El 21 de febrero, el médico neurólogo y neurorradiólogo intervencional Agustín Brante realizó en Clínica Bupa Antofagasta una trombectomía mecánica a una paciente con ataque cerebrovascular (ACV). Según el especialista, es el primer caso de este tipo efectuado en la macrozona norte.
La paciente, de 75 años, presentaba una oclusión arterial causada por un trombo de gran tamaño, condición que impedía la eficacia de la terapia trombolítica habitual y obligó a optar por una intervención endovascular para restablecer el flujo sanguíneo cerebral.
En conversación con Diario Regionalista, Brante explicó que estos casos corresponden a oclusiones arteriales de alta complejidad. “La única opción o chance de recuperar el flujo sanguíneo hacia el cerebro por la oclusión de un trombo es retirarlo de forma mecánica”, afirmó.
De acuerdo con el Informe de Vigilancia de Enfermedades Cerebrovasculares del Ministerio de Salud (2022), en Chile alrededor de 40.000 personas sufren un ACV cada año y aproximadamente una persona fallece por esta causa cada hora, lo que posiciona a esta patología entre las principales causas de muerte y discapacidad en el país.
¿En qué consiste la trombectomía mecánica?
En la región, el sistema público cuenta desde 2018 con trombólisis endovenosa, tratamiento farmacológico que busca disolver el coágulo en las primeras horas del evento. Brante explicó que su eficacia depende del tamaño del trombo. “Cuando los coágulos miden más de 8 milímetros, no logra disolver el coágulo”, comentó.
Frente a esos casos, la trombectomía mecánica permite intervenir de manera directa. El procedimiento consiste en acceder al sistema arterial a través de una punción —generalmente en el brazo o la pierna— y avanzar con dispositivos endovasculares hasta la arteria cerebral obstruida. Una vez allí, el trombo se extrae mediante aspiración, con un stent o utilizando una técnica combinada, lo que permite restablecer el flujo sanguíneo de forma inmediata.
Ventanas de tratamiento y urgencia médica
Brante explicó que el ACV es una enfermedad tiempo dependiente. “No se cuenta con mucho tiempo para poder derivar a un lugar donde se pueda resolver la enfermedad”, señaló.
La trombólisis endovenosa puede aplicarse dentro de las primeras cuatro horas y media desde el inicio de los síntomas —extensible hasta seis o nueve horas con resonancia magnética—, mientras que la trombectomía mecánica permite qué “los pacientes se pueden beneficiar hasta 24 horas incluso de haber iniciado con los síntomas”, afirmó.
No obstante, advirtió que la realidad territorial limita el acceso oportuno. “En la práctica no existe una red de derivaciones”, sostuvo.
En la Región de Antofagasta, comunas como Ollagüe, San Pedro de Atacama o Taltal implican traslados de entre dos y más de cinco horas hasta la capital regional.
Brecha tecnológica en la macrozona norte
Brante indicó que actualmente no existe un angiógrafo biplano en la macrozona norte, equipamiento que ofrece mayores condiciones de seguridad para estas intervenciones.
En el Hospital Regional de Antofagasta funciona un angiógrafo monoplano utilizado principalmente por cardiología, cuyas horas —según explicó— están completamente ocupadas, lo que limita su disponibilidad para desarrollar neurorradiología intervencional.
La incorporación de un equipo biplano, agregó, requiere una inversión cercana a los 2 millones de dólares, una cifra que, por “su impacto en la salud de las personas, no tiene precio”.
Aunque la trombectomía puede realizarse con equipos monoplano, precisó que ello implica mayores exigencias técnicas, ya que implica “irradiar el doble y aplicar el doble de contraste a los pacientes para tratarlo”.
Respecto del procedimiento efectuado en Clínica Bupa Antofagasta, atribuyó su factibilidad a la disponibilidad permanente del equipo de hemodinamia, que opera 24/7, lo que facilitó iniciar la prestación en ese centro.
Trabajo con autoridades y proyección
Brante informó que ha sostenido reuniones con autoridades del Servicio de Salud y del Hospital Regional para avanzar en la instalación de un segundo angiógrafo.
El proceso, advirtió, no será inmediato. “Esto va a demorar un tiempo. Por lo menos de aquí a un año”.
El especialista indicó que su objetivo es implementar esta terapia de manera regular en el sistema público regional, una vez que estén dadas las condiciones técnicas y humanas necesarias.

