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	<title>derechos humanos &#8211; Diario Regionalista Antofagasta</title>
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	<description>Entérate de las últimas noticias de Antofagasta, Calama, Tocopilla, Taltal, San Pedro de Atacama, Ollagüe, Sierra Gorda, Mejillones y María Elena, ¡Somos tu voz en la Región de Antofagasta!</description>
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		<title>Columna: Cuando los derechos humanos incomodan</title>
		<link>https://regionalista.cl/2026/07/columna-cuando-los-derechos-humanos-incomodan/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Karen Lagues Farías]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 31 Jul 2026 16:54:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[DDHH]]></category>
		<category><![CDATA[democracia]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Karen Lagues Farías Hay ideas que creíamos superadas, no porque las sociedades avancen inevitablemente...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por Karen Lagues Farías</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay ideas que creíamos superadas, no porque las sociedades avancen inevitablemente hacia algo mejor, sino porque la historia nos enseñó, a veces de la manera más dolorosa, por qué era necesario construir instituciones capaces de poner límites al poder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Chile vivió una dictadura y conoció las consecuencias de un Estado que vulneró gravemente los derechos de las personas. Recuperada la democracia, debieron pasar veinte años para que el país contara con una Institución Nacional de Derechos Humanos destinada a promover y proteger los derechos humanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, cuando hoy algunos sectores políticos plantean eliminar el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), acusándolo de actuar ideológicamente, perseguir a Carabineros o proteger a “delincuentes”, quizás antes de discutir sobre la institución deberíamos volver a una pregunta más elemental: <strong>¿para qué existen los derechos humanos?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre otras razones fundamentales, para proteger la dignidad humana y establecer límites al ejercicio del poder estatal. Los derechos humanos no son un premio a la buena conducta: son inherentes a todas las personas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Del mismo modo, fiscalizar a Carabineros no significa estar contra Carabineros. Las policías cumplen una función esencial para la democracia y, precisamente por ello, el Estado les entrega facultades extraordinarias: detener, restringir temporalmente libertades y, bajo determinadas circunstancias, utilizar la fuerza. Cuanto mayor es el poder que una democracia entrega, mayores deben ser también los mecanismos de control sobre su ejercicio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Exigir que la fuerza se utilice conforme a los principios de legalidad, necesidad y proporcionalidad no debilita a las policías: fortalece su legitimidad democrática. Tampoco proteger a una persona frente a una actuación estatal abusiva significa desconocer los derechos de las víctimas. Una democracia debe garantizar seguridad, justicia y límites al poder estatal simultáneamente. <strong>No tenemos que elegir entre seguridad y derechos humanos.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Es precisamente ahí donde cobra sentido una Institución Nacional de Derechos Humanos. No se trata de una extravagancia chilena ni de una ocurrencia ideológica. Estas instituciones existen en numerosos países y los Principios de París de Naciones Unidas establecen estándares para su autonomía, pluralismo e independencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa última palabra es fundamental: <strong>independencia</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una institución de derechos humanos no fue creada para agradar al gobierno de turno. No debería ser de izquierda cuando gobierna la izquierda ni de derecha cuando gobierna la derecha. Su actuación debe estar guiada por la Constitución, la legislación y los estándares de derechos humanos que obligan al Estado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso puede resultar incómoda. Y está bien que así sea.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando observa las condiciones de una cárcel, cuestiona una actuación policial o alerta sobre vulneraciones de derechos, no está actuando contra el Estado: está contribuyendo a que este cumpla sus obligaciones. Lo preocupante sería una institución que solo hablara cuando sus conclusiones fueran políticamente convenientes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Puede criticarse al INDH? Por supuesto. Defender la necesidad de una Institución Nacional de Derechos Humanos no significa sostener que sea infalible. Como toda institución pública, su funcionamiento, decisiones, gobernanza, transparencia y eficacia pueden y deben ser objeto de escrutinio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero una cosa es discutir cómo mejorar una institución y otra muy distinta cuestionar su existencia porque incomoda al poder. Cualquier reforma debería preguntarse si fortalece o debilita su capacidad para promover y proteger los derechos humanos con independencia. Si busca fortalecerla, discutámosla. Si pretende que fiscalice menos, incomode menos o dependa más de las mayorías políticas de turno, entonces el problema deja de ser únicamente institucional: <strong>es democrático</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este debate también debería hacernos mirar hacia quienes elaboran nuestras leyes. Resulta preocupante escuchar a representantes elegidos democráticamente hablar de los derechos humanos como si fueran una ideología, una concesión hacia determinados grupos o un obstáculo para enfrentar la delincuencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Chile ha ratificado tratados internacionales y asumido obligaciones en esta materia. Quienes legislan también ejercen poder estatal y deben hacerlo dentro de ese marco. No necesitan ser especialistas en Derecho Internacional de los Derechos Humanos, pero legislar sobre seguridad, infancia, migración, salud, educación, vivienda o medioambiente sin comprender principios básicos de derechos humanos tiene consecuencias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, cuando elegimos representantes, quizás no deberíamos preguntar solamente qué piensan sobre economía, seguridad o impuestos. También deberíamos preguntarnos qué entienden por derechos humanos: si comprenden que son universales, que todas las personas son titulares de ellos y que la democracia no consiste únicamente en que una mayoría pueda decidir, sino también en reconocer derechos que deben respetarse incluso cuando hacerlo resulte impopular.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Una mayoría electoral entrega poder para gobernar. No entrega poder para disponer de la dignidad humana.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Existe, además, una idea peligrosa: creer que los derechos conquistados permanecerán para siempre. La historia demuestra lo contrario. Los retrocesos no siempre comienzan con grandes rupturas institucionales; a veces comienzan en el lenguaje: cuando aceptamos que los derechos humanos son “para algunos”, cuando convertimos a ciertos grupos en menos merecedores de derechos o cuando presentamos los controles al poder como obstáculos para gobernar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La democracia no se protege únicamente evitando que vuelva una dictadura. También se protege cuidando las instituciones que aprendimos que eran necesarias después de haberla vivido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El INDH puede modificarse. Incluso podría desaparecer mediante una ley. <strong>Las obligaciones del Estado, no.</strong> Chile seguiría obligado a respetar, proteger y garantizar los derechos humanos y continuaría sujeto a los compromisos internacionales que ha asumido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso la pregunta no debería reducirse a si nos gusta o no el INDH. La pregunta es si queremos un Estado con instituciones independientes capaces de observarlo cuando ejerce su poder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las necesitamos cuando gobiernan quienes piensan parecido a nosotros y, sobre todo, cuando gobiernan quienes piensan distinto. Esa es la diferencia entre confiar nuestros derechos a la voluntad de quienes ejercen el poder y construir una democracia donde esos derechos tengan garantías.