La conmemoración abre una lectura local sobre derechos y reconocimiento. En la ciudad, la comunidad mantiene vigente el debate sobre la vida de personas trans y las barreras que aún enfrentan a diario.
Cada junio se conmemora el Mes del Orgullo, fecha que recuerda el origen político de las movilizaciones LGBTIQ+ en Stonewall, ocurrido el 28 de junio de 1969 en Nueva York y reconocido como un hito de los derechos civiles.
En Antofagasta, esa memoria tiene una lectura propia. El Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) reconoce a Marcia Alejandra Torres como una figura vinculada a la historia de las diversidades sexuales en Chile. Su trayectoria se cruza con el escándalo de calle Huanchaca, ocurrido en 1969, episodio que expuso la persecución hacia mujeres trans y disidencias sexuales.
En Chile, la Ley 21.120 reconoce y protege el derecho a la identidad de género. Sin embargo, esas normas no siempre se traducen en reconocimiento cotidiano.
En conversación con Diario Regionalista, Makarena Salles, presidenta de Arcoíris Trans Antofagasta, sostuvo que los principales desafíos están en salud, vivienda y educación.
Aunque existen orientaciones, afirmó que muchas veces deben volver a socializarse con instituciones públicas. Sobre la violencia contra adolescentes trans en establecimientos educacionales, planteó que el trabajo debe llegar a familias y comunidades educativas.
“Falta más educación a los hogares de personas cis que tienen hijos, hijas, que de repente vulneran a las niñeces trans”, expresó.
Las experiencias jóvenes muestran cómo estos debates se cruzan con la vida diaria. Navier Flores, joven trans de Antofagasta, relató que la falta de aceptación familiar y situaciones de transfobia y homofobia afectaron su salud mental durante la adolescencia, aunque posteriormente encontró apoyo en amistades, docentes y profesionales.
Desde una experiencia adolescente dentro de la comunidad trans antofagastina, otra voz consultada sostuvo que todavía pesan estereotipos sobre cómo debe verse una persona según su género. Para él, no encajar en una idea rígida de lo masculino o lo femenino no modifica su identidad.
Redes de apoyo y acompañamiento local
Salles valoró el trabajo del PoliTrans de Antofagasta y del PAIG del Hospital Regional, programa de acompañamiento psicosocial para niñeces y adolescencias trans.
Recalcó que este programa no realiza intervenciones quirúrgicas, sino que entrega orientación profesional. Agregó que Arcoíris Trans lleva 24 años de trabajo comunitario y ha participado en la elaboración de políticas públicas del Ministerio de Salud.
La memoria trans local también se sostiene en quienes abrieron espacios en décadas anteriores y en episodios como el de Huanchaca. Salles llamó a reconocer las luchas previas y las dificultades que ha enfrentado históricamente la comunidad.
“Que las nuevas generaciones trans puedan caminar libremente sin miedo a ser asesinadas”, sostuvo.
En el Mes del Orgullo, esa memoria apunta a que las personas trans puedan vivir, estudiar, pedir ayuda y proyectar su futuro sin que su identidad sea tratada como un problema.

