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	<title>memoria &#8211; Diario Regionalista Antofagasta</title>
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	<description>Entérate de las últimas noticias de Antofagasta, Calama, Tocopilla, Taltal, San Pedro de Atacama, Ollagüe, Sierra Gorda, Mejillones y María Elena, ¡Somos tu voz en la Región de Antofagasta!</description>
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	<title>memoria &#8211; Diario Regionalista Antofagasta</title>
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		<title>Vandalizan el memorial de los detenidos desaparecidos y ejecutados políticos de Tocopilla</title>
		<link>https://regionalista.cl/2026/04/vandalizan-el-memorial-de-los-detenidos-desaparecidos-y-ejecutados-politicos-de-tocopilla/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 17 Apr 2026 00:43:47 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[La tarde de este jueves 16 de abril, las agrupaciones de derechos humanos de Tocopilla...]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">La tarde de este jueves 16 de abril, las agrupaciones de derechos humanos de Tocopilla fueron alertadas de un acto de vandalismo contra el memorial de los detenidos desaparecidos y ejecutados políticos de la dictadura cívico militar, ubicado frente al cementerio de la ciudad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al concurrir al lugar pudieron constatar la desaparición de tres placas de bronce de 60 x 90 centímetros que fueron instaladas por primera vez en 1994 y que tienen grabados los nombres de las 31 víctimas del golpe de Estado de 1973, tanto detenidos desaparecidos como ejecutados políticos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante esta misma jornada, representantes de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Tocopilla, de la Agrupación Sitio de Memoria La Veleidosa y de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos y Detenidos Desaparecidos de Antofagasta, presentaron una denuncia por vandalismo en la Policía de Investigaciones de Tocopilla, esperando que se inicie una investigación para esclarecer los hechos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La presidenta de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Tocopilla, Hilda Alfaro, denunció que se trata de “un atentado a la memoria del pueblo de Tocopilla». Asimismo, la dirigenta afirmó que esperan «recuperar estas placas en el más breve tiempo posible». </p>



<p class="wp-block-paragraph">«La denuncia ya está en manos de la PDI y esperamos que eso avance para esclarecer los hechos”, concluyó.</p>
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		<title>Crónica de un Refugio: Rosario, Argentina (1975-1976)</title>
		<link>https://regionalista.cl/2026/04/cronica-de-un-refugio-rosario-argentina-1975-1976/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Héctor Maturana Bañados]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 16 Apr 2026 19:23:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónicas]]></category>
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					<description><![CDATA[La música de fondo no era simplemente un sonido: era el latido mismo del tiempo...]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">La música de fondo no era simplemente un sonido: era el latido mismo del tiempo que atravesaba mis primeros días en Rosario, esa ciudad argentina que parecía respirar la humedad y el calor como portaestandartes oficiales durante largos meses del año.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cerca, muy cerca, canción de lejos en la voz de Mercedes Sosa se colaba entre las paredes. Su canción, una plegaria que removía los escombros de un pasado reciente, desnudaba un compromiso que no podía eludir, aunque yo todavía no supiera del todo a qué me enfrentaba en esos primeros días y semanas. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Era una catarsis que parecía diseñada para un cuero duro, un alma templada, y sin embargo, ese cuero no era el mío en plenitud. Era muy joven, si bien me había enfrentado a ciertas posibilidades de peligro por el ambiente político, de la vida misma no tenía mucho que decir en términos de sobrevivencia extrema. Por primera vez sentí el lamento de ver triste a mi madre al momento de despedirme de ella. Me traspasó su miedo a no verme más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Venía transitando por un camino cargado de reflexiones y dudas que aún me perseguían. No era solo la derrota del golpe de estado, que ya había aceptado con resignación amarga, sino los días que le siguieron, esos días en los que la detención, persecución y muerte de compañeros y compañeras dejó una herida cuya profundidad todavía no lográbamos dimensionar ni menos cicatrizar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El viaje desde Antofagasta había sido una interminable sucesión de estaciones y fronteras. Había tomado el tren que partía de Antofagasta hacia Bolivia, un trayecto quebrado en Uyuni donde el frío cortaba la piel a las cuatro de la madrugada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde allí, otro tren hacia La Quiaca, y luego el cruce de un puente raquítico y deshilachado me condujo al país que había elegido por cercanía geográfica. En el lado boliviano, la pobreza se hacía visible, cruda, y la diferencia con la Argentina parecía abismal a simple vista. La Quiaca me recibió con la promesa de un lento traslado: vendrían ocho largas horas hacia Jujuy, y después, otro tren hacia Rosario. Fueron casi 2 días de viaje en total… Llevaba muy poca plata. Una familia argentina que iba en dirección a Buenos Aires me fue proporcionando alimentación vital para sortear el hambre, fue mi primer contacto con una población solidaria, que se encuentra en cualquier parte de América, borrando de una plumada todos los estereotipos que la prensa y sectores interesados en levantar rivalidades provocan desuniones y prejuicios detrás de un escritorio o con un discurso político.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En mi mente danzaban preguntas sin respuestas, juramentos íntimos que me había hecho en el silencio de mis noches en Chile. Volver era una decisión que me repetía como un meditador hindú para no ceder ante la desesperanza. Esta era solo una parada transitoria, pensaba. Debía tomar otro camino de retorno al país muy pronto, aunque obedecer la orden de salida de mi ciudad, impuesta por la persecución que azotaba a la dirigencia del MIR, me había desarraigado y desorientado en lo profundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Éramos pocos los que resistíamos en la ciudad que se hacía larga y extenuante al caminarla a pie muchas veces, un puñado que sobrevivía rodeado de sombras y con agotadas redes de apoyo.&nbsp;En aquel tejido de voluntades que sostenía la resistencia, yo no era más que un eslabón en una cadena tan necesaria como frágil. Salir de la ciudad no fue un acto de voluntad propia, sino una orden política y un gesto de protección dictado por Oscar Leiva. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante meses, bajo el asedio de la incertidumbre, habíamos mantenido un contacto clandestino que desafiaba al acecho. Oscar, que se movía entre las sombras para salvaguardar la organización, decidió mi partida como quien resguarda una pieza vulnerable del tablero. Sin embargo, el destino fue implacable: ese mismo año, en noviembre de 1975, la sombra lo alcanzó. Oscar Leiva fue asesinado alevosamente en la casa de su tío, el lugar que se había convertido en su último refugio. Su muerte le dio un sentido trágico a mi propia libertad: Era el testimonio vivo de su último gesto de cuidado, una vida preservada a cambio de una vida entregada en la casa de un tío, en una clandestinidad que ya no pudo ocultarlo más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En marzo de 1975, Rosario ardía por dentro. No solo por el calor espeso y húmedo que se pegaba a la piel y no se iba ni de noche, sino porque el aire estaba cargado de política del terror estatal, de miedo y de rumores. La ciudad vibraba como un cable pelado: cualquier roce podía desatar una chispa. El verano todavía no se despedía, pero ya se olía el otoño, un otoño que traería algo más frío que el viento del río: un nuevo golpe de Estado se gestaba y cocinaba en altas esferas norteamericanas. La prensa como había pasado en Chile magnificaba el accionar de los guerrilleros y llamaba abiertamente a las fuerzas armadas a restaurar el orden.