A mediados de esta semana, la empresa minera Escondida, operada por BHP, realizó una serie de anuncios para dinamizar la economía y responder a las críticas que ha recibido en el último tiempo por su falta de compromiso con la región.

En dependencias de la Intendencia regional de Antofagasta y con la presencia de diversos actores públicos y privados, la industria informó que tomó una serie de medidas en relación a mano de obra, pago a proveedores, educación, entre otros tópicos.

En concreto, Escondida anunció un plan de fortalecimiento del empleo local a través de sus nuevos proyectos, comprometiendo la contratación de un 40% de la mano de obra local en futuras iniciativas. Asimismo, la empresa se comprometió a disminuir los plazos de pago a los proveedores locales. En el caso de las pymes los plazos serían de 14 a 28 días y en el caso de las empresas grandes entre 30 y 44 días. También reforzarán la presencia del área de abastecimiento en la capital regional y promoverán el desarrollo de la innovación a través de un centro de apoyo al emprendimiento.

Otro de los anuncios dice relación con el fortalecimiento del programa de graduados de BHP, con una meta de un 20% de estudiantes como parte de dicho plan. A esto se suma un plan que potenciará las habilidades y competencias de los profesionales de dichas universidades para incorporarse a la gran minería.

Cabe recordar que la antesala de estos anuncios inicia con el envío de una carta en octubre, dirigida a Andrew Mackenzie, chief executive officer de BHP, y a Daniel Malchuk, presidente de Minerals Americas de BHP. La misiva fue firmada por Antonio Sánchez Espinoza, presidente de la Cámara de Comercio; Andrew Trench Fontanes, presidente de la Cámara Chilena de la Construcción Delegación Antofagasta; Marko Razmilic Kutulas, presidente de la Asociación de Industriales de Antofagasta; Osvaldo Chávez, presidente del Consejo de la Sociedad Civil y ex presidente regional de RD; Aliro Bolados Castillo, presidente del Colegio Médico, y la alcaldesa Karen Rojo Venegas.

En el texto se formulaban duras críticas en contra de Escondida y BHP.

“Existe un antes y después de Minera Escondida en la percepción de la comunidad. Actualmente, nuestras organizaciones comunitarias han sido testigos de un debilitamiento de este modelo integrado y aportador al desarrollo sostenible, característico de BHP en la región de Antofagasta”, indica uno de sus párrafos.

Los mismos firmantes de dicha carta estuvieron presentes durante el anuncio de Escondida en las dependencias del gobierno regional, a excepción del presidente del Colegio Médico.

Si bien es cierto que los anuncios constituyen un “avance” en diversas materias, no es menos cierto que se trata de lo mínimo que la comunidad puede esperar de una empresa arraigada en la región y que ha logrado generar millonarias utilidades en las últimas décadas.

A la hora de revisar las cifras de los últimos 10 años, se puede advertir que Minera Escondida se ha llevado al extranjero, mediante los dividendos “repartidos” a sus accionistas internacionales, un total de 19 mil millones de dólares entre 2007 y 2017.

Por eso, llama la atención el exceso de entusiasmo que algunos actores políticos y sociales han manifestado tras estos anuncios, saliendo a través de los medios y las redes sociales a aplaudir e incluso atribuirse estos “acuerdos”.

Los compromisos de las grandes empresas con los territorios donde operan (y donde contaminan) deben estar establecidos en la ley y deben ser en el marco del diálogo abierto con los representantes de toda la sociedad civil. No es posible que los aportes de las industrias dependan de la voluntad del gerente o del gobierno de turno. Nuestra región ha sufrido las externalidades e impactos negativos de la minería por décadas y hasta el día de hoy la riqueza que se ha generado se ha ido principalmente a Santiago y al extranjero. Es momento de hacernos respetar, pero de verdad.

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