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Chile tardó veinte años desde el retorno a la democracia en crear su Instituto Nacional de Derechos Humanos. Debilitar su independencia, transformar su sentido, no sería simplemente modificar una institución pública, sino poner en cuestión una convicción democrática que costó demasiado construir: <strong>que el poder del Estado debe tener límites.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás, entonces, antes de preguntarnos si Chile necesita una Institución Nacional de Derechos Humanos, deberíamos hacernos una pregunta más incómoda:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Por qué incomoda tanto que exista una institución capaz de vigilar al poder?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Los derechos humanos no son de izquierda ni de derecha. No pertenecen a un gobierno ni al INDH. Nos pertenecen a todas y todos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y cuando volvamos a elegir a quienes tendrán el poder de legislar sobre nuestras vidas, quizás convenga preguntarnos si quienes recibirán nuestro voto comprenden también los límites del poder que les estamos entregando.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Antofagasta frente a la violencia intrafamiliar: Más denuncias y el llamado a reforzar el apoyo multidimensional</title>
		<link>https://regionalista.cl/2026/05/antofagasta-frente-a-la-violencia-intrafamiliar-mas-denuncias-y-el-llamado-a-reforzar-el-apoyo-multidimensional/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Valentina San Martín Soto]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 19 May 2026 18:44:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Antofagasta]]></category>
		<category><![CDATA[derechos humanos]]></category>
		<category><![CDATA[seguridad]]></category>
		<category><![CDATA[VIF]]></category>
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					<description><![CDATA[Miles de mujeres en Antofagasta continúan enfrentando violencia intrafamiliar. Ante el alza de casos, instituciones...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4><strong>Miles de mujeres en Antofagasta continúan enfrentando violencia intrafamiliar. Ante el alza de casos, instituciones y profesionales llaman a la necesidad de fortalecer un acompañamiento más integral y cercano.</strong></h4>
<p>Un reciente procedimiento por <strong>violencia intrafamiliar</strong> en el sector norte de Antofagasta, que terminó con un fallecido y un carabinero herido, vuelve a confrontar a la región con la crudeza de esta problemática. Con más de <strong>3.500 causas por VIF durante 2025</strong>, distintas voces reflexionan sobre la necesidad de un acompañamiento más oportuno y efectivo para las víctimas.</p>
<p>En la Región de Antofagasta continúan registrándose miles de casos anuales de violencia intrafamiliar, en el marco de las más de <strong>3.500 causas por VIF</strong> tramitadas durante este año, según datos del Ministerio Público y <strong>SERNAMEG</strong>.</p>
<p>En conversación con <em>Diario Regionalista</em>, Gabriela Araya Seguel, directora regional del Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género, enfatizó la importancia de fortalecer las respuestas institucionales ante este escenario.</p>
<blockquote><p><em>“Más que enfocarnos únicamente en el aumento de las cifras, el desafío está en fortalecer las respuestas institucionales, la prevención y el acceso oportuno a la atención”</em>, expresó.</p></blockquote>
<p>SERNAMEG ha ampliado su presencia en las tres provincias mediante programas de prevención, atención inicial y especializada. Además, implementó un <strong>dispositivo móvil itinerante</strong> para llegar a sectores rurales y zonas aisladas de la región.</p>
<p><em>“Buscamos que las mujeres no enfrenten estos procesos solas ni deban recorrer distintas instituciones”</em>, explicó Araya Seguel. El servicio mantiene articulación con centros de salud, tribunales y municipios, incluyendo un convenio para entregar medicamentos gratuitos a las usuarias.</p>
<h3><strong>La importancia de una recuperación integral</strong></h3>
<p>Desde el ámbito de la psicología, Jennifer Smith, profesional que acompaña a mujeres en este tipo de situaciones, sostiene que el apoyo debe ir mucho más allá de la denuncia o la atención inmediata.</p>
<blockquote><p><em>“En terapia trabajamos para que re-conecten con su soberanía y capacidad de decidir en conciencia. Es fundamental validar su ritmo de transformación”</em>, indicó Smith.</p></blockquote>
<p>La especialista utiliza un enfoque humanista transpersonal y herramientas corporales para ayudar a las mujeres a recuperar la seguridad y la intuición después de experiencias de violencia.</p>
<p>Smith advierte que la recuperación es un proceso multidimensional:</p>
<blockquote><p><em>“Si una mujer no tiene certeza de que su agresor no volverá a agredir a ella y a sus hijos, le será mucho más difícil reconstruir”</em>.</p></blockquote>
<p>El sostenido aumento de casos de <strong>violencia intrafamiliar en Antofagasta</strong> vuelve a poner en evidencia las dificultades que enfrenta la región para proteger efectivamente a las mujeres. Mientras las denuncias continúan creciendo, persiste la interrogante sobre si el actual sistema de atención está realmente preparado para enfrentar una problemática que sigue marcando la vida de cientos de antofagastinas y sus familias.</p>
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		<title>Indicación migratoria del Gobierno desata críticas por posible impacto en derechos fundamentales</title>
		<link>https://regionalista.cl/2026/05/indicacion-migratoria-del-gobierno-desata-criticas-por-posible-impacto-en-derechos-fundamentales/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Naomí Bernal Jaramillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 May 2026 14:46:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Antofagasta]]></category>
		<category><![CDATA[Calama]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[derechos humanos]]></category>
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		<category><![CDATA[migración]]></category>
		<category><![CDATA[Taltal]]></category>
		<category><![CDATA[Tocopilla]]></category>
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					<description><![CDATA[La medida obligaría a organismos públicos y privados a entregar antecedentes de migrantes en situación...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4><strong>La medida obligaría a organismos públicos y privados a entregar antecedentes de migrantes en situación irregular al Servicio Nacional de Migraciones, generando cuestionamientos por eventuales efectos en el acceso a salud, educación y protección social.</strong></h4>
<p>El Gobierno ingresó una <strong>indicación administrativa</strong> que busca que servicios públicos y privados expongan datos de migrantes en situación irregular cuando realicen trámites en áreas como salud, previsión o educación. La directriz generó debate entre diferentes entidades en el país.</p>
<p>Según reveló el medio de comunicación <em>La Segunda</em>, la propuesta declara que <em>“todo órgano de la Administración del Estado, institución u organismo previsional o de salud público o privado, o establecimiento de educación público o privado”</em> tendrá que entregar información requerida por la autoridad migratoria respecto de migrantes sometidos a procedimientos de expulsión en trámite.</p>
<p>Organismos como <strong>hospitales</strong>, <strong>consultorios</strong>, <strong>colegios</strong>, <strong>jardines infantiles</strong>, <strong>Isapres</strong>, <strong>AFP</strong> y <strong>Fonasa</strong> se verían en el deber de entregar antecedentes al Servicio Nacional de Migraciones.</p>
<p>Esta propuesta gubernamental podría dificultar el acceso a la <strong>salud</strong> y a la <strong>educación</strong> para los migrantes, que en Chile está garantizado por la <strong>Ley de Migración y Extranjería 21.325</strong> sin importar si su situación migratoria es regular o irregular.</p>
<h4>Preocupación por posibles efectos en familias migrantes</h4>
<p>Ante esto, la <strong>Defensoría de la Niñez</strong> presentó un oficio ante la Comisión de Gobierno del Senado, haciendo un llamado explícito a realizar un análisis donde se tenga a la vista el marco de la <strong>Ley N° 21.430</strong>, que indica que <em>“los niños, niñas y adolescentes son titulares de derechos sociales con independencia del estatus migratorio de sus padres y/o madres”</em>.</p>