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A mi llegada, el abrazo de mi prima que vivía con su hijo Rodrigo y Mario fue un bálsamo refrescante, un brillo potente y muy querido para apaciguar el clima tenso que se vivía.&nbsp;Llegué a esa ciudad con una ingenua dosis de optimismo justo en el epicentro de una crisis que Argentina venía arrastrando, como una herida que nunca terminaba de cerrar. En Chile, la intensa vida política que nos consumía opacaba el rumor que llegaba del otro lado de los Andes, pero la verdad era que en Argentina el aire estaba cortado por la misma navaja invisible.&nbsp;La habitación donde me refugiaba era pequeña, y la humedad se pegaba al aire como un huésped no invitado, opresiva e insistente. Bebía agua sin parar, intentando sofocar ese peso invisible que me agobiaba. Con Mercedes susurrando su canto, aferrado a la incertidumbre de un regreso que recién llegado no se vislumbraba para cuando sería.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El país vivía una lucha política feroz. La efervescencia y la lucha desplegada había generado la incursión de dos organizaciones guerrilleras que, con la fuerza de la ideología y la rabia, buscaban subvertir el aparato estatal. La rebelión en sectores de la sociedad argentina tenía que ver con que el país era muy rico materialmente, pero la riqueza se concentraba en pocas manos, con un alto nivel de corrupción y miseria en ciudades alejadas del centro político. Tucumán se había convertido en un foco guerrillero. Así mismo había una intensa guerrilla urbana en las principales ciudades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde las mismas entrañas del Estado, se había gestado una fuerza oscura de ultraderecha, un organismo de la muerte que asesinaba a destajo a luchadores y luchadoras sociales, la llamada <strong>triple A </strong>(alianza anticomunista argentina operando en la penumbra). Con el tiempo, tras el golpe de Estado de 1976, serían precisamente esos comandos de civiles y militares, curtidos en la eliminación selectiva, quienes ejecutarían la desaparición masiva de guerrilleros, guerrilleras y disidentes .</p>



<p class="wp-block-paragraph">Llegué a una nación que, bajo la superficie de su tango y sus pasiones futbolísticas, estaba desgarrándose silenciosamente, escribiendo en la sangre de sus hijos el preámbulo de una de sus tragedias más oscuras. A diferencia de lo que sucedido en Chile, las fuerzas guerrilleras no tenían un fuerte arraigo en el pueblo. Buscaron resolver el conflicto a su favor en el corto plazo. Fueron aislados y aniquilados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El gobierno de Estela Martínez de Perón parecía que tambaleaba como un buque viejo en medio de una tormenta. Cada sirena en la madrugada podía ser un allanamiento, una caída, un nombre que ya no volvería a escucharse. La violencia extrema había dejado de ser noticia: era paisaje.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese paisaje me movía como migrante chileno, llevando una vida atada a múltiples vaivenes. Algunos de ellos eran apenas incomodidades; otros, pruebas casi imposibles de sortear. El asedio constante de la policía y de las fuerzas armadas se colaba por las rendijas de mi rutina: en las calles, en el hotel donde vivía, incluso en mis pensamientos. Sentía que caminaba por una cuerda floja tendida sobre un abismo de sospechas. Cada día era un ejercicio de equilibrio entre la necesidad de ordenar mi mente y un ambiente de confrontación que rozaba, con dedos helados, mi propia seguridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El eje de la ciudad era el río Paraná. Desde el primer momento supe que Rosario no se entendía sin ese río ancho, profundo, engañosamente manso. El Paraná no era un simple curso de agua: era un animal enorme, un dios horizontal, una carretera líquida que conectaba la ciudad con el Atlántico y, más allá, con el resto del mundo. A veces, en ciertas tardes, el río parecía respirar. El oleaje leve golpeaba las barrancas que se formaban con la erosión del río. El río tenía un ritmo casi humano, como si se exhalara el cansancio de siglos de barcos y despojos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El balneario La Florida se extendía como una media luna clara abrazando la ribera. Era una playa distinta a todo lo poco que yo conocía del Pacífico chileno. Allí no había olas que se estrellaran furiosas contra las rocas, ni espumas que arañaran la costa. En Rosario, el agua del río era otra cosa: una superficie tranquila bajo la cual corrían corrientes oscuras y silenciosas. Sobre esa piel marrón-verdosa, los barcos de gran tonelaje deslizaban su enorme peso, casi sin ruido, cargados con mercancías que iban y venían: hierro, combustibles, granos… y, sobre todo, soya.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La soya era el oro pálido de la región. Grano pequeño, suave, casi inocente a la vista, pero dueño de un precio que movía trenes y barcos. Vivía en un hotel modesto frente al puerto principal, desde donde podía ver parte de ese movimiento incesante. De día y de noche, el muelle era una coreografía de sirenas, motores, gritos de estibadores y sombras gigantescas de buques que se recortaban contra el cielo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de mis primeros trabajos fue de esos que marcan el cuerpo y, sin que uno lo sepa al comienzo, también el destino. Había que estar allí, en la boca del puerto, antes de que el sol rompiera la línea del horizonte. Las seis de la mañana&nbsp;no era una hora fácil de llegar para los rosarinos. Para mí vivir&nbsp;frente al puerto, era una ventaja táctica; un privilegio de unos cuantos metros que permitiría ganar la carrera silenciosa contra la multitud. Bastaba cruzar la calle, sintiendo el aire espeso y salado en el rostro, para sumarme a la fila que se formaba bajo la luz mortecina. Se contrataba a la gente a medida que fueran llegando. Esa era la regla principal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Era el ritual diario del músculo y la urgencia: cada hombre, una silueta tensa, esperando que el engranaje de la fortuna girara y entregara, por un día más, el permiso de la subsistencia. El puerto era el amo, y nosotros, sus madrugadores súbditos<strong>.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Me contrataron para vaciar las bodegas de un buque cargado con toneladas de soya. El método era brutalmente sencillo: pala en mano, tres horas consecutivas sin parar, y luego tres horas de descanso. Tres horas más de pala, tres de descanso, y así hasta que las bodegas quedaran desnudas, listas para volver a llenarse en otra parte del mundo. El barco tenía urgencia de zarpar: el tiempo, en el puerto, costaba dinero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La soya se nos metía por todos lados. El polvo amarillo se pegaba en la ropa, se metía en la boca, en la nariz, en los ojos. Después de un rato, ya no sabía si sudaba o si me deshacía en harina. La pala levantaba, como una extensión de mi brazo. Al principio, cada movimiento era una batalla. Luego, entraba en una especie de trance: el ruido del hierro contra el piso de la bodega se mezclaba con el latido de mi corazón, y el mundo se reducía a ese círculo pequeño donde la punta de la pala perforaba la montaña de grano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esos tiempos, ver demasiado o sentir demasiado podía ser tan peligroso como decir lo que no se debía. Pero desde aquel día, el trabajo en el buque dejó de ser únicamente un esfuerzo brutal de músculo y cansancio. Empezó a ser también una especie de ritual extraño, un pacto silencioso entre mis manos y esa montaña de granos que, al final, me daría algo más que dinero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mis manos se volvieron callosas muy pronto. La piel