Por Karla Peralta
Ex presidenta Centro de estudiantes de Medicina UA
Dirigenta agrupación Vencer

La pérdida de la gratuidad dejó a más de  27 mil estudiantes a nivel nacional sin la beca. Esto abrió variado debates dentro del mundo estudiantil. En esta nota intentaremos problematizar sobre las responsabilidades y los responsables y de que manera enfrentarlos.

Este año, cuando Piñera se prepara para aplicar reformas más profundas hacia el pueblo trabajador y la juventud, las y los estudiantes reciben un nuevo golpe de parte de la educación de mercado: La insuficiente beca de gratuidad promulgada en el gobierno de Bachelet dejó a 27 mil estudiantes sin financiamiento bajo el argumento de la duración “formal” de cada carrera y que de atrasarte sería causal de pérdida.

Esto no es una sorpresa. Desde un comienzo estaba hecha (la reforma) dentro de los límites de la educación de mercado y no a la medida de los estudiantes y las familias trabajadoras. Es más, dista mucho del reclamo que miles de jóvenes hicieron estallar en las calles a partir del explosivo 2011, donde se escuchaba clara la demanda de una educación gratuita para todas y todos, cuestionando el lucro y la lógica mercantil de la educación.

Esto sumado al desvío parlamentario que terminó por rebajar la demanda de la gratuidad universal a una mera beca restrictiva, tiene responsables claros: las direcciones del CONFECh a cargo de las Juventudes Comunistas y el Frente Amplio, quienes el 2011 fueron dirigentes del movimiento estudiantil con Camila Vallejos, Karol Cariola, Giorgio Jackson y Gabriel Boric, los mismos que hoy se encuentran en el parlamento apostando a acuerdos con el gobierno.

Sin embargo, no solo fueron estos personajes los responsables, sino, todas las direcciones posteriores de los mismos grupos políticos, que hasta el día de hoy están a la cabeza del organismo estudiantil, que siguen en la senda del desvío y las infértiles mesas de diálogo con la exNueva Mayoría y actualmente con el gobierno de Piñera.

Evidentemente este escenario abre debates y pronunciamientos políticos por parte de la juventud y diferentes personajes políticos estudiantiles salen a pronunciarse. En este contexto el presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Antofagasta (FEUA) y militante de las Juventudes Comunistas, Mirko Melo, envió su pronunciamiento político a un medio local, mientras el debate en asambleas de carrera impulsado por la federación brilla por su ausencia.

Tenemos visiones diametralmente opuestas a las expresadas por el representante estudiantil, quien señaló que “el conflicto que hoy se genera con la Gratuidad es por la falta de Voluntad Política de parte del Gobierno para Ampliar el tiempo de Financiamiento y cierra toda posibilidad de diálogo al respecto”.

Sin embargo, el conflicto es inmensamente más profundo que una simple «falta de voluntad política» de la derecha para terminar con el negocio en la educación. ¿Es que las Juventudes Comunistas aun esperan voluntad y diálogo con este gobierno que le ha declarado la guerra a la juventud? Claramente de ellos no tenemos nada que esperar. Además, en su análisis desdibuja convenientemente la responsabilidad del desvío parlamentario que terminó por sepultar la posibilidad de una educación verdaderamente gratuita, ya que fueron ellos en el CONFECh, de la mano del Frente Amplio, quienes apostaron a las movilizaciones por hitos para depositar la confianza en la cocina parlamentaria que una vez más nos entregó nada más que migajas.

Por otra parte, sostiene que “hoy la solución debe ir por dar respuesta a las y los más de 27 mil Estudiantes que se tendrán que endeudar o de lleno dejar de estudiar por no tener como pagar su Educación, la que históricamente se ha demandado como un derecho”. ¿Entonces, lo que deberíamos hacer es solo solucionar esta escandalosa pérdida de gratuidad que nos legó el gobierno de Bachelet y que expresa la crisis de la educación pública apostando por lo mínimo? Creemos que no.

El desafío del movimiento estudiantil actualmente es reabrir el debate desde las bases para discutir el modelo educativo que nos heredó la dictadura de Pinochet y articular una potente fuerza que se proponga enfrentar a la derecha en las calles, sin confianza en el parlamento, que vuelva a poner en alto la demanda de la educación gratuita para todas y todos en las universidades públicas, sacando la moral de las iglesias para dar paso a una educación laica y no sexista, revolucionando también las estructuras autoritarias para establecer un co-gobierno triestamental donde estudiantes, docentes y funcionarios podamos decidir.

En este sentido, el problema del financiamiento debe ser solucionado a través de la nacionalización de los recursos naturales bajo control de los trabajadores y las comunidades, para asegurar la gratuidad universal y el fin de la precarización laboral en los establecimientos educativos. Esta es la perspectiva que impulsamos desde Vencer y Pan y Rosas, porque creemos que es necesario cambiar de raíz un sistema de educación que está establecido para beneficiar a unos pocos a costa del endeudamiento de miles de familias y estudiantes.

La juventud mostró una gran fuerza el pasado 8M en las calles, que si la unimos junto a la totalidad de estudiantes y las y los trabajadores puede ser imparable y podemos de una vez por todas dar vuelta todo en este sistema que está podrido para las mujeres, estudiantes y pueblo trabajador.

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