Documental «Sueños en el desierto»: La realidad de mujeres colombianas a través de ojos chilenos

Por Redacción Jun 19, 2018

Tanto Jorge Donoso como Erick Aeschlimann tienen un largo currículum en la realización audiovisual local y nacional, en diversos roles que van desde la producción a la dirección y la fotografía, siendo parte de los profesionales más prolíficos a nivel regional, con una gran cantidad de cortometrajes, documentales y largometrajes en su historial. Por esa razón fue que primero Aeschlimann y luego Donoso, se involucraron directamente en la realización de “Sueños en el Desierto”, documental dirigido por Angélica Valverde, que se estrenará el próximo 20 de julio en la Biblioteca Regional de Antofagasta.

Erick cuenta que estuvo involucrado en el proyecto casi desde el principio. La realizadora colombiana lo contactó para grabar a posibles personajes del documental y así fue que llegaron a las tradicionales ramadas de Fiestas Patrias donde hace ya más de tres años, realizaron los primeros registros de colombianas y colombianos trabajando lo que para Aeschlimann “fue una sorpresa muy agradable, fue interesante ver cómo nuestra cultura comenzaba a incorporar nuevas costumbres, comidas, bailes… Lamentablemente en esa época y aún hoy, mucha gente no opina lo mismo”.

Donoso, en tanto, conoció a Angélica en un workshop donde la realizadora presentó uno de sus proyectos. Finalmente fue Erick Aeschlimann, que asumió las labores de producción de “Sueños en el Desierto”, quien lo invitó a participar como director de fotografía, a la que trató de darle el sello requerido para la obra.

¿Cómo trabajaste la fotografía del documental? ¿Qué intencionalidad le diste a los tiros de cámara y a la iluminación?

Jorge: La mayoría de los planos tiene una cadencia de observación con cámara fija, a nivel de los personajes. El montaje está dictado por el movimiento interno de cada plano. Trabajamos con una luz muy naturista, muy de documental clásico, solo la reforzamos de vez en cuando, usando un rebote para contrarrestar lo complejo que es fotografiar a nivel cinematográfico en esta parte del continente porque el contraste es muy alto, pero en general siempre se buscó una foto natural y orgánica. En los momentos de conversación preparamos más la iluminación, pero solo en algunas secuencias.

¿Sienten que hay un antes y un después de haber conocido las historias de estas tres mujeres migrantes?

Erick: Claro. Estas mujeres luchadoras tienen una valentía y un carácter para enfrentar la vida muy admirable. Estando lejos de sus familias, muchas veces sin recursos económicos y además sintiendo casi a diario la discriminación, la xenofobia y el racismo. Es una situación que me impactó profundamente, sobre todo porque no estaba acostumbrado a ver ese tipo de comportamientos en Antofagasta. Estos temas se veían muy lejanos para nosotros, se podría decir que solo en películas, y por esas cosas de la vida terminamos haciendo una película en nuestra propia ciudad de un tema que siempre vimos desde lejos, pero que hoy nos toca vivirlo a diario.

Jorge: Tengo mucha cercanía con los personajes. A Rafaela la conocía de antes, por amigos comunes y por el círculo artístico en donde nos movemos. Conocía su trabajo actoral y comprometido con la comunidad. A Carmenza la conocí en el documental y se estableció una relación muy personal, pues me ayudó con mis hijos por casi un año y después se convirtió en una de las protagonistas de mi largometraje “Parío y Críao”. Ahora tenemos una amistad, aunque siempre ha sido una relación súper horizontal, así como con su nieto Yorman a quien le estoy enseñando el oficio de director de fotografía porque creo que es una herramienta, un oficio que le puede servir más adelante. Gracias a Carmenza, que vive en un campamento, nos acercamos de una forma muy profunda a esa realidad en la que llevamos trabajando varios años con distintos proyectos. Ella ha sido una llave de ingreso para mostrarnos el compromiso que hay entre los vecinos, donde prima lo social, la colaboración, en medio de realidades muy complejas.

¿Cuáles son las expectativas que tienen desde el estreno en adelante?

Erick: Mi expectativa en general es que el mensaje honesto de este film, tan bien trabajado desde la dirección por Angélica, llegue a la comunidad antofagastina con altura de miras. Tengo la certeza que este documental generará una interesante discusión y espero que poco a poco los chilenos y chilenas, terminemos con ese delirio de grandeza y arribismo, propios del modelo que nos rige y que en realidad sólo nos llena de odio. Hoy en día estamos viviendo momentos muy importantes con las grandes manifestaciones feministas, desde distintos sectores se han comenzado a levantar voces para pedir el fin a  la violencia de género y el acoso sexual, y es en este contexto histórico, que nuestro documental encaja absolutamente, con ese grito desesperado por cambiar esos comportamientos retrógrados que manteníamos guardados debajo de la alfombra como sociedad y que hoy poco a poco salen a la luz y al menos nos permiten reflexionar.

Jorge: El documental tiene una mirada que es súper potente desde el punto de vista de alguien que relata desde su experiencia todo lo que pasaba, en un contexto histórico, sociopolítico y económico, en Antofagasta, una ciudad que representa la mayor expresión del capitalismo en nuestro país, que representa un mal concebido “sueño chileno” y hay un choque entre esas expectativas: la ilusión y los sueños y se encuentran con un muro que te va golpeando constantemente, tratado de botarte o de devolverte. Es una cachetada para todo el mundo descubrir que acá la realidad que hay mucha gente clasista, racista, discriminatoria y xenófoba y creo que eso es producto del sistema económico que vivimos, donde las prioridades son otras y no el bienestar de todos. El documental trata de eso, de contextualizar el escenario, la sociedad en que estamos.

Cabe recordar que “Sueños en el Desierto” es un proyecto financiado por el Fondo de Fomento Audiovisual (Chile, Convocatoria 2018) y co-financiado por el Fondo de Desarrollo Cinematográfico (Colombia, convocatoria 2015).

El rodaje se realizó íntegramente en la ciudad de Antofagasta donde residen alrededor de 18.000 inmigrantes colombianos, según datos del Consulado de Colombia en Antofagasta de 2017, atraídos seguramente por un Producto Interno Bruto (PIB) per cápita de US$23 mil (tasa nominal del año 2013), que casi triplica el de Colombia; inmigrantes que provienen en su mayoría de la zona suroccidente de Colombia, con una alta presencia de población afrodescendiente, que es recibida con marcadas expresiones de racismo.

Su realización estuvo a cargo de Angélica Valverde, Comunicadora Social de 38 años titulada en la Universidad del Valle en Colombia (2003) que posteriormente realizó un Magíster en Realización Documental de Creación en la Universidad Stendhal Grenoble III en Francia (2005). Desde entonces se ha desempeñado como montajista y asistente de dirección en diferentes documentales para TV2 (España), M6 (Francia), TSR (Suiza) y  RTBF (Bélgica), con las productoras COM4HD y VEOProd, con sede en Madrid.

Ha producido y realizado además los cortometrajes documentales “Entre lo Íntimo y lo Privado” (2003), “Los niños de la Frontera” (2005) e “Interprétate” (2011), todos ellos de producción independiente. Además, se ha desempeñado como Coordinadora de Comunicación en proyectos de investigación en la Universidad Católica del Norte de Antofagasta. Es actualmente, directora, guionista y una de las productoras de “Sueños del Desierto” junto a Sandra Jaramillo (Colombia) y Erick Aeschlimann (Chile).

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