dura se levantó como una armadura en las palmas, en la base de los dedos, en los nudillos. Los hombres del puerto solían decir que uno no trabajaba de verdad hasta que las manos dejaran de pertenecerle a uno y se volvieran herramientas. Aquellas manos, curtidas a fuerza de pala, serían mi salvoconducto más inesperado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El hotel donde vivía era un edificio viejo, de pasillos angostos y olor a humedad. Las paredes guardaban historias que nadie se atrevía a contar en voz alta: huéspedes que habían desaparecido de un día para el otro, valijas que nunca fueron reclamadas, visitas nocturnas de hombres con zapatos pesados. Cada tanto, la policía irrumpía como un viento malo: golpes en las puertas, gritos, documentos al aire. Ser chileno en esos años era llevar un sello invisible en la frente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Éramos sospechosos por definición, piezas potenciales de un tablero que yo apenas alcanzaba a comprender. En más de una ocasión, tuve que enfrentarme al ritual de la sospecha. Los agentes me miraban con una mezcla de desconfianza y rutina. Pedían papeles, preguntaban cosas que ya me habían preguntado antes, buscaban contradicciones en mi acento. Y, finalmente, como si estuvieran culminando una ceremonia, me exigían:</p>



<p class="wp-block-paragraph">—Muéstrame las manos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces yo extendía las palmas hacia ellos. En el breve silencio que seguía, las líneas de mi vida, del corazón y de la cabeza quedaban eclipsadas por algo más simple y contundente: la dureza de la piel, los callos, las grietas blancas. Las manos suaves, decían en voz baja, eran las de los rateros internacionales, los que vivían del engaño y del hurto fino. Las manos ásperas, en cambio, hablaban por sí mismas: eran la firma de un hombre que trabajaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nunca supe quién había inventado esa teoría, ni cuánto de superstición y cuánto de método policial tenía. Pero lo cierto es que esas manos, forjadas a pala en la oscuridad de las bodegas, me salvaron de varias arremetidas. La policía se retiraba, no sin advertencias, no sin miradas que dejaban un surco de inquietud. El peligro no desaparecía, solo se alejaba un poco, como una ola que retrocede para volver con más fuerza. Sin embargo, cada vez que me dejaban ir, sentía que algo se había torcido a mi favor, como si el río hubiera decidido, por un día más, no arrastrarme.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Rosario, en medio de todo ese torbellino, me regaló algo que no esperaba encontrar: amistades. En el poco tiempo que llevaba allí, había logrado acercarme al pueblo argentino en su versión más auténtica, la del barrio, la del mate compartido, la de las palabras que salían del alma sin adornos. No eran amistades superficiales: en un clima así, nadie se tomaba el trabajo de fingir afecto. El tiempo era demasiado incierto como para desperdiciarlo en máscaras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La esencia de lo que hallé en ese contacto cotidiano fue una forma de amistad que lindaba entre lo sincero y lo heroico. En cada gesto de camaradería había una pequeña apuesta: confiar en el otro cuando el mundo entero te decía que cuidaras la espalda. Había algo casi mágico en ese reconocimiento mutuo entre desconocidos: bastaban un par de frases, un ademán, una mirada, para saber si tenías delante a alguien con quien podías compartir un vino barato y una historia verdadera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con algunos de ellos trabajé descargando y cargando camiones, con otros en changas improvisadas que surgían de la nada y se desvanecían al día siguiente. Cada trabajo era una puerta a un universo distinto: el mercado, el taller mecánico, la obra en construcción, el bar de mala muerte donde se mezclaban los olores a fritura, tabaco y conspiraciones. A través de esos oficios provisionales, me conecté directamente con el pulso de la ciudad, con la respiración diaria de un pueblo que, aun bajo la sombra creciente del miedo, seguía siendo capaz de reír, de discutir de fútbol, de cantar milongas y chacareras desafinadas al final de la noche.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Había noches en que, después de una jornada larga, me sentaba a la orilla del Paraná, mirando las luces de los barcos que se alejaban lentamente. A veces pensaba que tal vez uno de esos barcos llevaba en sus bodegas un puñado de grano que yo mismo había cargado o descargado. Imaginaba la soya viajando por el río, luego por el mar, cruzando fronteras invisibles, llegando a puertos que yo no conocía. Y en ese pequeño ejercicio de imaginación había una certeza: algo de mí, aunque fuera un esfuerzo anónimo y sudoroso, se iba también con ese cargamento hacia otros mundos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esos momentos el río dejaba de ser solo un escenario y se volvía un personaje más de mi historia. Un personaje silencioso, pero atento, como si estuviera tomando nota de cada decisión, de cada miedo, de cada amistad que iba tejiendo día a día. Yo no lo sabía todavía, pero el Paraná, con su agua oscura y sus corrientes caprichosas, empezaba a ser el espejo donde mi vida, en esa ciudad ajena y a la vez tan mía, iba a reflejar sus primeras grandes aventuras. Y también sus primeros verdaderos peligros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mis primeros verdaderos peligros no vinieron de la pala ni de las alturas de la bodega, sino de la ciudad misma, que se volvió cada día más hostil. El Paraná seguía fluyendo, pero a comienzos de 1976, ya no se podía ignorar el olor a pólvora y traición. El golpe se olía en el aire, y yo, un chileno con alguna experiencia en golpe de estado y el roce que había tenido con la policía, sabía que mi tiempo en la cuerda floja se acortaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El allanamiento no tardó en llegar. Sucedió tras la consolidación de la dictadura en Argentina, en un clima de terror sistemático. Era una noche cerrada, de esas en que la humedad de Rosario parece volverse sólida. El ruido no vino de la calle, sino desde adentro, un trueno de botas militares que retumbaban en los pasillos angostos del hotel. Era el viento malo que venía a visitarnos. Los gritos en el piso de abajo, los golpes secos en las puertas, me pusieron en alerta total. A esas alturas pasado más de un año, solo vivía con Mario. Mi prima Silvia y el Rorro se habían devuelto a Chile.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La adrenalina me desarrolló la disciplina de los años en el MIR. En segundos, la habitación se convirtió en un refugio de emergencia. Ocultamos la poca documentación sensible que teníamos y nos dispusimos a esperar el inevitable ingreso. Sentados en la cama, intentando que la respiración no delatara el torrente que corría por las venas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El golpe en la puerta fue un estallido. Soldados armados irrumpieron en la habitación. Rostros jóvenes, duros, con esa mezcla de miedo e impunidad que solo otorga un fusil. Revisaron cada rincón: los colchones, bajo la cama, el pequeño armario donde la humedad se pegaba a la ropa. La atmósfera era eléctrica. De nuevo éramos los sospechosos por definición, la pieza extranjera en un tablero que solo entendía de eliminación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y entonces, en el medio del trajín de nuestras pertenencias uno de ellos dio con ella. Estaba oculta, pero no lo suficiente. Una revista editada con noticias de Chile bajo dictadura. Era un testimonio gráfico de la represión de Pinochet, una prueba de nuestra conexión con la realidad que no intentábamos dejar atrás, y de nuestra identidad política.