<p>El Defensor de la Niñez, <strong>Anuar Quesille</strong>, enfatizó que <em>“las medidas no pueden terminar generando separación familiar, pérdida de redes de apoyo, barreras de acceso a salud o protección o escenarios de mayor desprotección”</em>.</p>
<p>A su vez, el concejal por Antofagasta y sociólogo <strong>Camilo Kong</strong>, advirtió que <em>“hay un tema de derechos humanos, que hay que resguardar. Hay que buscar también las maneras de trabajar interculturalmente para poder regular la migración, pero por otro lado también entender que estos procesos van más allá de eslóganes que digan ‘hay que sacarlo a todos’”</em>.</p>
<p>Mientras la indicación sigue generando reacciones desde distintos sectores, el foco del debate se mantiene en que exista un balance entre la <strong>gestión migratoria</strong> y la garantía de <strong>derechos fundamentales</strong>. La tramitación legislativa será clave para definir el alcance de una medida que podría marcar un precedente en la relación entre servicios sociales y política migratoria.</p>
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		<item>
		<title>Vinícius Júnior abrió un bufete de abogados para dar apoyo jurídico gratuito a víctimas de racismo</title>
		<link>https://regionalista.cl/2026/05/vinicius-junior-abrio-un-bufete-de-abogados-para-dar-apoyo-juridico-gratuito-a-victimas-de-racismo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Matias Recabarren]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 May 2026 15:07:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[deporte]]></category>
		<category><![CDATA[derechos humanos]]></category>
		<category><![CDATA[internacional]]></category>
		<category><![CDATA[No al Racismo]]></category>
		<category><![CDATA[Real Madrid]]></category>
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					<description><![CDATA[La iniciativa fue presentada en Brasil en el aniversario de la abolición de la esclavitud...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><span><i class="fas fa-arrow-right"></i></span> </h2>



<p class="wp-block-paragraph">La iniciativa fue presentada en Brasil en el aniversario de la abolición de la esclavitud y busca entregar orientación legal gratuita a personas afectadas por discriminación en espacios como el deporte y la educación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El futbolista brasileño Vinícius Júnior anunció este miércoles la creación de un bufete de abogados gratuito destinado a brindar apoyo jurídico a víctimas de racismo en Brasil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La propuesta, denominada “Escritório Antirracista”, fue presentada en una fecha simbólica: el aniversario de la abolición de la esclavitud en Brasil, decretada el 13 de mayo de 1888.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A través de sus redes sociales, el delantero del Real Madrid recordó la importancia de la fecha, señalando que pese al hito histórico, la igualdad plena aún no se ha concretado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese contexto, la oficina jurídica tendrá como objetivo entregar orientación y acompañamiento legal gratuito a personas que sufran actos de discriminación racial, especialmente en ámbitos como el deporte y la educación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según informó el Instituto Vini Jr., la iniciativa busca fortalecer la lucha antirracista y avanzar hacia espacios más seguros e igualitarios.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><span><i class="fas fa-arrow-right"></i></span>Compromiso social </h3>



<p class="wp-block-paragraph">El jugador ha sido una de las voces más activas en la denuncia del racismo en el fútbol internacional, luego de sufrir reiterados episodios discriminatorios durante su carrera en España y en competiciones europeas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su trabajo en esta materia ya había sido reconocido en 2023, cuando recibió el Premio Sócrates de la FIFA, galardón que distingue a futbolistas por su impacto social fuera de la cancha.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con esta nueva acción, Vinícius Júnior refuerza su compromiso en la defensa de los derechos humanos y el combate contra el racismo.</p>
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		<title>Vandalizan el memorial de los detenidos desaparecidos y ejecutados políticos de Tocopilla</title>
		<link>https://regionalista.cl/2026/04/vandalizan-el-memorial-de-los-detenidos-desaparecidos-y-ejecutados-politicos-de-tocopilla/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 17 Apr 2026 00:43:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[denuncia]]></category>
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					<description><![CDATA[La tarde de este jueves 16 de abril, las agrupaciones de derechos humanos de Tocopilla...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La tarde de este jueves 16 de abril, las agrupaciones de derechos humanos de Tocopilla fueron alertadas de un acto de vandalismo contra el memorial de los detenidos desaparecidos y ejecutados políticos de la dictadura cívico militar, ubicado frente al cementerio de la ciudad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al concurrir al lugar pudieron constatar la desaparición de tres placas de bronce de 60 x 90 centímetros que fueron instaladas por primera vez en 1994 y que tienen grabados los nombres de las 31 víctimas del golpe de Estado de 1973, tanto detenidos desaparecidos como ejecutados políticos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante esta misma jornada, representantes de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Tocopilla, de la Agrupación Sitio de Memoria La Veleidosa y de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos y Detenidos Desaparecidos de Antofagasta, presentaron una denuncia por vandalismo en la Policía de Investigaciones de Tocopilla, esperando que se inicie una investigación para esclarecer los hechos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La presidenta de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Tocopilla, Hilda Alfaro, denunció que se trata de “un atentado a la memoria del pueblo de Tocopilla». Asimismo, la dirigenta afirmó que esperan «recuperar estas placas en el más breve tiempo posible». </p>



<p class="wp-block-paragraph">«La denuncia ya está en manos de la PDI y esperamos que eso avance para esclarecer los hechos”, concluyó.</p>
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		<title>Crónica de un Refugio: Rosario, Argentina (1975-1976)</title>
		<link>https://regionalista.cl/2026/04/cronica-de-un-refugio-rosario-argentina-1975-1976/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Héctor Maturana Bañados]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 16 Apr 2026 19:23:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónicas]]></category>
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					<description><![CDATA[La música de fondo no era simplemente un sonido: era el latido mismo del tiempo...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La música de fondo no era simplemente un sonido: era el latido mismo del tiempo que atravesaba mis primeros días en Rosario, esa ciudad argentina que parecía respirar la humedad y el calor como portaestandartes oficiales durante largos meses del año.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cerca, muy cerca, canción de lejos en la voz de Mercedes Sosa se colaba entre las paredes. Su canción, una plegaria que removía los escombros de un pasado reciente, desnudaba un compromiso que no podía eludir, aunque yo todavía no supiera del todo a qué me enfrentaba en esos primeros días y semanas. