El Juzgado de Garantía ordenó el ingreso del imputado de 18 años al CCP de Antofagasta, tras revelarse un cuaderno donde planificó el ataque bajo consignas de «odio y misantropía». El sujeto portaba un arsenal que incluía cuchillos, líquidos inflamables y una bomba simulada.
En una audiencia marcada por el horror de los detalles revelados, el Juzgado de Garantía de Calama decretó la medida cautelar de prisión preventiva para el estudiantes de 18 años, imputado como autor del fatal ataque ocurrido el pasado viernes en el Instituto Obispo Silva Lezaeta.
El tribunal acogió los argumentos del Ministerio Público, calificando al joven como un peligro para la seguridad de la sociedad tras formalizarlo por un delito de homicidio calificado consumado y cuatro de homicidio calificado frustrado, además de infracciones a la Ley de Armas. El imputado será trasladado al Complejo Penitenciario de Antofagasta y el plazo de investigación se fijó en 180 días.
«Dies Irae»: El manifiesto del odio
El fiscal Eduardo Peña expuso una de las pruebas más perturbadoras de la investigación: un cuaderno incautado por la PDI donde el estudiante detalló su plan, al que denominó “Dies Irae” (Día de Ira). En sus escritos, el joven estableció el 15 de mayo como fecha límite y manifestó motivaciones ligadas al odio y la misantropía.
Según el relato de la Fiscalía, el sujeto actuó buscando generar un alto impacto mediático, sin intenciones de sobrevivir al ataque. Lo más estremecedor fue la selección de sus víctimas: el cuaderno indicaba que su objetivo principal eran niños de primero básico, a quienes consideraba un “blanco fácil” para maximizar la cantidad de bajas en el recinto.
Armas y químicos
El 27 de marzo, a las 10:40 horas, el imputado ingresó al liceo con una mochila que contenía múltiples cuchillos, uno de ellos con una hoja de 50 centímetros, un hacha tipo tomahawk y una luma metálica. También portaba gas pimienta, alcohol isopropílico, diluyente y una jeringa con sustancias desconocidas.
A esto se suma un artefacto explosivo artesanal simulado (hecho con un termo, cables y temporizador) con el que pretendía generar una distracción para facilitar sus crímenes.
El fatal desenlace y el heroísmo de los alumnos
Tras prepararse en un baño, el imputado salió con la intención de dirigirse al sector de los alumnos más pequeños. Fue interceptado por una funcionaria del plantel, a quien atacó con gas pimienta y luego propinó una estocada mortal por la espalda.
Posteriormente, agredió a otra paradocente y a tres estudiantes de 15 años, dejándolos con lesiones potencialmente fatales. La tragedia no fue mayor gracias a la intervención de otros alumnos del Instituto Lezaeta, quienes, en un acto de valentía, lograron reducir y retener al atacante hasta la llegada de Carabineros.