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El soldado la sostuvo con dos dedos, como si fuera un objeto contaminado. Su rostro se cerró, y aunque no entendía de todo el contenido de la revista, sabía que era algo sospechoso, algo peligroso. El resto del grupo se tensó. El silencio se hizo pesado, solo roto por nuestras respiraciones superficiales. El peligro se había materializado en ese papel impreso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los soldados, siguiendo el protocolo de terror, nos obligaron a permanecer inmóviles con las manos en la nuca. Esperaron un largo rato, ese tiempo se estiró hasta volverse una agonía, hasta que llegara el oficial a carga del operativo para verificar el hallazgo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando el comandante, un hombre con la arrogancia propia del poder absoluto, finalmente apareció en el umbral, noté que algo estaba mal. Su vista y su actitud no eran las habituales. No portaba la concentración fría y metódica del verdugo. Estaba descompuesto, desconcentrado, como si acabara de terminar una tarea sórdida y estaría lidiando con su propia náusea. Apenas si miró la revista. Hizo un gesto vago de desprecio y se limitó a revisar mi documentación básica sin la habitual ferocidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese minuto crucial, la revista pasó a ser una molestia burocrática en lugar de un crimen político. El comandante no estaba allí. No estaba realmente allí. Firmó un papel, dio la orden de terminar y se marchó con una prisa torpe que desentonaba con su uniforme. Zafamos. Habíamos evadido la detención por un error, una distracción del sistema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Más tarde, supimos el motivo de esa desconcentración. Una mujer que vivía en el tercer piso del hotel relató el hecho: el oficial la había violado. La brutalidad del régimen, la impunidad con la que se movían, había invadido su propia línea de defensa. El horror no había estado en el papel impreso de la revista chilena, sino en la violencia cotidiana y personal que ese hombre había dejado atrás en el pasillo, un acto que había desestabilizado su propia mente justo a tiempo para salvar la nuestra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El peligro no se había alejado, solo había cambiado de forma. Entendí que mi supervivencia no dependía solo de mi habilidad para sobrevivir en condiciones extremas, sino de las grietas del mal, de las fallas humanas que a veces lograban torcer el destino. Mis manos curtidas en la soja me habían salvado del prejuicio; la atrocidad cometida en el tercer piso me había salvado de la celda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así las cosas, el cerco de nuestros movimientos se iba cerrando. En el lugar en que te encontraras se olía el peligro de una detención bajo cualquier pretexto. Nuestro quehacer principal durante el año 76 tenía que ver con el levantamiento de un taller artesanal de fabricación de carteras de cuero para nuestra sobrevivencia. El trabajo tenía aceptación y cada cierto tiempo se entregaban en concesión a los lugares céntricos de la ciudad. Cada cierto tiempo salíamos a recaudar las ventas que se producían con cierta rapidez. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En Rosario los días miércoles había actuaciones gratuitas en el <strong>Teatro El Circulo</strong>. Teníamos por costumbre asistir cuando disponíamos de tiempo. El Golpe de Marzo de 1976 se había consolidado y como suele suceder en estos casos, los militares buscaban legitimarse sobre todo en ceremonias que la sociedad construye a su favor. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El caso es que un 25 de mayo se conmemora el inicio del proceso histórico de la independencia de Argentina. Al momento de cruzar el umbral de la entrada del teatro, dos policías nos detienen y nos piden la documentación. Ambos nos encontrábamos con los permisos de turistas vencidos, pero habíamos iniciado los trámites para regularizar nuestra permanencia. No estábamos cien por ciento legales ni tampoco ilegales. Nos acusan de estar ilegales. Llegamos a una comisaría. Entregamos nuestras pertenencias en la sala de guardia. Ese día habíamos recaudado dinero de nuestras ventas. Al poco rato nos llevan a una celda. Nos comienzan a instar abiertamente a entregar el dinero a cambio de nuestra libertad. A nuestra negativa aumentaron la presión con insultos y amenazas de expulsión del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Alrededor de las 20 horas hay cambio de guardia. Los policías que ingresan mantienen el hostigamiento usando métodos agresivos y amenazas. Al día siguiente nos trasladan a otro centro de detención bastante surrealista. En el lugar había presos que llevaban detenidos varios años sin estar condenados. Nos dimos cuenta de aquello, porque al poco rato sale en libertad un detenido con aplauso cerrado de los que se encontraban ahí. Luego de estar casi todo el día detenido y prestos a permanecer la noche en el lugar, ¡surge un grito inesperado!: «¡¡Los chilenos se van en libertad!!» 2 mujeres funcionarias de migración se presentan personalmente en el recinto policial con nuestras carpetas. Habían sido alertadas por un policía que antes de terminar el turno nos preguntó si podía hacer algo por nosotros. Fue un gesto inusual que nos permitió salir en libertad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con Mario decidimos vivir en lugares separados. El punto de encuentro era una pieza que ocupábamos para nuestro taller de cuero. Un día de invierno Mario no llegó. A las pocas horas me entero de que fue detenido y secuestrado por una denuncia injustificada en su contra. Avisé rápidamente a su familia que vivía en Chile. Junto a su padre comenzó un periplo frenético para encontrarlo en un marco de mucha desconfianza y desprotección. En aquel momento desconocíamos el tema de la desaparición de personas, pero este hecho se estaba dando en ese contexto. Por ninguna parte se reconocía su detención. Fueron casi 2 meses de grandes tensiones y nerviosismo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Me veo junto a su familia enfrentados a un problema mayúsculo. Las puertas que habíamos tocado e indagaciones que habíamos realizado no daban resultado. Un día alguien nos recomendó ubicar a un chileno que vivía muchos años en Rosario: él podía ayudarnos. Tras indagar entre conocidos del aparato policial, el personaje logró finalmente quebrar el silencio: Mario estaba detenido en el Servicio de Información de la Policía Federal de Rosario. El lugar, ubicado en pleno corazón de la ciudad, sería recordado años después bajo el siniestro nombre de <strong>«El Pozo»</strong>, un enclave destinado a la detención política, el suplicio y la desaparición. Se estima que transitaron por ahí más de 2000 personas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando Mario finalmente emergió de las sombras de aquella mazmorra, se encontró de pronto recorriendo sus últimos días las calles de Rosario con la desorientación absoluta de quien ha extraviado el pulso de la luz. Avanzaba maltrecho, con la mente nublada y el paso incierto, cargando el peso de un aislamiento y un encierro prolongado que le habían arrebatado, por demasiado tiempo, la noción del mundo exterior.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante los casi dos años que convivimos, su risa —siempre contagiosa y optimista— terminó siendo mi brújula. Su empuje lograba que el rigor de lo cotidiano se volviera más liviano. Siempre lo recuerdo con un ejemplar de la revista <strong><em><strong><em>Crisis</em></strong></em></strong>&nbsp;bajo el brazo, esa publicación que fue mi puerta de entrada a la espesura del campo cultural y político argentino. Fue él quien me dio las claves para descifrar ese nuevo mundo, mucho antes de que el destino lo empujara a abandonar definitivamente el país.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A fines de 1976, resolví retornar al país. El cruce por Mendoza marcó el fin de una etapa intensa en la que Argentina funcionó como un paréntesis de formación y supervivencia. Volví a Chile con la convicción fortalecida y una vitalidad que desafiaba la realidad del momento. Aquel periodo de casi dos años en el país trasandino fue el preámbulo necesario para encarar el retorno. Regresaba a un Chile que, en su resistencia, adquiría dimensiones míticas: un país que me esperaba con sus propias sombras, pero también con la urgencia de quienes no se daban por vencidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>Por Héctor Maturana Bañados</em></strong></p>
