Marcelo Oliva Moreno, experto UA en cambio climático: «Si controlamos el calentamiento global, podremos encontrar un nuevo equilibrio, pero no volver atrás»

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) de Naciones Unidas, publicó este lunes su sexto informe sobre el calentamiento global y aunque se esperaba que sus conclusiones fueran alarmantes, el texto conocido conmocionó a los expertos.

El fenómeno avanza más rápido de lo previsto y la humanidad enfrenta el peligro de desastres naturales y cambios sin precedentes como resultado de siglos de uso de combustibles fósiles, principales responsables del llamado “efecto invernadero”.

Alza de temperaturas, aumento del nivel de los océanos como resultado del derretimiento de capas de hielo, desaparición de selvas, desertificación y fenómenos climáticos que se creían imposibles, son parte del panorama que se podría presentar en las próximas décadas, amenazando a gran parte de la población mundial.

Al respecto, el investigador del Instituto Milenio de Oceanografía y profesor titular de la Facultad de Ciencias del Mar de la Universidad de Antofagasta, Marcelo Oliva Moreno, comenta que la actividad humana ya dejó una huella profunda en el planeta, y que es más urgente que nunca controlar los procesos de calentamiento en curso, para permitir que la Tierra encuentre un “nuevo equilibrio”, asumiendo -eso sí- que muchas de las alteraciones descritas ya son irreversibles.

¿Qué análisis puede extraer del informe emitido por los expertos de la ONU?

El informe no debe sorprender, eso es lo primero. El documento da a conocer algo que ya sabíamos y que tiene larga data, porque el cambio climático no comenzó hace diez años, sino que es bastante más antiguo. Los primeros antecedentes de este fenómeno comienzan entre las décadas de los 50 y 60, cuando a través de modelos muy simples se detectan cambios en las temperaturas a raíz de las emisiones de CO2 generadas por la industrialización.

Debemos considerar que todo lo que está pasando se analiza mediante modelos predictivos, que cumplen la función de reflejar la realidad, y los modelos generan una mayor variabilidad en la información de salida a medida que se proyectan más en el tiempo, por ende, nos entregan un abanico de las alternativas a largo plazo en cuanto al calentamiento que está ocurriendo.

Según los modelos, el calentamiento se está acelerando, ¿por qué?

En los reportes que entrega el informe diseñado por el panel de expertos se dan valores de proyecciones en rangos diferentes de temperatura. Es decir, se intenta responder qué ocurre si esta temperatura aumenta a determinado nivel. Y aparentemente los modelos sugieren que ese proceso se está “acelerando” a raíz de las emisiones de gases efecto invernadero.

El informe habla de la posibilidad de un “desastre sin precedentes” y que muchos de los cambios ya son irreversibles, ¿concuerda?

Sí, exactamente con la magnitud de los cambios ya registrados, difícilmente se podrá volver a la normalidad. Sin embargo, si somos capaces de controlar los procesos de calentamiento global, podemos encontrar como planeta un nuevo equilibrio.

¿Existe un punto de retorno para evitar los cambios descritos en el informe?

Espero que haya un punto de retorno. Eso sí, es muy difícil que se pueda volver a la situación de años atrás. Si frenamos aquellas actividades o procesos que están generando este calentamiento, podemos detenerlo, pero no volver atrás. Y si no se toman las medidas que corresponden, esto llegará a un punto mucho más crítico para el planeta.

¿Qué cambios proyecta?

Tendremos cambios en la temperatura, en las zonas de precipitación, es decir, donde antes llovía ahora no caerá agua. Aquí en Chile tendremos situaciones críticas de sequía, pero en la Patagonia es posible que aumenten las lluvias. Y eso difícilmente se podrá revertir, porque estamos alterando las relaciones entre los distintos compartimientos que tiene la Tierra. Por eso es importante entender que el planeta no es una suma de partes, sino que es la interacción e integración entre océano, atmosfera, ríos, tierra, lagos, montañas, valles. Cuando uno de estos elementos se ve dañado, automáticamente afecta a todos.

¿Ya en el pasado el clima mundial cambió, por qué los cambios actuales son tan alarmantes?

Todos los sistemas son dinámicos y la Tierra tiene más de 4.500 millones de años. Es cierto, acá ha pasado de todo, la gran diferencia ahora es que los ciclos naturales se han visto afectados por el accionar antrópico, y ahí es donde se produce una descompensación. Todos estos procesos son “auto-regulados” a condición de que no tengas un elemento externo que acelere el estrés ambiental. Y la humanidad está instalando una variable adicional en el sistema.

Aquí los principales responsables son los líderes políticos, que han permitido que esto suceda en conjunto con las empresas para obtener ganancias fáciles. El mejor ejemplo es lo que ocurre con la Amazonía que es el pulmón de Sudamérica y está siendo deforestada, pero a su presidente parece no parece importarle.

¿Qué impacto puede tener el cambio climático en un país como Chile?

