Realizan en forma gratuita talleres y diversas actividades para los más pequeños de la región.

Invierno Feliz es un proyecto sin fines de lucro, que nació a raíz de Verano Feliz, realizado en San Pedro de Atacama en la temporada estival. El año 2018 se replicó en María Elena durante las vacaciones de invierno y es en donde adoptó este nombre. Se trata de una organización de jóvenes voluntarios que se encargan de educar a los más pequeños, mediante actividades y talleres.

Para Constanza Gómez, Coordinadora general de Invierno Feliz Antofagasta, la educación infantil es crucial dentro del contexto social actual, porque en ella está la clave y la llave hacia el futuro: «Hay niños con mentalidades muy abiertas, que no juzgan, que se dan cuenta de las cosas, son niños en donde debemos trabajar la opinión, que puedan decir que algo no les gusta, que algo sí les gusta, que puedan creer en ellos, que puedan decir  ‘yo soy capaz de esto y puedo lograrlo'», indicó.

Son 7 valores los que han trabajado los voluntarios, coordinadores y servidores de Invierno Feliz durante la pandemia, mediante una obra virtual, donde cada capítulo es representado por un valor y con misiones para los más pequeños, con talleres para que los niños puedan elegir a cuál asistir de acuerdo a sus gustos y preferencias.

“Por primera vez estamos impartiendo Invierno Feliz por modalidad online, a través de nuestras redes Instagram y Facebook. Estamos trabajando durante 7 semanas, ya vamos en la tercera, tercer taller y tercer valor de la experiencia. Todos los lunes se sube un capítulo de la obra en donde trabajamos el valor y todos los días se sube una misión enfocada en ese valor. Los sábados se están desarrollando los talleres online para que se puedan inscribir, todo es gratuitamente”, agregó Constanza.

Alexis Silva, voluntario de Invierno Feliz desde 2017 en María Elena, contó lo que se necesita para formar parte de este equipo: “El principal requisito que se pide cumplir es un rango de edad adecuado, que parte desde los 17 años. Esto es básicamente porque varios de los voluntarios son de Antofagasta y al momento de pedir la autorización de viaje es mucho más sencillo cumpliendo estos rangos de edad. Pero en concreto, para ser parte de esta organización se necesita que les apasione el voluntariado y que tengan las ganas de enseñar y compartir con los pequeños”, señaló.

Además, considera que lo más difícil en este tiempo es no poder estar cerca de los pequeños y poder disfrutar cada momento de los talleres con ellos en persona. Sin embargo, enfatiza en los buenos resultados que han obtenido con los niños y niñas: “Es muy reconfortante saber que lo hicimos bien, y este año a pesar de las dificultades también sentimos que recibimos resultados positivos”, concluyó.

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