En el Mes del Orgullo, los avances legales en materia de matrimonio igualitario contrastan con las experiencias de discriminación y los prejuicios que aún enfrentan diversas familias en la vida cotidiana.
En marzo de 2022 comenzó a regir en Chile la Ley de Matrimonio Igualitario. Desde entonces, las parejas del mismo sexo pueden contraer matrimonio civil en igualdad de condiciones. La normativa también les permite acceder a protecciones vinculadas a la vida familiar.
En Antofagasta, el cambio amplió el reconocimiento de vínculos que antes contaban con una protección limitada.
Entre los testimonios recogidos por Diario Regionalista, Alejandro A., quien contrajo matrimonio en 2024, valoró los avances alcanzados tras la entrada en vigencia de la ley. Sin embargo, sostuvo que el reconocimiento jurídico todavía convive con el rechazo social hacia las personas LGBTQ+, sus matrimonios y las familias que conforman.
Una encuesta nacional evidenció que una parte importante de las personas LGBTQ+ ha experimentado discriminación dentro de sus propias familias debido a la composición de sus hogares.
La IV Encuesta Somos Familia 2024, elaborada por Fundación Iguales, incluye dentro de la diversidad familiar a hogares no heteronormativos o monoparentales, como aquellos conformados por dos madres o dos padres, entre otras formas de crianza.
Aunque el informe no entrega cifras diferenciadas para cada tipo de familia, sus resultados obtenidos a partir de una encuesta a 718 personas muestran que un 55,5% de las personas lesbianas y un 40,4% de las personas gay declararon haberse sentido discriminadas dentro de su familia extensa por la composición de su grupo familiar.
En Antofagasta, un 25% de quienes respondieron la encuesta reportó esta misma experiencia.
Prejuicios que persisten
En conversación con Diario Regionalista, Sascha Fernandois, psicóloga social crítica y docente de la carrera de Psicología de la Universidad Católica del Norte, conocida en redes sociales como Atacama Queen, explicó que los prejuicios también recaen sobre la crianza diversa.
Entre los más frecuentes, mencionó la idea de que crecer en un hogar homoparental determina la orientación sexual o que estas familias no entregan los mismos valores. También advirtió sobre la invisibilización de hogares con madres o padres trans.
Para la profesional, estos estigmas se sostienen por la falta de educación sexual integral, psicoeducación e información sobre la diversidad familiar.
Fernandois denominó “leyes cosméticas” a normas que reconocen derechos, pero no incluyen medidas educativas o reparatorias.
“Ninguno de estos mecanismos judiciales tiene realmente una incidencia en la sociedad si es que no existe una psicoeducación al respecto, y eso es de lo que carece Chile históricamente”.
Especialistas sostienen que el reconocimiento legal debe complementarse con educación y cambios culturales que permitan una inclusión efectiva de todas las formas de familia.
Más allá del reconocimiento jurídico
El matrimonio igualitario amplió el reconocimiento jurídico de estas familias, pero los testimonios y antecedentes muestran que su reconocimiento social también requiere educación y transformación cultural.
En Antofagasta, el desafío sigue siendo que las distintas formas de familia sean comprendidas y respetadas más allá del marco legal.
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