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		<title>Sitio de Memoria La Providencia realizará seminario regional sobre Derechos Humanos y Protesta Social en Antofagasta</title>
		<link>https://regionalista.cl/2026/04/sitio-de-memoria-la-providencia-realizara-seminario-regional-sobre-derechos-humanos-y-protesta-social-en-antofagasta/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2026 17:13:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Antofagasta]]></category>
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					<description><![CDATA[Los días 9 y 10 de abril, el Sitio de Memoria La Providencia llevará a...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Los días 9 y 10 de abril, el Sitio de Memoria La Providencia llevará a cabo el seminario regional “Derechos Humanos y Protesta Social: Diálogos sobre pedagogías en resistencia y entramados de reparación”, instancia abierta a la comunidad que busca propiciar el análisis crítico, el diálogo colectivo y la reflexión en torno a los procesos sociales y las memorias en el territorio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La actividad se desarrollará entre las 08:30 y las 14:00 horas en dependencias del sitio, ubicado en Manuel Antonio Matta #3230, y contará con la participación de organizaciones sociales, activistas, profesionales y representantes del mundo académico vinculados a la defensa y promoción de los derechos humanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El seminario se estructura en cuatro mesas temáticas. La primera, “Protesta Social y Derechos Sociales”, contará con la participación de Fernando Briones-Urrutia, representante de Amnistía Internacional Chile; Elizabeth Andrade Huaringa, Premio Nacional de Derechos Humanos y vocera del Movimiento de Pobladorxs Vivienda Digna; y la Coordinadora por la Defensa del Río Loa y la Madre Tierra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La segunda mesa, “Entramados de Reparación”, reunirá a Camila Vargas Mardones, integrante de la Agrupación Providencia y de la Agrupación de Familiares Víctimas de Tocopilla; José Olivares Espinoza, psicólogo clínico especializado en trauma y violencias; y Mery Cortez Ortíz, madre de Romario Veloz y activista por los derechos humanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la tercera mesa, “Corporalidades en resistencia”, participarán Victoria Aldunate Morales, lesbiana feminista antirracista e integrante de la colectiva Tierra y Territorio; Lorenza Quezada Mendoza, de la organización Salud Trans para Chile; y el Cordón Feminista Antofagasta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Finalmente, la mesa “Pedagogías Críticas” contará con la participación de Jocelyn Maldonado Peña, profesora de Historia; Maíra Máximo, educadora del área Memorias de Londres 38; y Fabián Cabaluz, académico de la UPLA y de la Universidad de Chile, además de educador popular.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El seminario está dirigido a todo público interesado en profundizar en la relación entre derechos humanos y protesta social, promoviendo el intercambio de experiencias, la construcción de saberes situados y el fortalecimiento de redes en el ámbito de la memoria y la justicia social.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta iniciativa es parte del proyecto “Gestión del Sitio de Memoria La Providencia”, una Iniciativa financiada por el Gobierno Regional de Antofagasta, con recursos del Fondo Nacional de Desarrollo Regional por un monto de $39.269.733, F.N.D.R., 8% línea Subsidio, año 2025, aprobados por el Consejo Regional de Antofagasta.</p>
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		<title>Alerta por retrocesos en Derechos Humanos: Organizaciones exigen restitución del Plan Nacional y rechazan beneficios a genocidas</title>
		<link>https://regionalista.cl/2026/03/alerta-por-retrocesos-en-derechos-humanos-organizaciones-exigen-restitucion-del-plan-nacional-y-rechazan-beneficios-a-genocidas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 21 Mar 2026 00:11:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[críticas]]></category>
		<category><![CDATA[DDHH]]></category>
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					<description><![CDATA[Frente al Ministerio de Justicia, diversas organizaciones manifestaron su indignación por el retiro del Plan...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h4 class="wp-block-heading"><span><i class="fas fa-arrow-right"></i></span>Frente al Ministerio de Justicia, diversas organizaciones manifestaron su indignación por el retiro del Plan Nacional de DD.HH. y el avance del proyecto que busca liberar a condenados por crímenes de lesa humanidad. </h4>



<p class="wp-block-paragraph" id="p-rc_f381f6d91bc33572-16">La Coordinadora Nacional de Agrupaciones de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Ejecutados Políticos se congregó este viernes frente al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos para expresar su «preocupación e indignación» ante una serie de medidas impulsadas por la administración del presidente José Antonio Kast. </p>



<p class="wp-block-paragraph" id="p-rc_f381f6d91bc33572-16">Las organizaciones, entre las que destaca la <strong>Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos y Detenidos Desaparecidos de Antofagasta</strong>, alertaron sobre lo que califican como una estrategia de impunidad promovida por sectores de la derecha tradicional y la ultraderecha, hoy en el poder Ejecutivo, y que representan «un grave retroceso en memoria, verdad y justicia en Chile».</p>



<p class="wp-block-paragraph" id="p-rc_f381f6d91bc33572-16"><strong>Rechazo a la impunidad</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph" id="p-rc_f381f6d91bc33572-17">El punto central de la convocatoria fue el rechazo categórico al proyecto de ley de <strong>conmutación de penas</strong>, que busca otorgar beneficios de reclusión domiciliaria a condenados por crímenes de lesa humanidad bajo el pretexto de «avanzada edad» o «enfermedades crónicas». Para los familiares, esta iniciativa es una «aberración» que utiliza dolencias propias de la vejez para permitir que genocidas eludan la justicia sin mostrar arrepentimiento ni entregar información sobre el paradero de las víctimas.</p>



<p class="wp-block-paragraph" id="p-rc_f381f6d91bc33572-18">Las agrupaciones recordaron que el <strong>Estatuto de Roma</strong> y la jurisprudencia internacional prohíben beneficios carcelarios desproporcionados para violadores de derechos humanos, pues «vacían de contenido las sentencias»<sup></sup>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Retiro de planes y exigencia de búsqueda</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph" id="p-rc_f381f6d91bc33572-19">Otro foco de alarma es el retiro del <strong>Tercer Plan Nacional de Derechos Humanos 2026-2029</strong> de la Contraloría General de la República. Según el comunicado emitido por las agrupaciones, este instrumento es una hoja de ruta técnica e interministerial esencial para cumplir con las obligaciones internacionales de Chile, y su abandono constituiría una «afrenta a las víctimas».</p>



<p class="wp-block-paragraph" id="p-rc_f381f6d91bc33572-20">Finalmente, los manifestantes exigieron al Gobierno otorgar <strong>máxima urgencia</strong> a la tramitación del <strong>Plan Nacional de Búsqueda</strong> en el Senado, tras su aprobación en la Cámara de Diputados. «La búsqueda de nuestros familiares es un deber ético que no puede quedar sujeto a voluntades políticas contingentes», declararon las agrupaciones, enfatizando que para ellos el «Nunca Más» es un estándar jurídico que la democracia no puede relativizar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A continuación puedes leer el comunicado completo:</p>



