Organizaciones se refieren a prisión política de joven que sufrió trauma ocular durante la revuelta

Por María Pedreros Bustos Abr 29, 2021

Al joven se le acusa de provocar un incendio en la puerta de la Catedral de Antofagasta, en la última conmemoración por el Día Internacional de la Mujer, cuando se encontraba vendiendo pañoletas frente al templo católico. La única prueba que lo inculpa es una foto en donde se observa una botella de bebida que, según el Ministerio Publico, contenía acelerante.

Trauma ocultar previo

En la población Bonilla, Alejandro se encontró con un carabinero a las afueras de su casa en pleno estallido social, tras haber sentido que una bomba lacrimógena había caído en el segundo piso de su casa y salir asustado al antejardín. Dado los efectos de la bomba, el menor levantó sus brazos para así evitar ser atacado, no obstante, recibió cinco perdigones disparados en el rostro y el cuerpo.

El 21 de noviembre de 2019 había sido trasladado urgentemente desde Antofagasta a Santiago, donde logró estabilizarse y, además, se extrajeron algunos balines de la piel. No obstante, quedó el del ojo. Desde el Hospital Luis Calvo Mackenna se entregó un informe que decía que el joven tenía heridas de proyectil en su ojo derecho, hombro derecho, mejilla izquierda y muslo alto izquierdo.

Posteriormente el balín pudo ser retirado, pero, lamentablemente, Alejandro jamás recupero la vista.

Supuesta participación

Fue el pasado ocho de marzo donde el joven salió al centro de la ciudad a vender pañuelos feministas, dado que se estaba conmemorando el Día Internacional de la mujer. Dentro de este marco, ocurrió un incendio a las puertas de la Catedral de Antofagasta, donde el menor habría lanzado una botella de ‘Gatorade’ que se derritió con las llamaradas.

Finalmente, funcionarios de Carabineros apagaron el incendio y al día siguiente Alejandro fue detenido por personal del OS9, siendo formalizado en el Juzgado de Garantía de Antofagasta. La fiscalía lo acusa por el delito de incendio con peligro para las personas y desórdenes públicos. El menor en un comienzo fue dejado en libertad, pero con la medida cautelar de vigilancia del Sename. Sin embargo, posteriormente fue detenido.

“Lo que ha hecho la fiscalía, y no solo con el caso de Alejandro, si no que con la mayoría de los casos de los presos políticos de la revuelta, es que se les imputa por delitos graves y eso genera que al final, los chicos terminen cumpliendo unas prisiones preventivas extremadamente largas”, sostuvo Camila Vargas, perteneciente a Pampa Libre y a la Agrupación por la Memoria Histórica Providencia de Antofagasta.

La detención

La primera detención se llevó a cabo al día siguiente de estos hechos por parte del OS9 de Carabineros. El Juzgado de Garantía de Antofagasta lo culpó por el incendio, sosteniendo, además, que era un peligro para las personas. Sin embargo, fue dejado en libertad, pero bajo la vigilancia del Sename.

Tras nuevas diligencias judiciales que ordenaron nuevamente su detención, la abogada de Alejandro le sugirió que se entregara. No obstante, la Policía de Investigaciones (PDI) se lo llevó detenido mediante un violento operativo, tras lo cual el menor habría señalado que no se entregó antes debido a que se encontraba con su madre, quien estaba viviendo sus últimos días, falleciendo el 12 de abril a la espera de un trasplante de pulmones y corazón.

“Alejandro fue vulnerado, prácticamente fue basureado, porque yo no encuentro lógica para que esos tremendos hombres hayan sacado de la manera en que sacaron a Alejandro, es decir a tirones”, lamentó una representante de las Madres de la Plaza Colón.

Actualmente, el menor se encuentra detenido.

Related Post