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Era una catarsis que parecía diseñada para un cuero duro, un alma templada, y sin embargo, ese cuero no era el mío en plenitud. Era muy joven, si bien me había enfrentado a ciertas posibilidades de peligro por el ambiente político, de la vida misma no tenía mucho que decir en términos de sobrevivencia extrema. Por primera vez sentí el lamento de ver triste a mi madre al momento de despedirme de ella. Me traspasó su miedo a no verme más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Venía transitando por un camino cargado de reflexiones y dudas que aún me perseguían. No era solo la derrota del golpe de estado, que ya había aceptado con resignación amarga, sino los días que le siguieron, esos días en los que la detención, persecución y muerte de compañeros y compañeras dejó una herida cuya profundidad todavía no lográbamos dimensionar ni menos cicatrizar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El viaje desde Antofagasta había sido una interminable sucesión de estaciones y fronteras. Había tomado el tren que partía de Antofagasta hacia Bolivia, un trayecto quebrado en Uyuni donde el frío cortaba la piel a las cuatro de la madrugada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde allí, otro tren hacia La Quiaca, y luego el cruce de un puente raquítico y deshilachado me condujo al país que había elegido por cercanía geográfica. En el lado boliviano, la pobreza se hacía visible, cruda, y la diferencia con la Argentina parecía abismal a simple vista. La Quiaca me recibió con la promesa de un lento traslado: vendrían ocho largas horas hacia Jujuy, y después, otro tren hacia Rosario. Fueron casi 2 días de viaje en total… Llevaba muy poca plata. Una familia argentina que iba en dirección a Buenos Aires me fue proporcionando alimentación vital para sortear el hambre, fue mi primer contacto con una población solidaria, que se encuentra en cualquier parte de América, borrando de una plumada todos los estereotipos que la prensa y sectores interesados en levantar rivalidades provocan desuniones y prejuicios detrás de un escritorio o con un discurso político.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En mi mente danzaban preguntas sin respuestas, juramentos íntimos que me había hecho en el silencio de mis noches en Chile. Volver era una decisión que me repetía como un meditador hindú para no ceder ante la desesperanza. Esta era solo una parada transitoria, pensaba. Debía tomar otro camino de retorno al país muy pronto, aunque obedecer la orden de salida de mi ciudad, impuesta por la persecución que azotaba a la dirigencia del MIR, me había desarraigado y desorientado en lo profundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Éramos pocos los que resistíamos en la ciudad que se hacía larga y extenuante al caminarla a pie muchas veces, un puñado que sobrevivía rodeado de sombras y con agotadas redes de apoyo.&nbsp;En aquel tejido de voluntades que sostenía la resistencia, yo no era más que un eslabón en una cadena tan necesaria como frágil. Salir de la ciudad no fue un acto de voluntad propia, sino una orden política y un gesto de protección dictado por Oscar Leiva. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante meses, bajo el asedio de la incertidumbre, habíamos mantenido un contacto clandestino que desafiaba al acecho. Oscar, que se movía entre las sombras para salvaguardar la organización, decidió mi partida como quien resguarda una pieza vulnerable del tablero. Sin embargo, el destino fue implacable: ese mismo año, en noviembre de 1975, la sombra lo alcanzó. Oscar Leiva fue asesinado alevosamente en la casa de su tío, el lugar que se había convertido en su último refugio. Su muerte le dio un sentido trágico a mi propia libertad: Era el testimonio vivo de su último gesto de cuidado, una vida preservada a cambio de una vida entregada en la casa de un tío, en una clandestinidad que ya no pudo ocultarlo más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En marzo de 1975, Rosario ardía por dentro. No solo por el calor espeso y húmedo que se pegaba a la piel y no se iba ni de noche, sino porque el aire estaba cargado de política del terror estatal, de miedo y de rumores. La ciudad vibraba como un cable pelado: cualquier roce podía desatar una chispa. El verano todavía no se despedía, pero ya se olía el otoño, un otoño que traería algo más frío que el viento del río: un nuevo golpe de Estado se gestaba y cocinaba en altas esferas norteamericanas. La prensa como había pasado en Chile magnificaba el accionar de los guerrilleros y llamaba abiertamente a las fuerzas armadas a restaurar el orden.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A mi llegada, el abrazo de mi prima que vivía con su hijo Rodrigo y Mario fue un bálsamo refrescante, un brillo potente y muy querido para apaciguar el clima tenso que se vivía.&nbsp;Llegué a esa ciudad con una ingenua dosis de optimismo justo en el epicentro de una crisis que Argentina venía arrastrando, como una herida que nunca terminaba de cerrar. En Chile, la intensa vida política que nos consumía opacaba el rumor que llegaba del otro lado de los Andes, pero la verdad era que en Argentina el aire estaba cortado por la misma navaja invisible.&nbsp;La habitación donde me refugiaba era pequeña, y la humedad se pegaba al aire como un huésped no invitado, opresiva e insistente. Bebía agua sin parar, intentando sofocar ese peso invisible que me agobiaba. Con Mercedes susurrando su canto, aferrado a la incertidumbre de un regreso que recién llegado no se vislumbraba para cuando sería.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El país vivía una lucha política feroz. La efervescencia y la lucha desplegada había generado la incursión de dos organizaciones guerrilleras que, con la fuerza de la ideología y la rabia, buscaban subvertir el aparato estatal. La rebelión en sectores de la sociedad argentina tenía que ver con que el país era muy rico materialmente, pero la riqueza se concentraba en pocas manos, con un alto nivel de corrupción y miseria en ciudades alejadas del centro político. Tucumán se había convertido en un foco guerrillero. Así mismo había una intensa guerrilla urbana en las principales ciudades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde las mismas entrañas del Estado, se había gestado una fuerza oscura de ultraderecha, un organismo de la muerte que asesinaba a destajo a luchadores y luchadoras sociales, la llamada <strong>triple A </strong>(alianza anticomunista argentina operando en la penumbra). Con el tiempo, tras el golpe de Estado de 1976, serían precisamente esos comandos de civiles y militares, curtidos en la eliminación selectiva, quienes ejecutarían la desaparición masiva de guerrilleros, guerrilleras y disidentes .</p>



<p class="wp-block-paragraph">Llegué a una nación que, bajo la superficie de su tango y sus pasiones futbolísticas, estaba desgarrándose silenciosamente, escribiendo en la sangre de sus hijos el preámbulo de una de sus tragedias más oscuras. A diferencia de lo que sucedido en Chile, las fuerzas guerrilleras no tenían un fuerte arraigo en el pueblo. Buscaron resolver el conflicto a su favor en el corto plazo. Fueron aislados y aniquilados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El gobierno de Estela Martínez de Perón parecía que tambaleaba como un buque viejo en medio de una tormenta. Cada sirena en la madrugada podía ser un allanamiento, una caída, un nombre que ya no volvería a escucharse. La violencia extrema había dejado de ser noticia: era paisaje.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese paisaje me movía como migrante chileno, llevando una vida atada a múltiples vaivenes. Algunos de ellos eran apenas incomodidades; otros, pruebas casi imposibles de sortear. El asedio constante de la policía y de las fuerzas armadas se colaba por las rendijas de mi rutina: en las calles, en el hotel donde vivía, incluso en mis pensamientos. Sentía que caminaba por una cuerda floja tendida sobre un abismo de sospechas. Cada día era un ejercicio de equilibrio entre la necesidad de ordenar mi mente y un ambiente de confrontación que rozaba, con dedos helados, mi propia seguridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El eje de la ciudad era el río Paraná. Desde el primer momento supe que Rosario no se entendía sin ese río ancho, profundo, engañosamente manso. El Paraná no era un simple curso de agua: era un animal enorme, un dios horizontal, una carretera líquida que conectaba la ciudad con el Atlántico y, más allá, con el resto del mundo. A veces, en ciertas tardes, el río parecía respirar. El oleaje leve golpeaba las barrancas que se formaban con la erosión del río. El río tenía un ritmo casi humano, como si se exhalara el cansancio de siglos de barcos y despojos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El balneario La Florida se extendía como una media luna clara abrazando la ribera. Era una playa distinta a todo lo poco que yo conocía del Pacífico chileno. Allí no había olas que se estrellaran furiosas contra las rocas, ni espumas que arañaran la costa. En Rosario, el agua del río era otra cosa: una superficie tranquila bajo la cual corrían corrientes oscuras y silenciosas. Sobre esa piel marrón-verdosa, los barcos de gran tonelaje deslizaban su enorme peso, casi sin ruido, cargados con mercancías que iban y venían: hierro, combustibles, granos… y, sobre todo, soya.