En la zona costera de Chile vamos a tener un fenómeno sorprendente, que es un “enfriamiento regional”, y eso es consecuencia de la integración de los sistemas que constituyen la Tierra. El calentamiento producirá diferencias en centros de temperatura de alta y baja presión, y eso provocará vientos más fuertes, por ejemplo, los vientos alisios que empujan las masas de agua. Considerando el efecto “coriolis” (del giro de la Tierra sobre los océanos), este impulso o arrastre del viento sobre la columna de agua superficial, las mareas llegarán un poco más a la costa. Y ese movimiento provocará un vacío que será reemplazado por aguas profundas, que es una agua fría subantártica. Entonces se enfriará el área costera, dentro de un esquema de calentamiento global. Hay varios artículos que demuestran que los cambios que están ocurriendo en las costas del Pacífico Sur, por ejemplo, en Callao (Perú), Coquimbo, Antofagasta y Concepción, contrastan con las tendencias en el Continente.

A nivel de sequía, tendremos una grande desde el norte hasta Chiloé, pero aquí en el norte eso no impactará demasiado, ya que nunca ha llovido.

¿Cómo se pueden explicar los fenómenos que se pronostican para el norte?

Estos fenómenos ocurren debido a particularidades geográficas. Todo lo que sucede en el norte de Chile está conectado con lo que suceda en cualquier parte del mundo, es decir, no existen procesos en el planeta que sean independientes unos de otros. El día de mañana si llegamos a tener fuertes ráfagas de viento en la costa, eso será el resultado de desbalances en los centros de presión en el Pacífico. Entonces, todo lo que ocurra en la zona será la expresión local de un fenómeno global.

Grandes potencias se han restado en el pasado del esfuerzo por reducir los gases de efecto invernadero, ¿hay ahí una explicación al escenario actual?

En la medida que no se controlen los factores que están generando el calentamiento, por supuesto que hay una gran implicancia. Porque lo que estamos viviendo no es consecuencia de las emisiones de gases de ayer, sino que del proceso que se vino acumulando desde el inicio de las producciones industriales, cuando aparecen las primeras máquinas que operan con combustibles fósiles.

En los comienzos de la industrialización, donde el consumo de carbón y petróleo era bastante incipiente, esto no se notaba. Pero con el correr de los años aumentó la tasa de consumo de aquellos elementos. Como dije en un inicio, en la década del 50 y 60 se detectó que algo estaba ocurriendo con el clima. Lamentablemente nuestros líderes mundiales no han prestado la atención que corresponde a la problemática, tenemos que esperar un informe del panel de expertos de las Naciones Unidas para tomar el peso de lo que está pasando.

Las grandes potencias como Estados Unidos, China e India son los más responsables de la crisis ambiental, porque prefirieron el desarrollo a costa del entorno. (Donald) Trump decía que el cambio climático era un invento de los científicos que buscaba acabar la economía de su nación. Mientras que el gigante asiático guardó silencio y siguió operando.

Los europeos están viviendo las consecuencias ahora, ellos sí han adoptado políticas ambientales más sanas, pero no han sido las óptimas. Los gobiernos deben entender que esto es un problema de todos, es decir, de la humanidad. Y si no se toman medidas concretas a nivel global, el escenario no es optimista.

¿Cuánto aumentará el nivel del mar?

En este momento el aumento del nivel del mar no supera los tres milímetros por año y desde 1900 a la fecha ha crecido 20 centímetros. No habrá un impacto brutal en nuestra costa, pero sí nuevas condiciones, como el oleaje que afectará a las playas, además de los bienes y servicios que proveen los ecosistemas y las actividades portuarias. A nosotros nos afectará el incremento de los vientos en la superficie del océano, ya que empuja las capas de agua superficial del mar.

¿Habrá peligro para las personas que viven en áreas costeras?

Los cambios no serán tantos, el nivel del mar no se incrementará en 2 o 3 metros, si se toman las medidas a tiempo. En un siglo aumentó 20 centímetros y asumiendo una tasa constante de cambio, necesitamos cinco siglos para que suba 1 metro.

¿Las especies marinas cómo se verán afectadas?

Los organismos que están en el mar tienen rasgos de tolerancia térmica bien particulares. Para algunos, el cambio puede ser fatal, mientras que para otros puede ser bueno. Pero el ecosistema marino está sumamente interconectado, es decir, si una parte se ve dañada, se estaría afectando al sistema completo. Ese es el riesgo.

¿Desde los gobiernos, qué se debe hacer?

Cambiar las matrices energéticas. Lo que pasa es que las políticas de diversificación de energía aparentemente están llegando tarde. Las grandes industrias tienen que migrar e invertir en las energías eólica, solar y mareomotriz.

En Chile el 85% de la energía la consume la industria, por lo tanto, ese sector debe optimizar sus procesos de producción y buscar nuevas alternativas energéticas.

¿Qué incidencia tiene la academia en los cambios que se requieren?

Nosotros como universidades tenemos un papel crítico, porque somos formadores de los profesionales que educarán a las nuevas generaciones. Y debemos impartir una formación que ponga énfasis en la relación entre el hombre y el medioambiente, enseñar lo que significa y cómo somos parte de un todo.

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