Nutricionista alerta riesgos tras eliminación de advertencia en alimentos “alto en”

La decisión del máximo tribunal reabrió el debate sobre las políticas de prevención de la obesidad y el acceso a información clara sobre productos con altos niveles de azúcares, sodio, grasas y calorías.

La reciente decisión de la Corte Suprema de dejar sin efecto el decreto del Ministerio de Salud que obligaba a incorporar la frase “evita su consumo” en la publicidad de alimentos con sellos “alto en”, reabrió el debate sobre la forma en que se comunica la información nutricional a los consumidores y el rol de las políticas públicas en la promoción de hábitos saludables.

La medida, que complementaba la Ley de Etiquetado de Alimentos vigente desde 2016, buscaba reforzar las advertencias sobre productos con altos niveles de calorías, azúcares, sodio o grasas saturadas. Sin embargo, el máximo tribunal determinó que dicha exigencia excedía las facultades contempladas en la normativa actual.

Para la nutricionista clínica y deportiva Merilyn Carvajal, la eliminación de esta advertencia puede generar efectos tanto positivos como negativos. Por una parte, considera que ayuda a comprender que ningún alimento es perjudicial por sí solo y que lo importante es mantener una alimentación equilibrada.

“Puede ayudar a entender que el problema no está en un alimento específico, sino en el exceso y en la falta de balance dentro de la dieta”, explicó.

No obstante, advierte que la ausencia de mensajes preventivos más explícitos podría afectar a quienes tienen menos conocimientos sobre nutrición.

“Existe el riesgo de que personas que no cuentan con educación alimentaria suficiente aumenten el consumo de productos altos en sodio, grasas o azúcares sin conocer realmente las consecuencias que esto puede tener para su salud”, señaló.

Más educación que advertencias

La especialista sostiene que los sellos nutricionales siguen siendo una herramienta útil, pero considera que por sí solos no logran explicar los efectos que determinados hábitos alimentarios pueden generar a largo plazo.

“Los sellos son importantes, pero no son suficientes. La población necesita comprender por qué un producto tiene esas advertencias y cuáles son los riesgos de consumirlo de manera frecuente”, indicó.

En ese sentido, plantea que la discusión no debería centrarse únicamente en las etiquetas o mensajes publicitarios, sino también en fortalecer la educación nutricional desde edades tempranas.

“Lo ideal es que las personas aprendan a construir una alimentación equilibrada, sin restricciones extremas y entendiendo cómo impactan los distintos alimentos en su salud”, afirmó.

Preocupación por niños y adolescentes

Uno de los puntos que más preocupa a Carvajal es el efecto que estas decisiones pueden tener en las generaciones más jóvenes, especialmente considerando el aumento de los índices de sobrepeso y obesidad infantil en el país.

Por ello, considera fundamental que existan más programas de educación alimentaria en establecimientos educacionales y espacios comunitarios.

“Hace falta que los nutricionistas tengan una mayor presencia en colegios y programas de salud pública para apoyar a las familias y enseñar hábitos saludables desde temprana edad”, señaló.

La profesional enfatiza que el desafío no pasa únicamente por regular la publicidad de los alimentos, sino también por entregar herramientas que permitan a la población interpretar correctamente la información disponible y tomar decisiones informadas sobre su alimentación.

De esta manera, el fallo de la Corte Suprema vuelve a instalar una discusión que trasciende el etiquetado de los productos y apunta a cómo Chile enfrenta uno de sus principales desafíos de salud pública: promover hábitos alimentarios saludables en una población cada vez más expuesta a productos ultraprocesados.

Por Matias Recabarren

Periodista, Lic. en Ciencias de la Comunicación, UCN.