Durante meses, un verano en la playa parecía algo muy lejano y poco posible. Hoy, los balnearios de Antofagasta son un punto importante de aglomeración, lo que constituye una oportunidad para vendedores ambulantes, un sector que se ha visto perjudicado por la pandemia.

Sin dudas el verano ha llegado a la región de Antofagasta. Cientos de personas ven las playas que ofrece la zona como una forma de capear el calor y, además, escapar del encierro, algo que durante el invierno del 2020 era impensado debido a la alta cifra de contagiados por Covid-19. Pero junto con la llegada de los bañistas, también se hacen presentes los vendedores ambulantes.

El verano 2020-2021 parecía no traer buenas notician en cuanto a las ventas, debido a la extensa cuarentena que vivió la región de Antofagasta. Los vendedores no podían salir a las calles a realizar su trabajo de años, por lo que, al momento de levantarse la cuarentena, ocuparon cada espacio para recuperar lo perdido. José Martínez es un vendedor ambulante que había llegado hace poco desde Rancagua a vivir a la capital regional cuando se anunciaron los primeros casos de Coronavirus en la comuna.

«Me desanimó harto, pero, de todas formas, salía y uno se las arregla. Yo vendo dulces de La Ligua, pero uno nota que es lo que la gente necesita y eran mascarillas, así que me las arreglé con esas. Después, cuando vino el plebiscito, vendí lápices pasta afuera de los colegios y también agua para las personas que fueran a votar», comentó el vendedor, que hoy busca su lugar en las playas de Antofagasta. «En algún momento pensé que jamás se podría vender en las playas por lo complicada que estaban las cosas, pero ahora que hay pocas cifras, hay que aprovechar el momento», indicó.

Por otro lado, el comercio ambulante en las playas puede ser una rápida solución al desempleo que dejó la crisis sanitaria. Así lo ve Juan Zamora, un joven de familia comerciante que lleva 16 de sus 24 años ayudando a su familia en las ventas. Este año la venta de cuchuflies y barquillos se convirtió en su principal fuente de ingresos. «La pandemia me afectó harto en lo que es encontrar trabajo y vender me está ayudando mucho económicamente», explicó el joven.

Ambos vendedores pensaron que la situación de ventas en la playa estaría más difícil debido a los controles preventivos de las autoridades, pero afirman que aún no se topan con ninguno. Juan agrega que, si bien ve esta como una oportunidad importante para sustentarse económicamente, cree posible un rebrote debido a la falta de mascarillas en las playas y debido a que solo se cumple de manera muy vaga la distancia física entre los bañistas.

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