<div data-wp-interactive="core/file" class="wp-block-file"><object data-wp-bind--hidden="!state.hasPdfPreview" hidden class="wp-block-file__embed" data="https://regionalista.cl/wp-content/uploads/2026/03/Comunicado-Agrupaciones-DDHH-y-DDDD.pdf" type="application/pdf" style="width:100%;height:600px" aria-label="Incrustado de Comunicado Agrupaciones DDHH y DDDD."></object><a id="wp-block-file--media-56d53435-c4fc-4cfb-8022-85710002c147" href="https://regionalista.cl/wp-content/uploads/2026/03/Comunicado-Agrupaciones-DDHH-y-DDDD.pdf">Comunicado Agrupaciones DDHH y DDDD</a><a href="https://regionalista.cl/wp-content/uploads/2026/03/Comunicado-Agrupaciones-DDHH-y-DDDD.pdf" class="wp-block-file__button wp-element-button" download aria-describedby="wp-block-file--media-56d53435-c4fc-4cfb-8022-85710002c147">Descarga</a></div>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Antofagasta despide al guardián de sus mares y de su pampa: Fallece el escritor Jaime Alvarado García</title>
		<link>https://regionalista.cl/2026/03/antofagasta-despide-al-guardian-de-sus-mares-y-de-su-pampa-fallece-el-escritor-jaime-alvarado-garcia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Mar 2026 13:34:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Antofagasta]]></category>
		<category><![CDATA[desierto]]></category>
		<category><![CDATA[escritor]]></category>
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					<description><![CDATA[La memoria de Antofagasta ha perdido a uno de sus narradores más fieles. Este 10...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La memoria de Antofagasta ha perdido a uno de sus narradores más fieles. Este 10 de marzo, el mundo de las letras, la academia y el periodismo regional se tiñó de luto tras la partida de <strong>Jaime Nelson Alvarado García (1946-2026)</strong>, hombre multifacético que dedicó su pluma a rescatar los relatos que dormían bajo la arena y el salitre del desierto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Profesor normalista y periodista, Alvarado no solo fue un investigador riguroso; fue un aventurero que supo combinar su pasión por la historia con una curiosidad insaciable. Sus pasos recorrieron desde los archivos históricos hasta los roqueríos de la costa, siempre en busca de ese hilo invisible que une la identidad pampina con el destino marítimo de nuestro norte grande.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su obra bibliográfica queda hoy como un tesoro patrimonial para las nuevas generaciones. Textos fundamentales como <strong>“Proa al oeste”</strong>, la cruda reconstrucción de <strong>“Sangre obrera en San Gregorio”</strong> y su lúcida mirada en <strong>“Medianamente Chilenos y Exageradamente Antofagastinos”</strong>, revelan a un autor comprometido con la verdad histórica y la idiosincrasia local.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Especial mención merece su trabajo <strong>“Narraciones Marítimas de Antofagasta: Crónicas de Naufragios 1759–1983”</strong>, donde documentó con maestría la relación —a veces trágica, siempre profunda— entre los habitantes de esta tierra y el Océano Pacífico.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><span><i class="fas fa-arrow-right"></i></span><strong>«Ya navega otros mares»</strong> </h3>



<p class="wp-block-paragraph">Desde el mundo editorial, las reacciones no se hicieron esperar. <strong>Pampa Negra Ediciones</strong>, casa que acogió parte de su trabajo, lo despidió recordándolo no solo como el intelectual respetado, sino como el amigo, fotógrafo, boxeador y amante empedernido del Desierto de Atacama. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>«Muchas gracias por tu generosa amistad y sabiduría&#8230; tu nombre seguirá surcando siempre nuestra memoria»</em>, expresaron en una emotiva despedida a través de sus redes sociales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jaime Alvarado García deja un vacío difícil de llenar, pero sin duda su voz seguirá viva cada vez que un investigador o un ciudadano curioso abra uno de sus libros para entender quiénes somos y de dónde venimos.</p>
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		<title>Hoy se cumplen 120 años de la masacre obrera en la Plaza Colón de Antofagasta</title>
		<link>https://regionalista.cl/2026/02/hoy-se-cumplen-120-anos-de-la-masacre-obrera-en-la-plaza-colon-de-antofagasta/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 06 Feb 2026 22:29:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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		<category><![CDATA[derechos]]></category>
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					<description><![CDATA[Hoy se cumplen 120 años de una herida abierta en Antofagasta. Un episodio que la...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Hoy se cumplen 120 años de una herida abierta en Antofagasta. Un episodio que la historia oficial intentó borrar, minimizar o empujar al olvido, pero que persiste con fuerza en la memoria colectiva de la ciudad. El 6 de febrero de 1906, la Plaza Colón —símbolo de encuentro y vida cívica— se transformó en escenario de una masacre obrera, cuando una protesta por derechos laborales básicos fue brutalmente silenciada a balazos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo comenzó con la huelga de los trabajadores del ferrocarril, quienes exigían algo tan elemental como media hora legal para colación. La demanda buscaba evitar los descuentos salariales que sufrían a diario debido a la distancia de sus hogares y a los retrasos inevitables en una jornada marcada por la precariedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 29 de enero de 1906, la huelga fue formalizada y rápidamente sumó la adhesión de ferroviarios, trabajadores salitreros, marítimos y diversos gremios. Al día siguiente, Antofagasta amaneció prácticamente paralizada. La ciudad se detuvo. Pero el diálogo nunca llegó. Los empresarios se mantuvieron intransigentes, negándose incluso a considerar una mejora mínima en las condiciones de vida de sus trabajadores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Frente al crecimiento del movimiento obrero, el intendente de la época, Daniel Santelices, autorizó la creación de un cuerpo armado conocido como la “Guardia del Orden”, integrado por comerciantes, empresarios, ciudadanos españoles y miembros de la élite local. A ello se sumó la solicitud de apoyo militar: un piquete de marineros de la fragata blindada Blanco Encalada. El mensaje era claro: la protesta sería sofocada por la fuerza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La tarde del 6 de febrero, entre 2.000 y 3.000 huelguistas se reunieron en la Plaza Colón para realizar un mitin y visibilizar sus demandas. Eran cerca de las 17:00 horas cuando la Guardia del Orden irrumpió en el lugar. Tras un breve intercambio de consignas, abrieron fuego de manera indiscriminada contra la multitud desarmada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El pánico se apoderó de la plaza. Los trabajadores intentaron escapar por las calles Washington y Balmaceda, buscando refugio. Allí los esperaba otro cerco represivo: efectivos de la marinería continuaron el ataque, cerrando cualquier vía de huida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La matanza habría durado apenas tres minutos. Tres minutos bastaron para segar la vida de decenas —quizás cientos— de hombres y mujeres cuyo único “delito” fue exigir dignidad. Las cifras oficiales de la época hablaron de 50 a 60 muertos, pero múltiples testimonios y fuentes posteriores sostienen que las víctimas podrían haber superado las 300 personas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa misma noche, los cuerpos fueron retirados con rapidez y llevados al cementerio. El silencio se impuso desde las autoridades y la prensa oficial, que minimizaron los hechos y ocultaron la verdadera dimensión de la tragedia. Hasta hoy, el número exacto de víctimas sigue siendo desconocido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A 120 años de la Matanza de la Plaza Colón, Antofagasta sigue cargando con esta deuda histórica. Recordar no es solo un acto de memoria: es un gesto de justicia. Porque la historia de la ciudad también está escrita con la sangre de quienes lucharon por derechos laborales que hoy damos por sentados, pero que costaron vidas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Agrupación por la Memoria Histórica Providencia de Antofagasta convocó a una velatón e intervención artística para conmemorar esta fecha a partir de las 19:00 horas de hoy viernes 6 de febrero en la Plaza Colón, frente a la Delegación Presidencial Regional.</p>