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La soya era el oro pálido de la región. Grano pequeño, suave, casi inocente a la vista, pero dueño de un precio que movía trenes y barcos. Vivía en un hotel modesto frente al puerto principal, desde donde podía ver parte de ese movimiento incesante. De día y de noche, el muelle era una coreografía de sirenas, motores, gritos de estibadores y sombras gigantescas de buques que se recortaban contra el cielo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de mis primeros trabajos fue de esos que marcan el cuerpo y, sin que uno lo sepa al comienzo, también el destino. Había que estar allí, en la boca del puerto, antes de que el sol rompiera la línea del horizonte. Las seis de la mañana&nbsp;no era una hora fácil de llegar para los rosarinos. Para mí vivir&nbsp;frente al puerto, era una ventaja táctica; un privilegio de unos cuantos metros que permitiría ganar la carrera silenciosa contra la multitud. Bastaba cruzar la calle, sintiendo el aire espeso y salado en el rostro, para sumarme a la fila que se formaba bajo la luz mortecina. Se contrataba a la gente a medida que fueran llegando. Esa era la regla principal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Era el ritual diario del músculo y la urgencia: cada hombre, una silueta tensa, esperando que el engranaje de la fortuna girara y entregara, por un día más, el permiso de la subsistencia. El puerto era el amo, y nosotros, sus madrugadores súbditos<strong>.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Me contrataron para vaciar las bodegas de un buque cargado con toneladas de soya. El método era brutalmente sencillo: pala en mano, tres horas consecutivas sin parar, y luego tres horas de descanso. Tres horas más de pala, tres de descanso, y así hasta que las bodegas quedaran desnudas, listas para volver a llenarse en otra parte del mundo. El barco tenía urgencia de zarpar: el tiempo, en el puerto, costaba dinero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La soya se nos metía por todos lados. El polvo amarillo se pegaba en la ropa, se metía en la boca, en la nariz, en los ojos. Después de un rato, ya no sabía si sudaba o si me deshacía en harina. La pala levantaba, como una extensión de mi brazo. Al principio, cada movimiento era una batalla. Luego, entraba en una especie de trance: el ruido del hierro contra el piso de la bodega se mezclaba con el latido de mi corazón, y el mundo se reducía a ese círculo pequeño donde la punta de la pala perforaba la montaña de grano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esos tiempos, ver demasiado o sentir demasiado podía ser tan peligroso como decir lo que no se debía. Pero desde aquel día, el trabajo en el buque dejó de ser únicamente un esfuerzo brutal de músculo y cansancio. Empezó a ser también una especie de ritual extraño, un pacto silencioso entre mis manos y esa montaña de granos que, al final, me daría algo más que dinero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mis manos se volvieron callosas muy pronto. La piel dura se levantó como una armadura en las palmas, en la base de los dedos, en los nudillos. Los hombres del puerto solían decir que uno no trabajaba de verdad hasta que las manos dejaran de pertenecerle a uno y se volvieran herramientas. Aquellas manos, curtidas a fuerza de pala, serían mi salvoconducto más inesperado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El hotel donde vivía era un edificio viejo, de pasillos angostos y olor a humedad. Las paredes guardaban historias que nadie se atrevía a contar en voz alta: huéspedes que habían desaparecido de un día para el otro, valijas que nunca fueron reclamadas, visitas nocturnas de hombres con zapatos pesados. Cada tanto, la policía irrumpía como un viento malo: golpes en las puertas, gritos, documentos al aire. Ser chileno en esos años era llevar un sello invisible en la frente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Éramos sospechosos por definición, piezas potenciales de un tablero que yo apenas alcanzaba a comprender. En más de una ocasión, tuve que enfrentarme al ritual de la sospecha. Los agentes me miraban con una mezcla de desconfianza y rutina. Pedían papeles, preguntaban cosas que ya me habían preguntado antes, buscaban contradicciones en mi acento. Y, finalmente, como si estuvieran culminando una ceremonia, me exigían:</p>



<p class="wp-block-paragraph">—Muéstrame las manos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces yo extendía las palmas hacia ellos. En el breve silencio que seguía, las líneas de mi vida, del corazón y de la cabeza quedaban eclipsadas por algo más simple y contundente: la dureza de la piel, los callos, las grietas blancas. Las manos suaves, decían en voz baja, eran las de los rateros internacionales, los que vivían del engaño y del hurto fino. Las manos ásperas, en cambio, hablaban por sí mismas: eran la firma de un hombre que trabajaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nunca supe quién había inventado esa teoría, ni cuánto de superstición y cuánto de método policial tenía. Pero lo cierto es que esas manos, forjadas a pala en la oscuridad de las bodegas, me salvaron de varias arremetidas. La policía se retiraba, no sin advertencias, no sin miradas que dejaban un surco de inquietud. El peligro no desaparecía, solo se alejaba un poco, como una ola que retrocede para volver con más fuerza. Sin embargo, cada vez que me dejaban ir, sentía que algo se había torcido a mi favor, como si el río hubiera decidido, por un día más, no arrastrarme.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Rosario, en medio de todo ese torbellino, me regaló algo que no esperaba encontrar: amistades. En el poco tiempo que llevaba allí, había logrado acercarme al pueblo argentino en su versión más auténtica, la del barrio, la del mate compartido, la de las palabras que salían del alma sin adornos. No eran amistades superficiales: en un clima así, nadie se tomaba el trabajo de fingir afecto. El tiempo era demasiado incierto como para desperdiciarlo en máscaras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La esencia de lo que hallé en ese contacto cotidiano fue una forma de amistad que lindaba entre lo sincero y lo heroico. En cada gesto de camaradería había una pequeña apuesta: confiar en el otro cuando el mundo entero te decía que cuidaras la espalda. Había algo casi mágico en ese reconocimiento mutuo entre desconocidos: bastaban un par de frases, un ademán, una mirada, para saber si tenías delante a alguien con quien podías compartir un vino barato y una historia verdadera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con algunos de ellos trabajé descargando y cargando camiones, con otros en changas improvisadas que surgían de la nada y se desvanecían al día siguiente. Cada trabajo era una puerta a un universo distinto: el mercado, el taller mecánico, la obra en construcción, el bar de mala muerte donde se mezclaban los olores a fritura, tabaco y conspiraciones. A través de esos oficios provisionales, me conecté directamente con el pulso de la ciudad, con la respiración diaria de un pueblo que, aun bajo la sombra creciente del miedo, seguía siendo capaz de reír, de discutir de fútbol, de cantar milongas y chacareras desafinadas al final de la noche.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Había noches en que, después de una jornada larga, me sentaba a la orilla del Paraná, mirando las luces de los barcos que se alejaban lentamente. A veces pensaba que tal vez uno de esos barcos llevaba en sus bodegas un puñado de grano que yo mismo había cargado o descargado. Imaginaba la soya viajando por el río, luego por el mar, cruzando fronteras invisibles, llegando a puertos que yo no conocía. Y en ese pequeño ejercicio de imaginación había una certeza: algo de mí, aunque fuera un esfuerzo anónimo y sudoroso, se iba también con ese cargamento hacia otros mundos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esos momentos el río dejaba de ser solo un escenario y se volvía un personaje más de mi historia. Un personaje silencioso, pero atento, como si estuviera tomando nota de cada decisión, de cada miedo, de cada amistad que iba tejiendo día a día. Yo no lo sabía todavía, pero el Paraná, con su agua oscura y sus corrientes caprichosas, empezaba a ser el espejo donde mi vida, en esa ciudad ajena y a la vez tan mía, iba a reflejar sus primeras grandes aventuras. Y también sus primeros verdaderos peligros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mis primeros verdaderos peligros no vinieron de la pala ni de las alturas de la bodega, sino de la ciudad misma, que se volvió cada día más hostil. El Paraná seguía fluyendo, pero a comienzos de 1976, ya no se podía ignorar el olor a pólvora y traición. El golpe se olía en el aire, y yo, un chileno con alguna experiencia en golpe de estado y el roce que había tenido con la policía, sabía que mi tiempo en la cuerda floja se acortaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El allanamiento no tardó en llegar. Sucedió tras la consolidación de la dictadura en Argentina, en un clima de terror sistemático. Era una noche cerrada, de esas en que la humedad de Rosario parece volverse sólida. El ruido no vino de la calle, sino desde adentro, un trueno de botas militares que retumbaban en los pasillos angostos del hotel. Era el viento malo que venía a visitarnos. Los gritos en el piso de abajo, los golpes secos en las puertas, me pusieron en alerta total. A esas alturas pasado más de un año, solo vivía con Mario. Mi prima Silvia y el Rorro se habían devuelto a Chile.