Columna: Los derechos no están en cuarentena

Por Redacción Ago 15, 2020

Por Francisco Espinoza Rivas
Coordinador Territorial Antofagasta
Fundación Fútbol Más

Hoy todos los chilenos y chilenas estamos presenciando un momento histórico, envueltos en múltiples movimientos sociales y una crisis sanitaria, donde se ha podido observar con mayor fuerza la invisibilización de la niñez y adolescencia del país.

Hace 30 años se suscribió la Convención de los Derechos del Niño/a donde se asegura legislar bajo cuatro principales principios: la no discriminación, el derecho a la vida, el interés superior del niño y el respeto a la opinión de ellos.

La crisis ha dejado en evidencia el problema multidimensional que viven los niños y niñas en Chile. Por un lado, no existe un acceso transversal a la educación y el aprendizaje en línea exacerba las desigualdades de los distintos territorios del país.

Por otro lado, la presencia de violencia intrafamiliar en el hogar ha sido una agravante al confinamiento, más aun en familias que viven una convivencia forzada. Pero existe un grupo que ha incrementado su vulnerabilidad producto de la pandemia: hay niños/as con discapacidades que han tenido un apoyo limitado para alcanzar sus aprendizajes. Los cuidadores con doble presencia, tratando de lidiar con las tareas domésticas y el teletrabajo, no dando abasto con las demandas de los niños/as. Sin olvidarnos que no garantizamos el derecho a la salud de miles de niños/as con VIH/SIDA a quienes les han suspendido sus controles o han tenido dificultades para acceder a sus medicamentos por la sobredemanda de especialistas en inmunología.

En Fútbol Más promovemos espacios seguros para los niños, niñas y jóvenes, suscitando una infancia y adolescencia sin violencia de género. A través de nuestra intervención queremos asegurar una vida saludable y bienestar para todas y todos, en un ambiente donde la educación de calidad e inclusiva sea prioritaria. En la Región de Antofagasta, creemos que podemos lograr comunidades seguras para la niñez, con tutores de resiliencia que sean referentes positivos en sus barrios, con espacios sostenibles e inclusivos, con niños, niñas, madres, padres, vecinos más felices.

Siempre recordar que las niñas y niños están en cuarentena, sus derechos no, las buenas prácticas muestran que un estado garante es posible, abramos el diálogo e incitemos su derecho a la participación. Escuchemos sus opiniones y que estas tengan efectos en nuestras decisiones.

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