Para contribuir al debate y la discusión de temáticas de interés público, Regionalista.cl inicia la difusión de una serie de estudios realizados por el Observatorio Regional de Desarrollo Humano (ORDHUM) de la Universidad Católica del Norte (UCN).

En esta oportunidad, nos referimos al estudio que da cuenta de los efectos de la Conmutación (trabajadores que laboran en nuestra región, pero que residen en otras zonas) en las economías.

El estudio fue liderado por los investigadores Dusan Paredes, Juan Soto y David Fleming (2017) y da cuenta que el fenómeno de la conmutación (población flotante) ha crecido significativamente en Chile desde comienzos de los 90, e incluso ha doblado en proporción a la migración interregional según estadísticas regionales de Chile.

Un ejemplo de lo anterior es la región de Antofagasta, dónde alrededor del 16% de su fuerza de trabajo total no vive en la región.

Un ejemplo perfecto de esta nueva tendencia en la región, es el sistema Fly-in/Fly-out (FIFO), que es una forma de contratos a trabajadores de larga distancia, con el fin de transportarlos en avión, hacia áreas remotas de extracción de minerales, donde trabajan en turnos y luego regresan a su lugar habitual de residencia ubicada en una región diferente.

De la misma manera el sistema Drive-in/Drive-out (DIDO) sigue la misma lógica, pero usando automóviles en vez de aviones. Estos sistemas de transporte tienen por finalidad, que en lugar de la reubicación del empleado y su familia a un municipio cerca del lugar de trabajo, el empleado pueda volar constantemente al lugar de trabajo durante los días de labores y luego vuele de regreso a su ciudad de residencia durante un número de días de descanso.

Los resultados de esta investigación revelan que los trabajadores conmutantes que realizan el programa FIFO/DIDO tienen un 8,6% más de salario que el trabajador que reside en la región.

El sistema FIFO/DIDO presenta diferentes consecuencias que afectan a las economías locales. En Chile, una porción importante de los viajeros pertenece al sector minero que se caracteriza por proporcionar alojamiento y alimentación en los campamentos de la empresa ubicados cerca de las minas y lejos de las ciudades. Esta condición implica que, si bien podría existir algún efecto positivo para las regiones mineras, éste sería mayor si los trabajadores mineros que viajan diariamente decidieran residir y gastar su salario en la región de trabajo.

La principal preocupación para los gobiernos locales debería ser el efecto multiplicador perdido asociado con el gasto de los viajeros en la economía local o en la región de trabajo. Las economías locales no recogen impuestos locales sobre la vivienda, ya que se pagan en la región residencial y el único beneficio se deriva del efecto multiplicador de gastos de la vivienda secundaria. A primera vista, la pérdida del efecto multiplicador parecería superar los beneficios que tiene la conmutación para las regiones mineras.

Artículo original: https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/pirs.12296

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