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La adrenalina me desarrolló la disciplina de los años en el MIR. En segundos, la habitación se convirtió en un refugio de emergencia. Ocultamos la poca documentación sensible que teníamos y nos dispusimos a esperar el inevitable ingreso. Sentados en la cama, intentando que la respiración no delatara el torrente que corría por las venas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El golpe en la puerta fue un estallido. Soldados armados irrumpieron en la habitación. Rostros jóvenes, duros, con esa mezcla de miedo e impunidad que solo otorga un fusil. Revisaron cada rincón: los colchones, bajo la cama, el pequeño armario donde la humedad se pegaba a la ropa. La atmósfera era eléctrica. De nuevo éramos los sospechosos por definición, la pieza extranjera en un tablero que solo entendía de eliminación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y entonces, en el medio del trajín de nuestras pertenencias uno de ellos dio con ella. Estaba oculta, pero no lo suficiente. Una revista editada con noticias de Chile bajo dictadura. Era un testimonio gráfico de la represión de Pinochet, una prueba de nuestra conexión con la realidad que no intentábamos dejar atrás, y de nuestra identidad política.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El soldado la sostuvo con dos dedos, como si fuera un objeto contaminado. Su rostro se cerró, y aunque no entendía de todo el contenido de la revista, sabía que era algo sospechoso, algo peligroso. El resto del grupo se tensó. El silencio se hizo pesado, solo roto por nuestras respiraciones superficiales. El peligro se había materializado en ese papel impreso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los soldados, siguiendo el protocolo de terror, nos obligaron a permanecer inmóviles con las manos en la nuca. Esperaron un largo rato, ese tiempo se estiró hasta volverse una agonía, hasta que llegara el oficial a carga del operativo para verificar el hallazgo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando el comandante, un hombre con la arrogancia propia del poder absoluto, finalmente apareció en el umbral, noté que algo estaba mal. Su vista y su actitud no eran las habituales. No portaba la concentración fría y metódica del verdugo. Estaba descompuesto, desconcentrado, como si acabara de terminar una tarea sórdida y estaría lidiando con su propia náusea. Apenas si miró la revista. Hizo un gesto vago de desprecio y se limitó a revisar mi documentación básica sin la habitual ferocidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese minuto crucial, la revista pasó a ser una molestia burocrática en lugar de un crimen político. El comandante no estaba allí. No estaba realmente allí. Firmó un papel, dio la orden de terminar y se marchó con una prisa torpe que desentonaba con su uniforme. Zafamos. Habíamos evadido la detención por un error, una distracción del sistema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Más tarde, supimos el motivo de esa desconcentración. Una mujer que vivía en el tercer piso del hotel relató el hecho: el oficial la había violado. La brutalidad del régimen, la impunidad con la que se movían, había invadido su propia línea de defensa. El horror no había estado en el papel impreso de la revista chilena, sino en la violencia cotidiana y personal que ese hombre había dejado atrás en el pasillo, un acto que había desestabilizado su propia mente justo a tiempo para salvar la nuestra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El peligro no se había alejado, solo había cambiado de forma. Entendí que mi supervivencia no dependía solo de mi habilidad para sobrevivir en condiciones extremas, sino de las grietas del mal, de las fallas humanas que a veces lograban torcer el destino. Mis manos curtidas en la soja me habían salvado del prejuicio; la atrocidad cometida en el tercer piso me había salvado de la celda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así las cosas, el cerco de nuestros movimientos se iba cerrando. En el lugar en que te encontraras se olía el peligro de una detención bajo cualquier pretexto. Nuestro quehacer principal durante el año 76 tenía que ver con el levantamiento de un taller artesanal de fabricación de carteras de cuero para nuestra sobrevivencia. El trabajo tenía aceptación y cada cierto tiempo se entregaban en concesión a los lugares céntricos de la ciudad. Cada cierto tiempo salíamos a recaudar las ventas que se producían con cierta rapidez. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En Rosario los días miércoles había actuaciones gratuitas en el <strong>Teatro El Circulo</strong>. Teníamos por costumbre asistir cuando disponíamos de tiempo. El Golpe de Marzo de 1976 se había consolidado y como suele suceder en estos casos, los militares buscaban legitimarse sobre todo en ceremonias que la sociedad construye a su favor. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El caso es que un 25 de mayo se conmemora el inicio del proceso histórico de la independencia de Argentina. Al momento de cruzar el umbral de la entrada del teatro, dos policías nos detienen y nos piden la documentación. Ambos nos encontrábamos con los permisos de turistas vencidos, pero habíamos iniciado los trámites para regularizar nuestra permanencia. No estábamos cien por ciento legales ni tampoco ilegales. Nos acusan de estar ilegales. Llegamos a una comisaría. Entregamos nuestras pertenencias en la sala de guardia. Ese día habíamos recaudado dinero de nuestras ventas. Al poco rato nos llevan a una celda. Nos comienzan a instar abiertamente a entregar el dinero a cambio de nuestra libertad. A nuestra negativa aumentaron la presión con insultos y amenazas de expulsión del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Alrededor de las 20 horas hay cambio de guardia. Los policías que ingresan mantienen el hostigamiento usando métodos agresivos y amenazas. Al día siguiente nos trasladan a otro centro de detención bastante surrealista. En el lugar había presos que llevaban detenidos varios años sin estar condenados. Nos dimos cuenta de aquello, porque al poco rato sale en libertad un detenido con aplauso cerrado de los que se encontraban ahí. Luego de estar casi todo el día detenido y prestos a permanecer la noche en el lugar, ¡surge un grito inesperado!: «¡¡Los chilenos se van en libertad!!» 2 mujeres funcionarias de migración se presentan personalmente en el recinto policial con nuestras carpetas. Habían sido alertadas por un policía que antes de terminar el turno nos preguntó si podía hacer algo por nosotros. Fue un gesto inusual que nos permitió salir en libertad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con Mario decidimos vivir en lugares separados. El punto de encuentro era una pieza que ocupábamos para nuestro taller de cuero. Un día de invierno Mario no llegó. A las pocas horas me entero de que fue detenido y secuestrado por una denuncia injustificada en su contra. Avisé rápidamente a su familia que vivía en Chile. Junto a su padre comenzó un periplo frenético para encontrarlo en un marco de mucha desconfianza y desprotección. En aquel momento desconocíamos el tema de la desaparición de personas, pero este hecho se estaba dando en ese contexto. Por ninguna parte se reconocía su detención. Fueron casi 2 meses de grandes tensiones y nerviosismo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Me veo junto a su familia enfrentados a un problema mayúsculo. Las puertas que habíamos tocado e indagaciones que habíamos realizado no daban resultado. Un día alguien nos recomendó ubicar a un chileno que vivía muchos años en Rosario: él podía ayudarnos. Tras indagar entre conocidos del aparato policial, el personaje logró finalmente quebrar el silencio: Mario estaba detenido en el Servicio de Información de la Policía Federal de Rosario. El lugar, ubicado en pleno corazón de la ciudad, sería recordado años después bajo el siniestro nombre de <strong>«El Pozo»</strong>, un enclave destinado a la detención política, el suplicio y la desaparición. Se estima que transitaron por ahí más de 2000 personas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando Mario finalmente emergió de las sombras de aquella mazmorra, se encontró de pronto recorriendo sus últimos días las calles de Rosario con la desorientación absoluta de quien ha extraviado el pulso de la luz. Avanzaba maltrecho, con la mente nublada y el paso incierto, cargando el peso de un aislamiento y un encierro prolongado que le habían arrebatado, por demasiado tiempo, la noción del mundo exterior.