¿Por qué tienen miedo los colombianos que viven en Antofagasta? Esa es la premisa mediante la cual la Comunicadora Social Angélica Valverde busca reconstruir su experiencia en esta ciudad, de la mano de otras dos inmigrantes, Rafaela Castro y Carmenza Flores, quienes llegaron al norte de Chile a realizar sus sueños. Ellas son las protagonistas del documental “Sueños en el Desierto” que se encuentra en etapa de post producción y que tras tres años de trabajo se estrenará en julio de 2018.

Angélica es colombiana y llegó a Chile en 2013, buscando vivir el “sueño chileno”.

“Mi primer hijo nació aquí”, nos cuenta, pero “en octubre de 2013 tuvo lugar una marcha contra los inmigrantes y florecieron múltiples grafitis xenófobos ante la impávida mirada de los carabineros. Tuve miedo… Un año después, los violentos comentarios en la calle, en taxis y el trabajo, hicieron que la situación se tornara asfixiante”.

Por eso, decidió contar su experiencia viviendo en esta ciudad.

“Intento dilucidar por qué se dio ese choque cultural tan rotundo. Yo llevo más de quince años viviendo fuera de mi país en diferentes partes del mundo. Sin embargo, antes de llegar al norte de Chile, nunca había sufrido un rechazo tan manifiesto por la simple razón de ser colombiana. Aquí no hay disimulo, ni vergüenza al reproche social», señala Angélica.

«Intento entonces entender esta situación de la mano de Carmenza y Rafaela, dos mujeres colombianas que luchan con tesón por forjarse un futuro en tierras nortinas. En mis encuentros cotidianos con ellas, busco cuestionar la manera en que esa mirada de los otros cambia nuestra manera de mirarnos a nosotras mismas. Juntas reflexionamos sobre cómo ese desencuentro hace que nosotras, las inmigrantes colombianas, nos veamos forzadas a reconducir nuestra vida”, concluye.

“Sueños en el Desierto” es un documental que explora un fenómeno migrante desde las vivencias personales de estas tres mujeres, construido en tres capítulos, donde uno de ellos es el relato en primera persona en el que la realizadora explora su propia experiencia como colombiana viviendo en Antofagasta. El proyecto es financiado por el Fondo de Fomento Audiovisual (Chile, Convocatoria 2018) y co-financiado por el Fondo de Desarrollo Cinematográfico (Colombia, convocatoria 2015).

El rodaje se realizó íntegramente en la ciudad de Antofagasta donde residen alrededor de 18.000 inmigrantes colombianos, según datos del Consulado de Colombia en Antofagasta de 2017, quienes provienen en su mayoría de la zona suroccidente de Colombia, con una alta presencia de población afrodescendiente, que es recibida con marcadas expresiones de racismo por algunos sectores de la sociedad.

“Sueños en el Desierto” buscar ser un aporte concreto a la convivencia social y al enriquecimiento de la identidad chilena a través de la interculturalidad. Busca hacernos reflexionar en torno al desencuentro entre inmigrantes colombianos y antofagastinos, para mirarnos los unos a los otros, despojándonos de ideas preconcebidas y estereotipos, muchas veces difundidos por los medios de comunicación masivos.

El equipo de producción está convencido que es necesario contar estas historias para comprendernos mejor y hacerlo en primera persona crea más empatía a través de una mirada desde donde se pueden abrir las vías para la verdadera integración social y el intercambio cultural.

El documental cuenta con la participación de Rafaela Castro de 28 años, quien ha logrado integrarse en el mundo de la interpretación antofagastino, destacando como una actriz afrocolombiana pionera en la ciudad, lo que le ha permitido esquivar la xenofobia. Pero ella, consciente del sentimiento de rechazo imperante, ha decidido luchar por la convivencia a través de su arte.

A ella se suma Carmenza Flores de 48 años, que vino a Chile como refugiada. Nunca ha perdido su sonrisa y entusiasmo, a pesar de que dejó atrás una dura situación de violencia. Hoy, ha logrado establecerse viviendo en un campamento con su nieto, mientras trabaja como asesora del hogar en diferentes casas de la ciudad. Ella lo apoya para que él pueda hacer realidad su sueño de ser futbolista en el equipo local. Su miedo es que el ser colombiano le impida alcanzarlo.

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