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		<item>
		<title>Agrupación Providencia denuncia nueva agresión de Carabineros: Lanzaron huevos hacia el Sitio de Memoria</title>
		<link>https://regionalista.cl/2025/12/agrupacion-providencia-denuncia-nueva-agresion-de-carabineros-lanzaron-huevos-hacia-el-sitio-de-memoria/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Dec 2025 01:47:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[agresión]]></category>
		<category><![CDATA[Antofagasta]]></category>
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					<description><![CDATA[La Agrupación Providencia de Antofagasta denunció nuevas agresiones contra el Sitio de Memoria, apuntando directamente...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La Agrupación Providencia de Antofagasta denunció nuevas agresiones contra el Sitio de Memoria, apuntando directamente a la institución de Carabineros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«El día de ayer, 14 de diciembre de 2025, personas lanzaron huevos hacia los accesos del Archivo del Sitio de Memoria y la Biblioteca Comunitaria, que además es punto de lectura de la Biblioteca Regional», indicaron mediante un comunicado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Los accesos que fueron vandalizados colindan hacia las dependencias del Cuartel Chuquisaca de Carabineros de Chile, por lo que no hay forma de acceder desde el exterior del recinto. En ese sentido, somos claros en denunciar que esto no se trata de un hecho fortuito ni aislado: es un acto de hostigamiento deliberado desde el recinto de Carabineros», agregaron.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La organización recordó que este tipo de episodios han sido recurrentes desde el año 2018. El hecho más reciente ocurrió en julio de 2025, ocasión en que la agrupación Tumba Diabla registró el lanzamiento de huevos hacia el recinto por parte de Carabineros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Este ataque ocurre el mismo día en que se anuncia el triunfo de José Antonio Kast y el avance de un proyecto político abiertamente fascista, negacionista y enemigo de los derechos humanos, lo que nos pone en alerta ante la ofensiva en contra de las organizaciones sociales, comunitarias y de derechos humanos», advirtieron.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde la Agrupación Providencia responsabilizaron al Estado, sus instituciones y sus autoridades «por la falta de garantías para resguardar los Sitios de Memoria, por perpetuar la precariedad de los y las trabajadoras de la Memoria y por permitir que estos actos se repitan en un contexto de creciente legitimación del autoritarismo».</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Por último, hacemos un llamado a visitar el Sitio, a habitarlo y a construir juntos todo tipo de trincheras y contraofensivas necesarias frente al avance del fascismo, para defender nuestros derechos desde la Memoria y la Organización Popular. Este ataque no nos amedrenta ni nos hará cesar nuestro trabajo», concluyeron.</p>
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		<item>
		<title>El ilustrador antofagastino Damivago se presentará en la Feria del Libro de Santiago </title>
		<link>https://regionalista.cl/2025/11/el-ilustrador-antofagastino-damivago-se-presentara-en-la-feria-del-libro-de-santiago/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Valeria Ríos Guerrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 21 Nov 2025 17:29:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Antofagasta]]></category>
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					<description><![CDATA[El ilustrador antofagastino Daslav Vladilo, conocido por su humor gráfico bajo el seudónimo Damivago, será...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El ilustrador antofagastino <strong>Daslav Vladilo</strong>, conocido por su humor gráfico bajo el seudónimo <strong>Damivago</strong>, será parte de la Feria del Libro de Santiago (FILSA) desde este viernes, donde presentará <em>Nostalgia</em>, obra que este 2024 fue reconocida como <strong>Mejor Cómic de Humor</strong> por el Festival Internacional del Cómic de Santiago (FIC). El libro -totalmente autogestionado- reúne referencias visuales y culturales de los años 90&#8242; y 2000&#8242;, además de contenido inédito no disponible en sus redes sociales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Damivago describe esta nueva publicación como <strong>“un viaje al pasado para revivir tus recuerdos de infancia”</strong>, en una propuesta que combina humor, memoria y crítica social. <em>Nostalgia</em> estará disponible en FILSA 2025 hasta el 30 de noviembre, en el Centro Cultural Estación Mapocho.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El artista, que desde hace diez años mantiene un modelo de edición completamente independiente, comenta que la autogestión ha sido clave para conectar con su audiencia: <em>“A la gente le gusta eso, se siente identificada”</em>, afirma sobre la confección de sus libros, de los cuales él mismo realiza la creación gráfica, el diseño y la distribución.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además de <em>Nostalgia</em>, exhibirá otras de sus obras más reconocidas como <em>“No soy machista, pero…”</em>, <em>“Redes Antisociales”</em> y <em>“¡Fuera de mis privilegios!”</em>, disponibles también en su sitio web<a href="http://www.damivago.cl"> <strong>www.damivago.cl</strong></a>, donde ofrece libros, stickers, posters, poleras y otros productos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nacido y criado en Antofagasta, ex alumno del Colegio San Luis, comenzó a dibujar desde pequeño “por amor al arte”, ilustrando a sus amigos y familiares “por diversión o venganza”, como él mismo relata en su biografía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su estilo mezcla estética <em>cartoon</em> con temáticas para jóvenes y adultos, abordando ironía, humor negro, sátira política, crítica social, religión y, especialmente, <strong>defensa animal</strong>, uno de sus sellos creativos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A la fecha, Damivago suma <strong>nueve libros de humor gráfico</strong>, varios de ellos galardonados en festivales nacionales: <em>Humor Animal</em> (Mejor Cómic de Humor, FIC 2017), <em>Redes Anti Sociales</em> (Premios Lector 2018), <em>Chaqueteo Nacional Nº1 y 2</em> (Mejor Libro de Humor Gráfico 2018, Premios Forestal), <em>No soy machista, pero…</em> (Mejor Cómic de Humor 2019, FIC 2020), <em>Chaqueteo Nacional Nº2. Chile Despertó</em> (2020), <em>Cuarentena Paso a Paso</em> (2021), <em>Fuera de mis privilegios</em> (Mejor Cómic de Humor Chileno 2022, FIC 2023), <em>Me Gusta</em> (2023) y <em>Nostalgia</em> (2024).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además de publicar en revistas y medios digitales chilenos y extranjeros, ha participado en decenas de ferias del libro e ilustración en Antofagasta, Valparaíso, Santiago, Concepción, Valdivia, Ñuñoa y Providencia, entre otras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque su obra se centra en temáticas sociales y cotidianas, Damivago reconoce que en ocasiones aborda la contingencia política mediante viñetas que generan amplia interacción en redes: <em>“Lo importante es reírse con lo que está pasando”</em>, dice el ilustrador sobre su aproximación al humor político, al que define como más momentáneo y contextual, pero igualmente efectivo para provocar conversación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El catálogo completo del artista -incluyendo sus libros, merchandising y material exclusivo- se puede adquirir en su tienda online: <a href="https://damivago.cl/">https://damivago.cl/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Con Nostalgia, Damivago, uno de los referentes del humor gráfico en Chile, combina memoria, identidad y crítica social desde una mirada profundamente antofagastina. Su presencia en FILSA 2025 no solo celebra su trayectoria, sino también el valor de la autogestión creativa y del arte que dialoga directamente con la experiencia colectiva.</p>