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante los casi dos años que convivimos, su risa —siempre contagiosa y optimista— terminó siendo mi brújula. Su empuje lograba que el rigor de lo cotidiano se volviera más liviano. Siempre lo recuerdo con un ejemplar de la revista <strong><em><strong><em>Crisis</em></strong></em></strong>&nbsp;bajo el brazo, esa publicación que fue mi puerta de entrada a la espesura del campo cultural y político argentino. Fue él quien me dio las claves para descifrar ese nuevo mundo, mucho antes de que el destino lo empujara a abandonar definitivamente el país.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A fines de 1976, resolví retornar al país. El cruce por Mendoza marcó el fin de una etapa intensa en la que Argentina funcionó como un paréntesis de formación y supervivencia. Volví a Chile con la convicción fortalecida y una vitalidad que desafiaba la realidad del momento. Aquel periodo de casi dos años en el país trasandino fue el preámbulo necesario para encarar el retorno. Regresaba a un Chile que, en su resistencia, adquiría dimensiones míticas: un país que me esperaba con sus propias sombras, pero también con la urgencia de quienes no se daban por vencidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>Por Héctor Maturana Bañados</em></strong></p>
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		<title>Sitio de Memoria La Providencia realizará seminario regional sobre Derechos Humanos y Protesta Social en Antofagasta</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2026 17:13:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Antofagasta]]></category>
		<category><![CDATA[derechos humanos]]></category>
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<p class="wp-block-paragraph">Los días 9 y 10 de abril, el Sitio de Memoria La Providencia llevará a cabo el seminario regional “Derechos Humanos y Protesta Social: Diálogos sobre pedagogías en resistencia y entramados de reparación”, instancia abierta a la comunidad que busca propiciar el análisis crítico, el diálogo colectivo y la reflexión en torno a los procesos sociales y las memorias en el territorio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La actividad se desarrollará entre las 08:30 y las 14:00 horas en dependencias del sitio, ubicado en Manuel Antonio Matta #3230, y contará con la participación de organizaciones sociales, activistas, profesionales y representantes del mundo académico vinculados a la defensa y promoción de los derechos humanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El seminario se estructura en cuatro mesas temáticas. La primera, “Protesta Social y Derechos Sociales”, contará con la participación de Fernando Briones-Urrutia, representante de Amnistía Internacional Chile; Elizabeth Andrade Huaringa, Premio Nacional de Derechos Humanos y vocera del Movimiento de Pobladorxs Vivienda Digna; y la Coordinadora por la Defensa del Río Loa y la Madre Tierra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La segunda mesa, “Entramados de Reparación”, reunirá a Camila Vargas Mardones, integrante de la Agrupación Providencia y de la Agrupación de Familiares Víctimas de Tocopilla; José Olivares Espinoza, psicólogo clínico especializado en trauma y violencias; y Mery Cortez Ortíz, madre de Romario Veloz y activista por los derechos humanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la tercera mesa, “Corporalidades en resistencia”, participarán Victoria Aldunate Morales, lesbiana feminista antirracista e integrante de la colectiva Tierra y Territorio; Lorenza Quezada Mendoza, de la organización Salud Trans para Chile; y el Cordón Feminista Antofagasta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Finalmente, la mesa “Pedagogías Críticas” contará con la participación de Jocelyn Maldonado Peña, profesora de Historia; Maíra Máximo, educadora del área Memorias de Londres 38; y Fabián Cabaluz, académico de la UPLA y de la Universidad de Chile, además de educador popular.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El seminario está dirigido a todo público interesado en profundizar en la relación entre derechos humanos y protesta social, promoviendo el intercambio de experiencias, la construcción de saberes situados y el fortalecimiento de redes en el ámbito de la memoria y la justicia social.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta iniciativa es parte del proyecto “Gestión del Sitio de Memoria La Providencia”, una Iniciativa financiada por el Gobierno Regional de Antofagasta, con recursos del Fondo Nacional de Desarrollo Regional por un monto de $39.269.733, F.N.D.R., 8% línea Subsidio, año 2025, aprobados por el Consejo Regional de Antofagasta.</p>
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		<title>Ignacio Lago es el primer jugador que se declara LGBTIQ+ en el fútbol argentino</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Matias Recabarren]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2026 14:55:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[Ignacio Lago fue valorado en los últimos días tras viralizarse un registro en el que...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4><strong>Ignacio Lago</strong> fue valorado en los últimos días tras viralizarse un registro en el que presentó a su pareja durante una entrevista televisiva, generando repercusión en el fútbol argentino.</h4>
<p>El delantero de <strong>Colón de Santa Fe</strong> vivió la situación en el canal Aires de Santa Fe, mientras se encontraba en proceso de recuperación por una lesión. En medio de la conversación, la producción exhibió un video de su pareja, quien le dedicó un mensaje de apoyo. Lago reaccionó visiblemente emocionado y posteriormente resumió su relación con una frase que también se difundió en redes sociales.</p>
<p><em>“Es un amor irracional”</em>, señaló.</p>
<p>Aunque el registro corresponde a mediados de 2025, fue recientemente cuando comenzó a viralizarse, generando muestras de apoyo por parte de hinchas y usuarios.</p>
<h3><strong>Trayectoria</strong></h3>
<p>Nacido en agosto de 2002 en Isidro Casanova, el futbolista inició su carrera en <strong>Almirante Brown</strong>, donde debutó profesionalmente en 2018 con 15 años, convirtiéndose en el jugador más joven en hacerlo en el club.</p>
<p>Posteriormente, pasó por <strong>Talleres de Córdoba</strong>, <strong>Tlaxcala de México</strong>, <strong>San Martín de San Juan</strong> y <strong>Atlético Rafaela</strong>, hasta llegar en 2024 a Colón de Santa Fe.</p>
<p>En la presente temporada de la <strong>Primera Nacional</strong> (segunda división argentina), registra <strong>siete partidos y tres goles</strong> con el cuadro “sabalero”.</p>
<h3><strong>Reacciones y contexto</strong></h3>
<p>El caso ha generado atención por la forma en que el jugador hizo pública su relación en un entorno donde este tipo de situaciones no es habitual en el fútbol profesional masculino.</p>
<p>Un antecedente en el ámbito internacional es el del futbolista inglés <strong>Justin Fashanu</strong>, quien en 1990 declaró públicamente su orientación sexual, marcando un precedente en el deporte.</p>
<p>Actualmente, este tipo de situaciones continúa generando debate en el fútbol, en un contexto de mayor visibilidad y discusión sobre diversidad en el deporte.</p>
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		<title>Antofagasta vivirá jornada de muralismo, memoria y encuentro comunitario este domingo</title>
		<link>https://regionalista.cl/2026/03/antofagasta-vivira-jornada-de-muralismo-memoria-y-encuentro-comunitario-este-domingo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 21 Mar 2026 22:08:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Antofagasta]]></category>
