelen existir historias marcadas por violencia, abandono, problemas de salud mental y una progresiva pérdida de vínculos familiares y comunitarios.
Ivanka Bonilla, jefa de Operación Social Territorio Antofagasta de Hogar de Cristo, advirtió para Diario Regionalista que las personas en situación de calle experimentan un envejecimiento acelerado de entre 10 y 15 años respecto de la población general.
Las condiciones de vulnerabilidad, enfermedades no tratadas y las dificultades para acceder oportunamente a atención médica generan un deterioro físico prematuro en esta población.
Organizaciones sociales sostienen que los albergues y dispositivos de emergencia son insuficientes sin políticas permanentes de vivienda, salud mental y reinserción social.
La necesidad de soluciones permanentes
Desde Hogar de Cristo manifiestan que la situación de calle no puede enfrentarse únicamente mediante dispositivos de emergencia.
La institución sostiene que se requieren respuestas permanentes en ámbitos como vivienda, salud mental, rehabilitación, empleo y fortalecimiento de redes comunitarias.
Según antecedentes entregados por la organización, la capacidad de alojamiento nocturno disponible a nivel nacional alcanza 4.376 cupos, lo que deja una brecha cercana al 80% respecto de las necesidades existentes.