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		<title>Día Internacional de la Memoria Trans: Antofagasta recuerda el “Escándalo de Huanchaca” y a sus pioneras</title>
		<link>https://regionalista.cl/2025/11/dia-internacional-de-la-memoria-trans-antofagasta-recuerda-el-escandalo-de-huanchaca-y-a-sus-pioneras/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Valeria Ríos Guerrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 21 Nov 2025 01:33:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[activista]]></category>
		<category><![CDATA[Antofagasta]]></category>
		<category><![CDATA[conmemoración]]></category>
		<category><![CDATA[derechos]]></category>
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					<description><![CDATA[Cada 20 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Memoria Trans, destinado a...]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">Cada 20 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Memoria Trans, destinado a recordar a todas las personas trans y de género diverso<strong> asesinadas o fallecidas como consecuencia directa de la transfobia, el odio y la discriminación.</strong> A 26 años de la instauración de esta fecha, la memoria trans sigue siendo un ejercicio urgente desde el norte, donde acontecimientos como el «Huanchacazo» reflejan la violencia histórica hacia mujeres trans en Antofagasta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El origen de esta conmemoración se remonta a 1998, cuando la activista Gwendolyn Ann Smith impulsó una vigilia en honor a Rita Hester, mujer trans afroamericana asesinada en Massachusetts. Sin embargo, en la capital regional la memoria trans está profundamente marcada por uno de los episodios de odio más brutales registrados en Chile. Conocido a través de los medios de la época como “El escándalo de la Calle Huanchaca”, este hecho ocurrió el 15 de junio de 1969.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para activistas locales, Huanchaca no es solo un episodio del pasado, sino un recordatorio de las violencias que persisten en el presente. Gloria Rojas Jara, activista trans y performer de La Comunidad Ballroom La Perla, relata que<strong><em> “la mayoría de las personas trans activistas que han intentado realizar algún tipo de intervención para nuestra comunidad han sido asesinadas o vulneradas de manera violenta. Eso deja en vista el machismo, el odio y el patriarcado que existe hoy en día, como hace 50 o 60 años atrás”.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>“Es importante recordar a las personas del territorio antofagastino, como Macarena Salles, Nicol Olmos, Bianca Vidal… es muy importante saber y conocer nuestra historia territorial, saber que también en Antofagasta existió la vulneración de derechos más grande que fue el Huanchacazo”</em></strong>, destacó la performista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Subraya que la violencia institucional hacia personas trans no es nueva y se reproduce hasta hoy. Aunque Chile ha avanzado en legislación y visibilidad, las personas trans siguen enfrentando múltiples formas de violencia estructural: Rechazo familiar, discriminación escolar, barreras para ingresar a la salud, precariedad económica y exposición a agresiones físicas y simbólicas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gloria recuerda a las pioneras de la disidencia sexual en el norte: <strong><em>“Las locas del 73, a la Raquel, a Marcela Di Monti, que fueron las primeras en generar una instancia política… ni siquiera para exigir algo, solo querían trabajar y vivir tranquilas, sin discriminación</em></strong> <strong><em>y fueron vulneradas de una forma muy violenta”.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sus palabras conectan la historia global del movimiento trans con la realidad regional: La memoria es una herramienta para resistir y sobrevivir. La activista recalca la importancia de reconocer el trabajo de quienes han resguardado la memoria trans en Chile: <strong><em>“Mención especial para la fundadora del archivo de Memoria Trans, que ha estado trabajando en rescatar la memoria de las mujeres trans desaparecidas en dictadura”.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Conmemorar este día implica reconocer que la violencia no solo viene del pasado. Muchos episodios recientes, incluidos casos de discriminación escolar, agresiones callejeras o falta de acceso a salud, muestran un país donde ser trans aún implica altos niveles de riesgo.</p>
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		<title>Agrupación Providencia solicita extender concesión del Sitio de Memoria por 20 años</title>
		<link>https://regionalista.cl/2025/11/agrupacion-providencia-solicita-extender-concesion-del-sitio-de-memoria-por-20-anos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Valeria Ríos Guerrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 13 Nov 2025 16:30:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Antofagasta]]></category>
		<category><![CDATA[Bienes Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[derechos humanos]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[memoria]]></category>
		<category><![CDATA[patrimonio]]></category>
		<category><![CDATA[Providencia]]></category>
		<category><![CDATA[solicitud]]></category>
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					<description><![CDATA[Este miércoles 12 de noviembre la Agrupación Providencia de Antofagasta concurrió a las dependencias de...]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">Este miércoles 12 de noviembre la Agrupación Providencia de Antofagasta concurrió a las dependencias de Bienes Nacionales, para presentar oficialmente la solicitud de <strong>extensión de la concesión del Sitio de Memoria La Providencia por un periodo de 20 años</strong>, con el fin de garantizar la continuidad del espacio como un lugar de preservación de la memoria histórica y promoción de los derechos humanos en la región.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Actualmente, el edificio presenta <strong>deterioros estructurales y problemas de accesibilidad y seguridad</strong>, producto de su antigüedad y uso prolongado por parte de Carabineros. Sin embargo, se proyecta que a partir de <strong>enero de 2026</strong> se inicie un <strong>proyecto integral de restauración</strong> financiado por el Servicio Nacional del Patrimonio, destinado a recuperar su infraestructura y fortalecer su función educativa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada año, más de <strong>mil estudiantes visitan el recinto</strong>, que se ha convertido en un referente para la comunidad antofagastina y en un punto clave dentro del circuito patrimonial y de derechos humanos del norte grande.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El inmueble, ubicado en el límite del barrio Estación, fue <strong>declarado Monumento Nacional en 2016</strong> por su relevancia como <strong>excentro clandestino de detención y tortura</strong> durante la dictadura civil-militar. En el punto de prensa, la agrupación destacó que la extensión permitirá <strong>asegurar el uso social, comunitario y cultural del recinto</strong>, priorizando actividades impulsadas por organizaciones de derechos humanos, grupos de mujeres, disidencias sexuales y comunidades locales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>“Esta solicitud busca consolidar el trabajo que hemos desarrollado en vinculación con sobrevivientes, familiares de detenidos desaparecidos y la comunidad, a través de proyectos de archivo, investigación, educación y promoción cultural”</em></strong>, señalaron desde la agrupación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con la solicitud ingresada este miércoles, la agrupación busca <strong>ampliar la concesión de cinco a veinte años</strong>, garantizando la preservación y proyección del lugar como <strong>legado histórico y espacio de encuentro intergeneracional</strong>.</p>
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