Para los grupos de riesgo mayores de 65 y menores de 5 años, la influenza no es una simple gripe. Puede derivar en complicaciones severas que requieren hospitalización por neumonía, dificultad respiratoria y agravar problemas de salud crónicos, incluso ocasionando la muerte.

Para estar protegido del virus, el equipo del Centro de Salud Familiar (Cesfam), comenzó la campaña de vacunación en la plaza del casco histórico de San Pedro de Atacama, en una acción integral que, además, consideró la aplicación de test rápido de VIH, PAP y exámenes preventivos de salud.

La cobertura continúa para la población con las inyecciones «Influvac» contra la influenza que se inoculan en el Cesfam, para lo cual las personas deben dirigirse al vacunatorio del establecimiento (8 a 17 horas, lunes a jueves; y 8 a 16 horas, viernes), donde la atención se complementa recibiendo orientaciones asociadas a los factores de riesgo.

Anualmente ocurren entre 4.000 y 6.500 hospitalizaciones relacionadas con la enfermedad a nivel nacional, con una mayor prevalencia sobre los 65 años y en los menores de 5 años. Asimismo, ocurren entre 400 y 500 fallecimientos anualmente, siendo afectados mayormente sobre los 65 años.

Grupos para vacunarse

Las recomendaciones del Ministerio de Salud de Chile (Minsal), siguiendo los indicadores de la Organización Mundial de la Salud (OMS), consideran cubrir con la vacuna contra la influenza a embarazadas a partir de la 13ª semana de gestación, niños y niñas de edades comprendidas entre los 6 meses a 5 años 11 meses y 29 días, adultos de 65 años y más, trabajadores de avícolas y de criaderos de cerdos y personal de salud (en el sistema público y privado).

También, a enfermos crónicos entre 6 y 64 años, portadores de alguna de las siguientes condiciones de riesgo: diabetes, enfermedades pulmonares crónicas (asma bronquial, EPOC, fibrosis quística y fibrosis pulmonar de cualquier causa), cardiopatías (congénitas, reumática, isquémica y miocardiopatías de cualquier causa), enfermedades neuromusculares congénitas o adquiridas que determinan trastornos de la deglución o del manejo de secreciones respiratorias, obesidad mórbida, insuficiencia renal en etapa 4 o mayor, hipertensión arterial en tratamiento farmacológico, insuficiencia renal en diálisis, insuficiencia hepática crónica, enfermedades autoinmunes (lupus, escleroderma, artritis reumatoidea, enfermedad de Crohn, entre otras), cáncer en tratamiento (radioterapia, quimioterapia, terapias hormonales o medidas paliativas de cualquier tipo), infección por VIH; e inmunodeficiencias congénitas o adquiridas.

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