Análisis realizado por alumnos de 8 básico escuela D-73 de Antofagasta

Sin dudas la pandemia Covid-19, generó cambios en la vida social. Quienes evidencian este proceso de un modo particular somos los preadolescentes. Un aprendizaje que no estaba en los cálculos de nadie y que llegó a unirse a los procesos clásicos de una edad de por sí compleja. Hoy junto a los cambios físicos, emocionales, psicológicos y afectivos, hemos asumido los cambios en el modo de relacionarnos con nuestros amigos y amigas, padres y madres, familiares y compañeros(as) de escuela. En definitiva, nuestros modos de relacionarnos cambiaron.

La comunicación no como antes. Sí, podemos hablar por mensajes de textos, por video llamadas, conectarnos a clases online, pero no es lo mismo. Si hoy nos preguntan por un aprendizaje, ese aprendizaje es que la presencialidad es fundamental. Ejemplos surgen en todos los aspectos: personas separadas de sus familias, rupturas de amistades, cambios de ánimo, funerales sin presencia familiar. Para algunos es un “descanso”, para otros es un infierno. Pero, está claro que se ocasionó por la pandemia que cambió nuestras vidas de un segundo a otro, y nos dio nuevas cosas que hacer y una nueva forma de vida, provocando en los Preadolescentes y jóvenes una fractura en su vida social.

Según estudios realizados en nuestra escuela D-73 de Antofagasta, por nuestra Directora Diana Moreno Pastenes, nosotros los preadolescentes hemos sentido preocupación en un 75%, desconcierto en un 58.3%, rabia en un 66.7%, disgusto en un 66.6%, tristeza en un 33.3%, y alegría en un 58.3%. Gracias a esto, podemos deducir que nosotros y nuestros compañeros sentimos esto a causa de los cambios de ambiente que nos ha dejado la pandemia. Nosotros creemos que esto ocurre por la falta de comunicación, porque nos sentimos reprimidos en una burbuja emocional donde no podemos expresarnos con libertad y nos sentimos poco valorados por nuestras familias.

“Vale la pena consignar que la experimentación de las emociones predominantes no se contradice con que se vivencien otro tipo de sentimientos en paralelo”. Esto fue un fragmento destacado de las investigaciones hechas por la escuela.

En conclusión, nos sentimos emocionalmente mucho más negativos o simplemente neutrales en nuestras actitudes, esto provoca que nuestra comunicación se reduzca y, cuando intentamos comunicarnos, no encontramos la forma de poder entablarla, y ésta es casi nula, hasta el punto en que casi no nos dirigimos la palabra. El efecto de estos cambios hoy en día es que nuestro modo de expresarnos, se basa en íconos, emoticones, stickers o simples símbolos que representan expresiones, todo esto ha sido a causa de un quiebre en nuestra vida ocasionada por la pandemia.

Bruno Alarcón Moreno
Yerimen Segura Uribe
Daniela Villalobos Vega

Estudiantes de 8 año básico – Escuela D-73, REP. EEUU. Antofagasta.

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