Por Cristian Pinto
Académico de la Facultad de Economía y Administración
Universidad Católica del Norte, Antofagasta

El sistema de cotización obligatoria en las AFP fue diseñado para incrementar la seguridad económica durante la jubilación. Sin embargo, la efectividad de este sistema depende de cómo las contribuciones obligatorias son financiadas por cada uno de los cotizantes. En teoría, las contribución a los fondos de capitalización son financiados mediante ahorro y reducción en el consumo.

Sin embargo, datos sobre los niveles de endeudamiento de los hogares sugieren que muchos trabajadores recurren a deuda como una forma de mantener sus niveles de consumo, y al mismo tiempo, invierten de forma obligatoria en sus fondos de capitalización individual en las AFP.

El alto nivel de  endeudamiento de la población chilena quedó en evidencia el última Encuesta Financiera de Hogares del Banco Central. El sondeo realizado en el año 2017 reveló que 66% de las familias mantiene alguna obligación financiera. Mientras que el 55% de los hogares reconoce tener deudas de consumo vinculadas a tarjetas de crédito bancarias, líneas de crédito, préstamos de consumo en bancos o casas comerciales, y tarjetas de crédito de casas comerciales.

El problema derivado de estos créditos de consumo (y otras deudas no hipotecarios) está asociado a sus altas tasas de interés. Esta vulnerabilidad se da con más fuerza entre los hogares de menores ingresos, quienes concentran la mayor parte de su carga financiera en tarjetas de créditos de casas comerciales, las cuales tienen tasas de interés más altas y menores plazos que las deudas bancarias. La situación es aún más crítica si se consideran los ahorros y activos financieros líquidos.

La misma encuesta del Banco Central muestra que las familias con menores ingresos, tienen en promedio ahorros y activos líquidos que apenas cubrirían el monto de su deuda. Esto genera que dispongan de fondos limitados a los que recurrir en caso de emergencia, como desempleo y enfermedades. Ante este situación, la opción de retirar parte de los fondos ahorrados en las AFP aparece como una opción atractiva para solucionar el problema del sobre endeudamiento de muchos hogares chilenos que viven en esta fragilidad financiera.

Cualquier asesor financiero recomendará que, antes de invertir cualquier peso, será siempre más beneficioso para el futuro económico de una persona pagar toda deuda contraída con una alta tasa de interés. La razón de esta recomendación es que las tasa de interés promedio de las deudas no hipotecarias serán siempre superiores a la tasa de rentabilidad que puede ofrecer cualquier inversión financiera riesgosa, incluidas las inversiones en los fondos de las AFP.

Datos publicados por la Superintendencia de Pensiones para el mes de septiembre de 2019, muestran que los retornos reales promedios de los cinco fondos administrados por el sistema de AFP chileno durante los últimos tres años alcanzaron al 6,48% (para el fondo A – más riesgoso), 6,07% (fondo B – riesgoso), 6,31% (fondo C – intermedio), 5,94% (fondo D – conservador), y 5,23% (fondo E – más conservador).

Por otra parte, datos publicados por el Banco Central, muestran que las tasas de interés reales para créditos de consumo de entre uno y tres años del sistema financiero promediaron un 22% anual durante último mes. Tomando estos datos, consideremos como ilustración a un trabajador que contrae una deuda por $3.000.000 en un crédito de consumo a 36 meses. Si la tasa de interés anual de este crédito es del 22% (lo que equivale a una tasa mensual de 1,83%), entonces el valor de la cuota que pagará esta persona será de $114.571. Luego de pagar este monto cuota durante 36 meses, al final de los tres años, solo por concepto de intereses, el trabajador habrá pagado un total de $1.124.569 en intereses.

Alternativamente, los mismo $3.000.000 invertidos en su administradora de AFP, suponiendo que la rentabilidad futura se mantienen constantes e igual a la del fondo con el retorno más alto de los últimos 36 meses (6,48%, fondo A), generarán al trabajador una ganancia por rentabilidad de solo $643.746 al final de los tres años. Como resultado, los intereses pagados sobre el crédito de consumo son casi el doble a la ganancia obtenida de la inversión en la AFP.

Es cierto que el efecto de la composición de rentabilidades es beneficioso para la mayoría de los trabajadores, y la recomendación general es ahorrar la mayor cantidad de dinero posible desde una edad temprana. Sin embargo, para trabajadores endeudados, la composición de tasas de interés sobre la deuda puede ser incluso más desastrosa para su futuro económico que retirar y sacrificar hoy parte de sus ahorros para la jubilación.

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