Zorros del Desierto: El sueño y la lucha del exalcalde Esteban Velásquez por un estadio para Calama, en la visión de Martín Navarro, presidente de FEDEMU

El estadio de Calama, de estándar FIFA y que permite albergar más de 12.300 espectadores, es un ícono deportivo en el norte grande que se logró gracias al diálogo entre el exalcalde Esteban Velásquez y el expresidente Sebastián Piñera.

El imponente estadio de Calama, con estándar FIFA y capacidad para 12.364 espectadores, fue construido siendo alcalde de dicha comuna Esteban Velásquez Núñez, hoy senador por la Región de Antofagasta; y siendo Presidente de la República, Sebastián Piñera; dos representantes que, a pesar de pensar políticamente muy distinto, consiguieron entregar a la capital minera del mundo un estadio FIFA que es considerado uno de los más funcionales del país.

El primer Estadio Municipal de Calama fue inaugurado en 1952 y construido por la familia Abaroa para uso local, con infraestructura muy básica. Con la fundación de Club de Deportes Cobreloa en 1977, el viejo estadio fue adaptado para fútbol profesional, convirtiéndose en sede de partidos nacionales y encuentros internacionales, aunque con limitaciones de infraestructura. Durante años hubo intentos de renovar el estadio, pero no existía un proyecto serio y financiado que cumpliera estándares profesionales hasta la década de 2010.

Martín Navarro, presidente de la FEDEMU, recuerda con nostalgia esta obra. “Los recuerdos de la nueva construcción del nuevo estadio para Calama, son sentimientos encontrados; un poco nostalgia, un poco pena ver terminar el ciclo de una historia del estadio municipal, pues afortunadamente tuve grandes alegrías jugando por la selección del colegio básico, grupo escolar número uno. Después defendiendo los colores del Liceo Emblemático B9 de Calama», indicó.

«Se terminaba eso, se terminaba una historia y también como yo practico atletismo, en ese tiempo también tuve la suerte de haber competido en la pista de tierra que tenía el municipal de Calama. Por ahí venía la nostalgia cuando se empieza a desarmar el estadio para dar comienzo a la nueva construcción. Bueno como toda nueva construcción, sabemos que hay que dar paso a la modernización, aparte de la pena y la tristeza venía una alegría que te da la ilusión de poder tener un nuevo estadio para Calama, que sabemos que principalmente debe ser utilizado por un equipo emblemático de nuestra ciudad y de nuestro país también”, agregó.

“Los recuerdos muy importantes, cuando vemos que se están construyendo las tribunas, que se veía por fuera que era de muy buena estándar, y eso nos ponía muy contento”, comentó Navarro.

La idea de un nuevo estadio

Esteban Velásquez, entonces alcalde de Calama, impulsó la idea de un nuevo estadio como una de sus prioridades de gestión, reflexionando años después sobre cómo desde niño conoció las malas condiciones del viejo recinto y trabajó para cambiarlo. Según Velásquez, inicialmente la obra no estaba considerada en los planes de infraestructura deportiva de la nación bajo la entonces Presidenta Michelle Bachelet, lo que llevó a múltiples reuniones con autoridades del Instituto Nacional del Deporte (IND) y del Gobierno.

Pero más tarde su proyecto del nuevo estadio fue incorporado al programa Chileestadios del IND, un plan nacional para modernizar recintos deportivos profesionales. Velásquez y representantes municipales realizaron gestiones tanto con la Subsecretaría de Deportes como con el Presidente Sebastián Piñera, incluido Gabriel Ruiz-Tagle, en ese entonces Subsecretario de Deportes, para asegurar que el estadio de Calama fuese incluido en el plan y financiado correctamente. Si bien hubo un primer diseño propuesto de bajo costo, fue considerado insuficiente por la Municipalidad y actores locales, por lo que se trabajó en un diseño más adecuado antes de aprobarlo.

Martín Navarro destaca que “las ganas, el esfuerzo y todo el empeño que le puso en ese tiempo el alcalde Esteban Velasquez, es que fue capaz de dejar de lado las diferencias políticas con el presidente Sebastián Piñera, y siguió luchando por los sueños de Calama y así logró conseguir los recursos para poder construir el actual estadio en nuestra ciudad; eso sin duda marcó algo muy importante para nuestra ciudad, porque ese estadio permanecerá por muchos años en el corazón de los calameños».

Financiamiento y construcción

Definido el diseño y financiamiento, significó una inversión superior a los 12 mil millones de pesos, con aportes sectoriales del IND. En 2012 se aprobó completamente el diseño y se planificó la demolición del viejo estadio para construir uno nuevo en su mismo lugar.

La demolición del antiguo estadio se realizó en 2013, marcando el inicio de la construcción del nuevo recinto con estándares FIFA, butacas, iluminación, camarines profesionales, museos y servicios varios. Pero durante la obra hubo dificultades: la empresa contratada inicialmente abandonó el proyecto y se declaró en quiebra, lo que generó retrasos y exigió nuevas gestiones para reanudar las faenas.

En octubre de 2014 se llevó a cabo una consulta ciudadana para elegir el nombre del nuevo estadio. La opción ganadora fue “Zorros del Desierto”, en referencia al zorro culpeo típico de la zona y el apodo del club local (Cobreloa y su hinchada). El actual Senador Esteban Velásquez recuerda al ciudadano Yery Luza, autor del nombre del Estadio. También se nombraron las tribunas con homenajes locales ligados al fútbol y la historia de la región.

El estadio fue finalizado en su etapa principal y puesto en operación en abril de 2015. Si bien no exisitó una inauguración protocolar previamente, su primer partido oficial fue el 18 de abril de 2015, con Cobreloa venciendo 3-1 a Deportes Antofagasta en el Torneo de Clausura.

Significado para Calama y Cobreloa

El Estadio Zorros del Desierto se ha transformado en símbolo local del deporte y la identidad de Calama y Cobreloa, reflejando décadas de lucha municipal por obtener infraestructura deportiva digna, con participación ciudadana en su nombre y reconocimiento regional.

A pesar de dificultades técnicas y retrasos, se mantiene como uno de los recintos más modernos del norte de Chile, destacado por su entorno desértico, altitud y carácter desafiante para equipos visitantes.

Una obra testimonio de que el diálogo y la lucha ciudadana logran grandes obras, aún entre quienes piensan distinto, sobreponiendo los intereses comunes por sobre los intereses personales.