Tras el contundente triunfo del «Apruebo» y la «Convención Constitucional» en el plebiscito del 25 de octubre, el debate sobre las dificultades para los candidatos independientes que quieran optar a diferentes cargos de elección popular se ha posicionado en la opinión pública.

Dentro de las principales complicaciones que se presentan, destaca la burocracia para la recolección de firmas, los procedimientos establecidos para conseguirlas y las condiciones de competencia desiguales, en comparación a los candidatos apoyados por los partidos políticos.

Listas de independientes

A pesar de que meses atrás se aprobó una reforma constitucional que permite que los candidatos independientes a la Convención Constitucional puedan crear listas entre ellos, aún persisten las problemáticas.

Para Pablo Rojas, miembro de Antofagasta Constituyente, el problema radica en que «para crear las listas, hay que juntar una cantidad de firmas. Acá en Antofagasta son aproximadamente 2.700 y tienen que reunirse en notaría, en espacios físicos. La gente tiene que ir a la notaría y eso, en contexto de pandemia, es muy problemático».

«En estos momentos hay un proyecto de ley que se aprobó en la cámara y que está en el Senado, el cual permite rebajar la cantidad de firmas por lista a un 0,5% del total de las últimas elecciones de diputados. En este caso, bajaría de 2.700 firmas a 900. También permitiría que las personas puedan patrocinar con sus firmas a través de medios virtuales, mediante la clave única, sin necesidad de ir a la notaría», indicó Rojas.

En relación a las listas únicas de independientes, la integrante del Movimiento Independientes del Norte, Gabriela Carrasco, manifestó que «para cualquier candidatura de verdad independiente se requiere el apoyo de todas las agrupaciones ciudadanas que no tengan afiliación política para poder levantar una lista única, porque si no generamos listas únicas, lo más probable es que la derecha vaya con lista única y va a sacar representantes constituyentes».

Independientes por sí solos

En cuanto a los candidatos constituyentes que quieran postularse como independientes, existen dificultades que, para Gabriela, son debido a que el acuerdo por la paz «jamás estuvo pensado para alentar la partición de independientes».

«Apoyar candidaturas de este tipo también es complejo. Con el sistema de legislación actual, para Antofagasta necesitarías alrededor de 720 firmas patrocinantes por candidato o candidata, solo para levantarla, ni siquiera por un tema de resultados. Si se efectúa la modificación legal que busca incentivar la participación, esto disminuiría a 360 firmas patrocinantes por cada candidato o candidata», explicó Gabriela.

Alianza con un partido político

En caso de que un candidato decida aliarse con un partido político, debido a las facilidades que existe en torno a los financiamientos y las campañas, la participante del Movimiento Independientes del Norte advierte que la ciudadanía ha sido clara en este sentido: «La gente apoya la presentación de profesionales que no pertenezcan a partidos políticos, hay encuestas que así lo señalan», destacó.

«Es más fácil por toda la maquinaría que hay detrás de un partido, pero lamentablemente eso no es muestra de independencia. A las finales te vas a deber a las directrices que puedan ser impuestas por el mismo partido. Entonces, es otra problemática con la que nos encontramos», agregó.

En tanto, Pablo Rojas comentó que la modificación legal que reduce el número de firmas para inscribir una candidatura independiente no facilita una competencia igualitaria una vez en disputa: «Me refiero al tema de los pactos, de los financiamientos de campañas, que para los y las independientes va a ser más difícil que para los partidos políticos con experiencia, con cuentas y con campañas. Hay varias trabas que pueden hacer que los y las independientes vayan con los partidos, mientras otros insistimos en levantar procesos desde las organizaciones sociales», concluyó.

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