Por segundo año consecutivo, la Municipalidad de Antofagasta confirmó que no realizará actividades oficiales para la noche de Año Nuevo, dejando nuevamente a la capital regional del sin celebraciones públicas para despedir el año, mientras otras comunas del norte del país ya anunciaron shows artísticos, espectáculos de drones y fuegos artificiales.
La decisión se produce bajo la administración del alcalde Sacha Razmilic, quien ya en 2024 -a pocos días de asumir el cargo- había atribuido la ausencia de festejos a la falta de tiempo y recursos. Ahora, con un año completo de gestión, el municipio vuelve a responsabilizar a la administración anterior.
A través de una declaración oficial, la Municipalidad de Antofagasta señaló que “el 2025 se debió ejecutar un presupuesto dejado por la administración anterior, que no consideró un ítem para este tipo de actividades, por lo que los recursos debieron ser reorientados a prioridades como los problemas que afectan a los vecinos de La Chimba, seguridad, entre otras materias».
«Desde ya existe el interés de la actual administración del alcalde Sacha Razmilic, impulsar para el 2026 actividades que mejoren la calidad de vida y ayuden en el esparcimiento y diversión de los vecinos”, recalcaron desde la institución.
Sin embargo, la explicación ha generado cuestionamientos, considerando que durante el año el municipio pudo haber impulsado modificaciones presupuestarias -una herramienta habitual en la gestión municipal- o bien haber gestionado alianzas con empresas privadas y del sector minero, tal como ocurre en otras comunas del norte, donde los espectáculos de fin de año se financian mediante fórmulas mixtas de recursos públicos y privados.
El contraste es evidente. Ciudades como Iquique anunciaron un espectáculo de más de 1.500 drones, mientras comunas como Caldera, Copiapó y Huasco retomarán la tradición de los fuegos artificiales y actividades culturales masivas. En Antofagasta, en cambio, la capital minera de Chile volverá a cerrar el año sin un espacio público de celebración.
La reiteración del argumento del “presupuesto heredado” por segundo año consecutivo abre el debate sobre las prioridades de la actual administración y su capacidad de planificación, especialmente en una ciudad que aporta de manera significativa a la economía nacional y que históricamente ha demandado mayor inversión en espacios de encuentro, cultura y esparcimiento.