		<category><![CDATA[Calama]]></category>
		<category><![CDATA[derechos humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Taltal]]></category>
		<category><![CDATA[Tocopilla]]></category>
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					<description><![CDATA[La actividad se realizará desde las 12:00 horas en el Sitio de Memoria La Providencia,...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4><strong>La actividad se realizará desde las 12:00 horas en el Sitio de Memoria La Providencia, con mural colectivo, feria comunitaria y diversas actividades culturales abiertas a la comunidad.</strong></h4>
<p>Este domingo <strong>22 de marzo</strong>, desde las <strong>12:00 horas</strong>, se realizará el <strong>Encuentro Barrial y de Organizaciones Populares</strong> junto a una <strong>Jornada Muralista</strong>, actividad abierta a la comunidad organizada por el <strong>Sitio de Memoria La Providencia</strong> en conjunto con diversas organizaciones de Antofagasta.</p>
<p>La jornada se desarrollará en <strong>Manuel Antonio Matta con Valdivia</strong>, en el frontis del Sitio de Memoria, y busca promover la participación de vecinas, vecinos, organizaciones sociales y culturales a través del <strong>arte, la memoria y el encuentro comunitario</strong>.</p>
<h3>Mural colectivo y feria comunitaria</h3>
<p>Como hito central, se llevará a cabo el pintado de un <strong>mural colectivo</strong>, resultado de un proceso de co-construcción desarrollado desde febrero mediante talleres participativos con organizaciones, vecinas, vecinos y niñeces del sector.</p>
<p>La actividad también incluirá una <strong>feria comunitaria</strong> con diversos stands informativos, instancia que reúne a organizaciones que utilizan de manera permanente el Sitio de Memoria, fortaleciendo el vínculo territorial y el trabajo colaborativo.</p>
<h3>Actividades culturales abiertas</h3>
<p>Durante el encuentro se realizarán diversas actividades culturales y artísticas, incluyendo <strong>cuentacuentos, talleres y presentaciones musicales</strong>, en un ambiente familiar y abierto a toda la comunidad.</p>
<h3>Programación</h3>
<p><strong>12:00 – 18:00:</strong> Pintado de mural</p>
<p><strong>14:00 – 14:30:</strong> Colación y cuentacuento para niñeces</p>
<p><strong>14:30 – 15:30:</strong> Challa y pintura</p>
<p><strong>15:30 – 16:30:</strong> Taller Tumba Diabla</p>
<p><strong>16:30 – 17:00:</strong> Presentación Hernán Rivas, trovador</p>
<p><strong>17:00 – 17:30:</strong> ¡Juguemos Lota!</p>
<p><strong>17:30 – 18:00:</strong> Artista invitado/a y cierre</p>
<h3>Invitación abierta</h3>
<p>La invitación es abierta a toda la comunidad para ser parte de esta jornada de encuentro, arte y memoria, que busca fortalecer los lazos barriales y el trabajo colectivo en torno al <strong>Sitio de Memoria La Providencia</strong>.</p>
<p>La iniciativa es financiada por el <strong>Gobierno Regional de Antofagasta</strong>, con recursos del <strong>Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR)</strong>, por un monto de <strong>$39.269.733</strong>, correspondiente al 8% línea Subsidio año 2025, aprobado por el Consejo Regional de Antofagasta.</p>
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		<title>Alerta por retrocesos en Derechos Humanos: Organizaciones exigen restitución del Plan Nacional y rechazan beneficios a genocidas</title>
		<link>https://regionalista.cl/2026/03/alerta-por-retrocesos-en-derechos-humanos-organizaciones-exigen-restitucion-del-plan-nacional-y-rechazan-beneficios-a-genocidas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 21 Mar 2026 00:11:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[críticas]]></category>
		<category><![CDATA[DDHH]]></category>
		<category><![CDATA[derechos humanos]]></category>
		<category><![CDATA[impunidad]]></category>
		<category><![CDATA[memoria]]></category>
		<category><![CDATA[organizaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Plan Nacional]]></category>
		<category><![CDATA[Verdad]]></category>
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					<description><![CDATA[Frente al Ministerio de Justicia, diversas organizaciones manifestaron su indignación por el retiro del Plan...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h4 class="wp-block-heading"><span><i class="fas fa-arrow-right"></i></span>Frente al Ministerio de Justicia, diversas organizaciones manifestaron su indignación por el retiro del Plan Nacional de DD.HH. y el avance del proyecto que busca liberar a condenados por crímenes de lesa humanidad. </h4>



<p class="wp-block-paragraph" id="p-rc_f381f6d91bc33572-16">La Coordinadora Nacional de Agrupaciones de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Ejecutados Políticos se congregó este viernes frente al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos para expresar su «preocupación e indignación» ante una serie de medidas impulsadas por la administración del presidente José Antonio Kast. </p>



<p class="wp-block-paragraph" id="p-rc_f381f6d91bc33572-16">Las organizaciones, entre las que destaca la <strong>Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos y Detenidos Desaparecidos de Antofagasta</strong>, alertaron sobre lo que califican como una estrategia de impunidad promovida por sectores de la derecha tradicional y la ultraderecha, hoy en el poder Ejecutivo, y que representan «un grave retroceso en memoria, verdad y justicia en Chile».</p>



<p class="wp-block-paragraph" id="p-rc_f381f6d91bc33572-16"><strong>Rechazo a la impunidad</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph" id="p-rc_f381f6d91bc33572-17">El punto central de la convocatoria fue el rechazo categórico al proyecto de ley de <strong>conmutación de penas</strong>, que busca otorgar beneficios de reclusión domiciliaria a condenados por crímenes de lesa humanidad bajo el pretexto de «avanzada edad» o «enfermedades crónicas». Para los familiares, esta iniciativa es una «aberración» que utiliza dolencias propias de la vejez para permitir que genocidas eludan la justicia sin mostrar arrepentimiento ni entregar información sobre el paradero de las víctimas.</p>



<p class="wp-block-paragraph" id="p-rc_f381f6d91bc33572-18">Las agrupaciones recordaron que el <strong>Estatuto de Roma</strong> y la jurisprudencia internacional prohíben beneficios carcelarios desproporcionados para violadores de derechos humanos, pues «vacían de contenido las sentencias»<sup></sup>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Retiro de planes y exigencia de búsqueda</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph" id="p-rc_f381f6d91bc33572-19">Otro foco de alarma es el retiro del <strong>Tercer Plan Nacional de Derechos Humanos 2026-2029</strong> de la Contraloría General de la República. Según el comunicado emitido por las agrupaciones, este instrumento es una hoja de ruta técnica e interministerial esencial para cumplir con las obligaciones internacionales de Chile, y su abandono constituiría una «afrenta a las víctimas».</p>



<p class="wp-block-paragraph" id="p-rc_f381f6d91bc33572-20">Finalmente, los manifestantes exigieron al Gobierno otorgar <strong>máxima urgencia</strong> a la tramitación del <strong>Plan Nacional de Búsqueda</strong> en el Senado, tras su aprobación en la Cámara de Diputados. «La búsqueda de nuestros familiares es un deber ético que no puede quedar sujeto a voluntades políticas contingentes», declararon las agrupaciones, enfatizando que para ellos el «Nunca Más» es un estándar jurídico que la democracia no puede relativizar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A continuación puedes leer el comunicado completo:</p>



<div data-wp-interactive="core/file" class="wp-block-file"><object data-wp-bind--hidden="!state.hasPdfPreview" hidden class="wp-block-file__embed" data="https://regionalista.cl/wp-content/uploads/2026/03/Comunicado-Agrupaciones-DDHH-y-DDDD.pdf" type="application/pdf" style="width:100%;height:600px" aria-label="Incrustado de Comunicado Agrupaciones DDHH y DDDD."></object><a id="wp-block-file--media-56d53435-c4fc-4cfb-8022-85710002c147" href="https://regionalista.cl/wp-content/uploads/2026/03/Comunicado-Agrupaciones-DDHH-y-DDDD.pdf">Comunicado Agrupaciones DDHH y DDDD</a><a href="https://regionalista.cl/wp-content/uploads/2026/03/Comunicado-Agrupaciones-DDHH-y-DDDD.pdf" class="wp-block-file__button wp-element-button" download aria-describedby="wp-block-file--media-56d53435-c4fc-4cfb-8022-85710002c147">Descarga</a></div>



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