• En el marco de Semana Santa, la autoridad sanitaria decomisó una tonelada de productos del mar y otros alimentos cuyo consumo representaba un riesgo para la población.
Al menos cuatro patrones de incumplimiento sanitario se repiten en locales de venta de pescados y mariscos fiscalizados en la Región de Antofagasta, según el balance entregado por la Seremi de Salud tras un mes de controles en el contexto de Semana Santa.
«Existen al menos cuatro patrones que se repiten como deficiencias en los locales establecidos de pescados y mariscos que fueron sancionados, temáticas que no son desconocidas por parte de los comerciantes», afirmó el seremi de Salud, Rodrigo Medina.
La autoridad detalló que el despliegue consideró 82 fiscalizaciones, que derivaron en 21 sumarios sanitarios, 6 prohibiciones de funcionamiento y el decomiso de una tonelada de productos del mar, carnes y alimentos perecibles, además de acciones educativas dirigidas a manipuladores de alimentos.
Según el análisis de la Unidad de Alimentos de la Seremi de Salud, las inspecciones evidenciaron falencias reiteradas en locales que no cumplen con la normativa vigente.
Infraestructura y cadena de frío bajo observación
Entre las principales irregularidades detectadas, la autoridad sanitaria advirtió modificaciones no autorizadas en la infraestructura de los locales, como la habilitación de comedores improvisados que no cumplen con las condiciones sanitarias exigidas.
«Toda modificación debe ser autorizada por la Seremi», subrayó Medina.
Asimismo, se constató un deficiente manejo de la cadena de frío, con equipos en mal estado o prácticas inadecuadas como la descongelación de productos al aire libre, lo que favorece la proliferación de bacterias.
Venta de pescado con vísceras y falta de trazabilidad
Otro de los incumplimientos recurrentes corresponde a la venta de pescados con vísceras, práctica que incrementa el peso del producto —y su valor—, pero que compromete su conservación.
«La sustancia interna de los órganos, incluyendo materia fecal, puede permeabilizarse hacia el interior de la pieza, afectando su inocuidad», explicó la autoridad.
Finalmente, se detectó una falta de documentación que respalde el origen de los productos, sin guías ni facturas que acrediten su trazabilidad ni su extracción desde zonas autorizadas.
«Esto los convierte en alimentos de alto riesgo», concluyó el seremi.

